
Friedrich Merz llegó en mayo de 2025 a la cancillería alemana con el propósito de sacar primera economía de Europa del estancamiento, estabilizar la compleja relación con los Estados Unidos de Donald Trump y frenar el ascenso de la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD). El balance no está a la altura de la expectativas. El canciller democristiano cumple un año en el poder con un crecimiento de PIB casi nulo, sin las reformas prometidas, con una coalición con los socialdemócratas en la que las tensiones se multiplican y con AfD encabezando buena parte de los sondeos.