
A unas semanas para que se cumpla una década del referéndum en el que los británicos decidieron salir de la Unión Europea, la ola populista que llevó a la ruptura sigue marcando el paso en el Reino Unido. El partido más votado en las elecciones municipales y autonómicas del jueves ha vuelto a ser Reform UK, la formación de extrema derecha que lidera el histriónico Nigel Farage. El resultado es preocupante por partido doble. Primero, por la victoria, en un momento de inestabilidad internacional e incerteza económica, del movimiento que impulsó el Brexit y que propaga un mensaje xenófobo y ultranacionalista. Y segundo, por la derrota de un primer ministro, el laborista Keir Starmer, que intenta volver a acercar a su país a la UE en un momento que exige una cooperación más estrecha entre Londres y el continente.