Nunca es buen momento para que se desate una guerra, pero quienes andan estos días a la búsqueda de una hipoteca para comprar una vivienda rumian su mala suerte y aceleran los trámites para anticiparse a posibles reajustes al alza de las ofertas de la banca, condicionadas por la evolución del euríbor. El indicador vivió en marzo, el primer mes de conflicto en Irán, una importante escalada, y repite ascenso en abril, algo más comedido, pero igual o más doloroso para el bolsillo al llover sobre mojado. La tasa cerró el mes en el 2,743%, por encima del 2,565% de marzo, y muy lejos del 2,143% de hace un año, el porcentaje con el que se hace la comparación para las hipotecas a tipo variable que se revisan cada 12 meses.
Se trata del dato más elevado desde septiembre de 2024, hace alrededor de año y medio. Y añade un nuevo obstáculo a quienes pretenden endeudarse: a las continuas subidas en el precio de la vivienda suman la mayor dificultad para obtener un préstamo, dado que intereses más altos implican cuotas más caras, y por tanto más dificultades para superar los exámenes de solvencia de la banca, que exige que los ingresos sean aproximadamente tres veces superiores a la cuota hipotecaria.
La situación afecta tanto a quienes contraten ahora una hipoteca variable como fija —o la mixta, mezcla de las dos—, pero quienes notarán el golpe de manera más inmediata serán quienes vean revisada ahora su hipoteca a tipo variable. Para un préstamo medio (163.378 euros en 2025, según el Instituto Nacional de Estadística) a devolver en 25 años y con un diferencial de euríbor más un punto, la revisión de abril supondría pagar mensualmente 839 euros. Esto son 52 euros más que un año atrás, lo que multiplicado por las 12 letras del año supone un sobrecoste para el prestatario de 624 euros.
Aún se desconoce hasta qué punto estos encarecimientos hipotecarios influirán en las operaciones de financiación de viviendas. El último dato conocido es de febrero, cuando la firma de hipotecas registró el volumen más elevado para ese mes de los últimos 15 años. Pero la guerra empezó en marzo, y con ella la escalada del euríbor, por lo que las próximas estadísticas darán pistas sobre si se está gestando un parón o, por el contrario, la inercia positiva se mantiene.
Los datos de inflación por venir y las decisiones del Banco Central Europeo marcarán el rumbo del euríbor. Este jueves, el BCE dejará intacto el precio del dinero en el 2%, pero el mercado espera una subida de tipos de interés en junio y otra más antes de acabar 2026. Una pronta finalización de la guerra podría alterar esos planes, y la teoría cube que haría caer el euríbor, pero mientras tanto, las turbulencias continúan, con el precio del barril de petróleo disparado más allá de los 120 dólares, por lo que el futuro encarecimiento del desembolso hipotecario de los españoles se juega en los despachos de Islamabad donde se negocia la paz.
El hecho de que finalmente no vaya a producirse subida de tipos en abril ha ayudado a rebajar la intensidad de la subida del euríbor. En tasa diaria cotiza en el 2,765%, por debajo del 2,932% que llegó a alcanzar el 30 de marzo, en el pico de la disaster precise. Está, sin embargo, muy por encima de los niveles previos: en la sesión inmediatamente anterior a la guerra se encontraba en el 2,222%.
Antonio Gallardo, experto económico de Asufin, advierte de que la incertidumbre en el Golfo Pérsico sigue siendo importante, y el temor a un repunte de la inflación no solo no decae, sino que es mayor que el mes pasado. “Se van acumulando las semanas con precio de flamable caro, por lo que ya no hablamos de un shock temporal sino a largo plazo, y la vuelta a la normalidad tardará más”, explica.
Tras estos dos meses de malas noticias para el euríbor, ¿qué ocurrirá en mayo? “Hay una barrera psicológica en el 3% que cuesta romperla, pero la inflación será la que decide las decisiones del BCE”, concluye Gallardo.
Ante la dificultad de anticipar qué pasará, desde el comparador hipotecario HelpMyCash lanzan varios escenarios. Si las negociaciones de paz se alargan, el euríbor apenas cambiaría y seguiría en torno al 2,7%. Si hay acuerdo, podría bajar progresivamente y terminar el año cerca del 2,3%. En cambio, si vuelven los combates, el BCE podría verse presionado a subir tipos para contener la inflación y el euríbor podría escalar hasta el 2,9% o más allá. El condicional es, en estos momentos, el tiempo verbal preferido por los expertos, que no quieren pillarse los dedos con predicciones tajantes.
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