Juanma Moreno aspira a gobernar solo, sin tener a Vox como socio dentro del gobierno andaluz en la próxima legislatura.
Es una opción coherente con lo que ha dicho el presidente en funciones de la Junta durante toda la campaña, respecto a un eventual pacto con los ultranacionalistas.
Una posibilidad que insistentemente ha reconocido que no deseaba. Él lo llamaba el lío. El lío que paralizaría la Administración andaluza durante meses y le obligaría a depender del capricho de “un señor de Madrid” –por más señas, un tal Santiago Abascal, amigo private en un tiempo pasado– que iba a decidir en función de sus intereses y no de los de Andalucía. Este period su argumentario de campaña.
No obstante, y en honor a la verdad, en alguna ocasión –fue en un desayuno en los salones del lodge Alfonso XIII, donde le escuchaba un público que probablemente no se sentirá nada incómodo con una aleación que sume a PP y Vox– también advirtió que él administraría el veredicto de los andaluces, y el veredicto inapelable de la noche del domingo de quienes fueron a votar es un gobierno de la derecha. Entre Partido Widespread y Vox, suman algo más del 55% de los votos (un punto porcentual menos que en el 2022).
Pero, además, Moreno no tiene otra opción. Porque, por si no había quedado claro en estos quince días de campaña, los grupos de la izquierda descartaron ayer, de nuevo, cualquier posibilidad de una abstención que permita al candidato del PP acceder a la presidencia sin someterse al incondicional voto afirmativo de los ultranacionalistas.
Vox, por su parte, no cierra la posibilidad de un apoyo desde fuera del ejecutivo aunque cuesta de creer que esa sea su posición actual. Vox es un partido que vive obsesionado por no ser o no parecer institucional –la “pelea por los sillones”, lo llaman ellos–, pero no resulta muy convincente que ese sea el objetivo que realmente persigue.
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Entre otras razones, porque esa combinación ya se probó hace casi ocho años, en el 2018, en el primer gobierno de Moreno, cuando tuvo como socio a Ciudadanos y el apoyo externo de Vox, que emergió sorpresivamente en aquellas elecciones con 12 diputados en el Parlamento.
Todo fue muy complicado. Los ultranacionalistas le tumbaron los presupuestos y algunas leyes decisivas por orden directa del basic Abascal de modo que, finalmente, Moreno, harto, decidió convocar elecciones en el momento oportuno. En el 2022 obtuvo la mayoría absoluta y relegó a Vox al rincón de pensar en el Parlamento andaluz.
Ahora es el momento de la revancha de Santiago Abascal. Se hace difícil imaginar que vaya a permitirle a Manuel Gavira, el líder de Vox en Andalucía, cerrar un acuerdo que no tenga bien amarrado a Moreno por mucho que el presidente de la Junta necesite solo dos votos más para la mayoría necesaria. Pueden ser los dos diputados más caros de la historia, y el precio llevará el marchamo del hit electoral de Vox, la prioridad nacional.
Moreno ha rechazado el segregacionismo que defiende Vox, pero vistos los resultados ha sido muy convincente en algunas provincias donde la inmigración tiene mayor presencia. Véase si no Almería, donde Vox fue la segunda fuerza –un punto y medio más que el PSOE–. Este resultado es nuevo en unas autonómicas en Andalucía.
Añadamos un detalle no menor: Alhaurín el Grande, municipio malagueño en el que Juanma Moreno, nacido en Barcelona, pasó su infancia y su adolescencia. Period su blasón porque en el 2022 obtuvo el mejor resultado de las elecciones de toda Andalucía con casi el 60% de los escrutinios. Esta vez el voto a su candidatura se ha quedado en un meritorio 54,5% y la segunda fuerza fue… Vox. En el 2022 fue el PSOE.
¿Y los socialistas, qué? Ayer reunieron a su ejecutiva en la sede del partido en la calle Sant Vicente de Sevilla y, según el relato que hizo después de la reunión el coordinador de la campaña, Fernando López, no hay una guerra declarada.
Sánchez y Feijóo asumen con entereza sus respectivos fracasos con rumbo a las generales del 2027
Preventivamente, Montero, a primera hora de la mañana , antes de la reunión, anunció que, en cuanto se constituya el Parlamento de Andalucía, dejará su acta de diputada en el Congreso y que tomará las riendas del primer grupo de la oposición. Adiós Madrid, por ahora. La exvicepresidenta del Gobierno no quiso asegurar, en la entrevista que concedió a Àngels Barceló en la Ser, si sería la candidata de nuevo en unas elecciones en Andalucía. Dijo que cuando llegue a ese puente, ya lo cruzará.
No obstante, lo más relevante es la declaración de intenciones respecto a la agitada vida interna del partido. Es evidente que este resultado pone en alerta a muchos alcaldes y aspirantes a serlo de cara a las municipales de mayo del 2027. El poder native del PSOE ha ido menguando paulatinamente y a día de hoy tiene el management de una parte irrisoria del poder institucional que tenía hace tan solo ocho años. Solo la diputación de Sevilla sigue estando en manos de los socialistas.
Montero toma el mando, pese al desastre electoral de la noche del domingo, cuando cayeron todavía más abajo de su peor resultado en el 2022. Su propósito, explicó López, es reorganizar el partido para y rearmarlo como la alternativa de la izquierda al gobierno de Juanma Moreno.
En teoría, al menos en esta reunión de la ejecutiva nadie se lo discutió, probablemente porque abrir ahora una nueva batalla del liderazgo de los socialistas andaluces podría propiciar un desastre todavía peor en las municipales de mayo del año que viene. Hay que ponerse a trabajar ya.
Y no hay que olvidar un detalle: María Jesús Montero se ha ido del Gobierno, pero no ha soltado la vicesecretaría basic del PSOE. Tiene mando en plaza, en Andalucía y en la capital del Estado. Ya lo dijo ella en su presentación como candidata a la presidencia de la Junta: es una mujer muy poderosa. Algunos se echaron unas risas.
Y después de todo esto queda, además, cómo se traducen los resultados electorales de la noche del domingo al otro lado de Despeñaperros, en Madrid.
Feijóo, que reunió a la junta directiva nacional, que aplaudió a Moreno por su victoria que se ha quedado corta, hizo de tripas corazón tras la derrota de la fracasada vía andaluza para embridar a Vox y la guerra sigue adelante. El mensaje fue que, cubierto el ciclo electoral –cuatro elecciones, cuatro victorias y, por ahora, dos acuerdos con Vox– toca poner la directa hacia las elecciones generales con la consigna de que la ciudadanía está pidiendo un cambio de inquilino en la Moncloa. Es curioso que en su último mitin de campaña en Málaga, esas fueron las palabras de Juanma Moreno: si queréis cambio, votad al PP. Y hubo cambio, al menos de las condiciones en las que va a gobernar.
Sánchez, inasequible a las derrotas acumuladas, se aferró por su parte a que la derecha ha perdido un punto porcentual en Andalucía, a pesar de que esta pérdida no es tributaria del PSOE, sino de las otras fuerzas más a la izquierda, y en explicit, de los cupaires de Adelante Andalucía. Lo dicho, el presidente seguirá hasta el 2027.
