Las calles que confluyen en la madrileña plaza de Cibeles, recurring escenario de celebraciones para los forofos del Actual Madrid y de la Selección Española, han congregado este domingo a más de 1,2 millones de personas que no han querido perderse la primera misa oficiada por el papa León XIV en su viaje a España.
Aunque una mayoría de asistentes eran españoles (no en vano León XIV es el primer pontífice que pisa el país desde que lo hiciera Benedicto XVI en 2011 para las JMJ y el viaje apostólico está siendo todo un acontecimiento nacional), también había una gran multitud de nacionalidades entre los devotos reunidos en el centro de Madrid.
Rezos del rosario y mucho recogimiento period la tónica a primera hora; un ambiente que poco a poco se ha transformado en cánticos y alegrías, cuando después de las siete de la mañana han abierto los accesos principales y a la carrera han llegado varios grupos.
“Corre, coge sitio”, “aquí lo vamos a ver muy bien”, gritaba una pandilla de jóvenes de los Salesianos de Córdoba, que han llegado casi dándose codazos con otros de Murcia. Vestidos con camisetas con el lema ‘un oratorio sin música es como un cuerpo sin alma’, se han agolpado al inicio para luego hacer piña con el resto de la gente.

Entre los feligreses, Anastasi (congoleña que vive en Bilbao), Getulia y Karina (mexicanas y residentes en Tres Cantos), un grupo de tres religiosas de la Orden de Nuestra Señora de la Merced.
Las gente ha llevado sus sillas plegables
Con sillas plegables colgando en las espaldas y gorras cubriendo sus cabezas para sobrellevar las largas esperas y el sofocante calor, han atendido a Efe al término de la misa y de la posterior procesión del Corpus Christi presidida por el pontífice.
“Ha sido espectacular. Gente de todo tipo, de distintos lugares, distintos rostros… Formando una gran familia”, ha comentado Getulia sobre la eucaristía.
Y su hermana Karina ha añadido: “A mí lo que me gusta mucho es que se juntan muchas culturas y diferentes pueblos, y eso es muy bonito para formar una sola familia y recordar siempre lo que nos cube (el papa): ‘la verdad os hará libres’”.
Se agradece que hable en español
Además de felicitar a las autoridades españolas por la “fenomenal” seguridad durante la multitudinaria misa y de agradecer el trabajo de los cientos de voluntarios, las hermanas también han subrayado que es “maravilloso” que León XIV hable español.
En la misma línea se ha pronunciado Esther, española que ha acudido a la misa con su hija, Ana, y que ha celebrado la suerte de que el pontífice se haya dirigido a los fieles en español. “Es una maravilla”, resumía la madrugadora devota que a las 6:55 horas ya enfilaba la cercana calle Barquillo para llegar a Cibeles y estar en primera fila en las vallas que han separado a autoridades, sacerdotes, obispos y arzobispos del resto de feligreses.
A esas horas, según ha relatado Esther, ya estaba la calle “llena de gente”.
“Algunos volvían de juerga, pero muchos venían aquí”, ha ilustrado sobre una imagen que ha marcado el amanecer de Madrid en este domingo: las hileras de personas que salían del centro y volvían a casa después de una noche de fiesta, y las multitudes que se dirigían a Cibeles para ver al papa antes incluso de que saliera el sol.
“A quien madruga, Dios le ayuda”
Como Esther y Ana, Luis Ángel, venezolano que vive en Alcoy (Alicante) ha llegado pronto a las inmediaciones de la plaza de Cibeles, en torno a las 7:00 horas, para encontrar una buena posición de cara a la misa, que el pontífice ha iniciado pasadas las 10.
“Vale la pena de verdad el madrugar”, ha dicho Luis Ángel, quien apenas ha dormido tres horas esta noche.
Llegó el sábado a Madrid para poder vivir la vigilia juvenil presidida por León XIV, un evento que, inevitablemente, le hizo recordar su participación en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de 2011, cuando tenía 17 años.
“Se vive con la misma emoción”, ha apostillado este joven que lleva viviendo aproximadamente cuatro años en España tras pasar primero por Colombia.
También estuvo en la vigilia Fernando, de Nicaragua y que forma parte de un seminario internacional que ha reunido a unas cincuenta personas en Madrid.
“Hemos tenido la suerte de poder dormir aunque sea unas pequeñas horas en una parroquia, y luego nos hemos venido muy temprano. A las 6:00 ya veníamos para acá” , ha comentado el seminarista, para quien “ha sido una experiencia maravillosa poder estar ahí cerquita” de León XIV “junto a Jesús Sacramentado”.
Es realmente “una maravilla”, ha enfatizado: “Y el sentir también la fe de la gente, la fe viva de tantos miles de personas que estamos aquí reunidas, y es admirable porque ver cómo la fe mueve a tanta gente… es increíble”.
Cristhian, compañero seminarista nacido, en su caso, en Venezuela, ha coincidido con Fernando en que la de este domingo ha sido “una experiencia única”. “Todos somos distintos, procedemos de distintos lugares y nos une algo muy profundo: la fe”, ha celebrado.
”Creemos que es un papa muy cercano con los jóvenes y ayer dio muchas claves de que no hay que tener miedo a enfrentar sea cual sea nuestra vocación”, recalcaba una chica de Getafe.
Durante la misa, la oración y el silencio de los presentes ha sido el protagonista, aunque algunos como Roberto -el párroco de Santa Bartolomé en Murcia- no ha dejado de cantar todas las canciones pastorales que han acompañado la eucaristía.
Por la calle Alcalá se iban acercando decenas de jóvenes monjitas, con voluntarios que las cubrían con paraguas ante un sol de justicia, y han dado la comunión de forma muy organizada. Dos paseos de ida y vuelta han tenido que hacer para llegar a todos los que deseaban comulgar.
En las cercanías de Colón, durante el rezo del padrenuestro algunos fieles se han cogido de la mano.
Eran las 11:40 horas cuando León XIV ha empezado la procesión con el Santísimo Sacramento. “Apenas le veo, macho”, comentaba un adolescente situado detrás de una joven con su pequeño de tres meses en brazos, mientras otros se preparaban para tirar pétalos de flor al pontífice.
“¿A qué es emocionante?”, preguntaba el párroco Roberto a su compañero de misa, un padre con doce hijos.
La espera en la plaza de Colón y alrededores también ha estado amenizada por la música, como unos jóvenes de la pastoral juvenil de Zamora que han llevado sus guitarras y que además han podido ver al papa de cerca a su paso con el papamóvil.
Marina, sin embargo, se ha mostrado decepcionada: “No podemos ver la pantalla porque en esta zona no se puede ver nada. Pero lo importante es estar aquí y apoyar al papa”.
A escasos metros por donde ha pasado León XIV en procesión, han estado tres jóvenes sevillanas con su monitoria. Entre risas confesaban que se habían “colado”, guiadas por los voluntarios, hasta el lugar más privilegiado para seguir la misa.
Si tienen que poner una nota a la experiencia, dicen que, sin duda, es un “diez”. Y lo mas emocionante ver al papa tan cerca, “al ladito”, contesta eufórica la más joven de las tres.
Acabada la misa, el público se ha ido alejando no sin antes aplaudir a un grupo de agentes de la Policía a caballo, que también han sido vitoreados: “Viva la Policía Nacional y gracias”, les señalaban.
