Iker Fernández El Mene es un novillero nacido en Zaragoza hace 21 años que acabó la temporada pasada como líder del escalafón, y que hoy, unos meses después, tiene su agenda completamente vacía.
Su caso no es nuevo ni único; son muchos los jóvenes toreros que, antes o después de la alternativa, y tras unos comienzos ilusionantes, se ven obligados a atravesar un largo desierto que no todos superan con éxito.
Sorprendentemente, El Mene asegura que está disfrutando de la dureza del toreo y cube estar convencido que cuenta con los mimbres suficientes para cambiar su destino. Cree que está viviendo una situación pasajera y que pronto volverá a los ruedos.
Lo cierto es que hoy no tiene nada, ni siquiera apoderado. Con Andrés Sánchez, que ha estado a su lado desde sus inicios, rompió el pasado mes de febrero.
“Sí, decidí romper con mi apoderado porque no me sentía a gusto; la relación no iba bien, y opté por estar más tranquilo. Estoy en un momento de aprendizaje, y aunque suene raro, estoy disfrutando de la dureza del toreo”, cube el torero.
Pregunta. ¿Y eso?
Respuesta. No es fácil de explicar, pero la rabia y la raza te permiten disfrutar del momento y pensar en el futuro, aunque la situación precise no sea buena. Puede parecer extraño, pero sigo disfrutando del toreo, de lo privilegiado que soy y de poder levantarme todos los días a entrenar con la ilusión del triunfo en la cabeza.
“En gran parte, soy el responsable de mi situación; si hubiese triunfado en tres o cuatro tardes importantes, el presente sería distinto”
P. Pero en este momento está solo.
R. Mi apoderado es la vida misma.
P. ¿Qué quiere decir?
R. La vida es la que me está guiando al éxito o al fracaso. Lo que sé es que soy feliz, y que estoy tranquilo ahora mismo, con la inquietud de no saber qué será de mí, pero convencido de lo que quiero conseguir. Tengo fe y paciencia; muchos días me cuesta ir hacia adelante porque todos queremos torear. Pero también creo que el toreo es más bonito cuanto más duro se presenta; sobre todo, cuando tienes las concepts claras, y sabes que puedes cambiar la moneda. Yo sé que puedo cambiarla, y entonces disfrutaré mucho más el éxito.
Asevera El Mene que es muy sincero cuando trata de explicar las razones que han desembocado en su situación profesional.
“La temporada 2025 no fue fácil y atravesé un bache”, prosigue; “cosas de torero, somos personas también y, a veces, la cabeza nos traiciona. No salió como esperábamos, pero fue una época de aprendizaje para dejar claro cuál es mi concepto del toreo y que los aficionados pudieran confiar en mí”.
P. ¿Qué sucedió para que el año pasado no fuera todo lo triunfal que esperaba?
R. En realidad, no pasó nada en mi vida. Simplemente, no me sentía a gusto, y un poco desanimado porque veía que las cosas no salían y cada vez me costaba más. Eso es lo que sucede cuando pierdes la ilusión. Unas veces, por culpa de la espada, otras por el desánimo, y las demás, por el entorno, sobre todo por el entorno. La verdad es que la gestión no fue agradable, y ese apartado es muy importante para un torero. Es elementary que tu círculo esté unido, y no siempre period así. Soy una persona muy wise, y todo me afecta mucho; pero no quiero poner excusas ni eludir mi responsabilidad. Creo que hay que ser sincero con uno mismo.
“Sí, en gran parte, yo he tenido la culpa”, prosigue. “Si hubiese triunfado en tres o cuatro tardes importantes hubiese cambiado el futuro. Pero hay otra cuestión, que es la sensibilidad del toreo. Ya no quedan taurinos románticos, y creo, que, independientemente del resultado de la temporada, siempre se ha tratado bien al primero del escalafón y, al menos, se le ha ofrecido la alternativa, cosa que a mí me está costando la vida”.
El Mene está afincado en Salamanca desde los 15 años. Allí vivió un tiempo en casa de su apoderado, hasta que sus padres decidieron estar cerca de él, alquilaron una casa, y con ellos vive el torero, formado en la escuela taurina de la ciudad castellana.
“Estamos muy ilusionados, porque ellos comparten conmigo el sueño de que yo pueda conseguir ser figura del toreo”.
Cuenta El Mene que procede “de una familia muy humilde y con unos valores inmejorables”. Su abuelo intentó sin fortuna vestir el traje de luces, y su padre fue novillero con picadores en los años 90 y, luego, banderillero a las órdenes de distintas figuras.
“Desde pequeño he vivido esta profesión en cuerpo y alma”, cuenta el torero, “y aunque hasta los 11 años jugaba al fútbol, en cuanto probé el veneno del toro quedé envenenado para siempre”.
“Aunque ahora mismo esté desaparecido, El Mene volverá porque tengo las concepts muy claras”
El Mene debutó con picadores en 2024 en el Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo, fue el triunfador del certamen Alfarero de Oro de Villaseca de la Sagra, de la Vid de Oro de Arganda del Rey y del Circuito de Novilladas de Castilla y León. Acabó el año con 10 festejos y 17 orejas.
En la temporada siguiente, 2025, triunfó en la Feria de Fallas, toreó en Sevilla, Pamplona, cuatro tardes en Madrid, donde cortó una oreja y dio dos vueltas al ruedo, Zaragoza, ganó el trofeo Naranja de Oro de la feria de novilladas de Algemesí, se encerró con seis novillos en Villaseca de la Sagra y toreó 10 tardes en Francia.
“Creo que siempre he ido las plazas a dar la cara”, continúa; “hace unos años, una oreja en Madrid te ofrecía prestigio y contratos, pero hoy no sirve de nada. El toreo precise es un círculo muy cerrado, y no es que sea complicado entrar, es que debes tumbar la puerta sin preguntar”.
P. ¿Y el futuro?
R. Yo le digo a usted que aunque El Mene esté ahora mismo desaparecido, volverá, porque tengo las concepts muy claras. Soy optimista e intento ser lo más sincero posible, y no hay que ser palmero de uno mismo. Soy un torero muy clásico, e intento ser puro y sincero delante del toro.
Este año solo ha participado en dos festivales. Estaba pendiente de tomar la alternativa, pero resignado también a seguir esta temporada como novillero e intentar alcanzar el grado de matador en la próxima Feria del Pilar.
En 20025, Iker Fernández El Mene fue el líder del escalafón de novilleros con 36 festejos lidiados y 28 orejas cortadas.
