En la vía 15 de la estación de Atocha, con estola, alzacuellos y la cruz colgada al pecho, César García Magán, secretario basic de la Conferencia Episcopal Española (CEE), se detiene ante la cabecera del tren. Extiende las manos, reza una oración, se santigua y esparce agua bendita. “Que este medio de transporte sirva al bien común”. Está a punto de comenzar uno de los viajes más singulares en el marco de uno de los grandes acontecimientos del año: la visita del Papa León XIV a España.
“Este es un tren especial”, advierte la megafonía del convoy 11855, cuando a las 10.10 de este martes parte desde la estación de Atocha destino Barcelona-Sants para trasladar a alrededor de 250 pasajeros, entre los miembros del episcopado español y los periodistas que cubren la visita papal. Un instante en el que Marino Santopinto, director Técnico de Iryo, puede empezar a respirar más tranquilo.
Todo ha fluido como si un director lo estuviera rodando: un poco antes de las nueve, más de un centenar de obispos han llegado a la estación de Atocha en autobús; luego, han entrado por una puerta lateral y, escoltados por un grupo de policías, han ido tomando asiento; por último, lo han hecho también decenas de periodistas, debidamente acreditados, haciendo satisfactorio un trabajo que Santopinto lleva semanas liderando: reuniones con la Policía Nacional y con el Ministerio del Inside para revisar los protocolos de seguridad, con la CEE para entender las necesidades de su comitiva o con Adif para encontrar la vía más adecuada y así no entorpecer a otros viajeros.
“Hemos llevado a cabo una coordinación de alta precisión”, resume el italiano, residente en España desde hace seis años y feliz de aportar su granito de enviornment en la visita papal, que se alargará hasta el 12 de junio y que este martes ha llevado a más de 100 obispos de Madrid a Barcelona.
Aunque ya habían cerrado algunos coches para otras expediciones singulares, esta es la primera vez que Iryo fleta un tren personalizado para un grupo de pasajeros tan amplio. Por el inusual despliegue, con dos maquinistas y 19 tripulantes, y sobre todo por el impacto mediático, este viaje es especial. Nadie lo sabe tan bien, quizá, como Marisa R. Palop. Antes de ejercer como directora de Comunicación, Relaciones Institucionales y Marca de la compañía ferroviaria cubrió para Televisión Española desde Roma la muerte de Juan Pablo II, el papado de Benedicto XVI y parte del papado de Francisco. “Una visita papal, en cierta forma, es una experiencia inmersiva y nuestro tren forma parte de esa experiencia”, argumenta.
Hoy le toca estar del otro lado, ayudando a sus excolegas. Un poco antes de las 11.00, la encontramos en el quinto vagón, ejerciendo de directora de orquesta. “Aquí hay hueco”, “después os podemos facilitar más datos sobre la operativa si los necesitáis”, cube a los periodistas que ha reunido para el canutazo que a esa hora ofrece el secretario de la CEE.
Los profesionales que lideraron la organización de este (y de todos los viajes) de Iryo
Javier Abadía
Director Comercial de Iryo
Barcelona, 1963
Llegó a la compañía hace seis meses, tras muchos años en el sector hostelero como director basic del Grupo Barceló. Junto a una veintena de empleados se encarga, entre otras tareas, de la definición de precios de los billetes, de la gestión de los canales de venta o de la experiencia del cliente: desde el embarque hasta el servicio de restauración en los coches. Fotos: Santi Burgos
“Nuestra compañía está muy focalizada en la experiencia, en ofrecer un servicio de calidad”
Marino Santopinto
Director Técnico de Iryo
Rieti (Italia), 1972
Es uno de los empleados que está en la compañía desde sus inicios,cuando period solo un proyecto. Tras más de 30 años en el sector ferroviario italiano, se mudó hace seis a Madrid con la misión de garantizar la seguridad en los trenes y la continuidad en el servicio.
“La seguridad tiene mucho que ver con la anticipación y la capacidad de coordinación”
María Díaz
Directora de Operaciones de Iryo
Madrid, 1970
Ingeniera industrial, lleva más de 30 años vinculada al sector ferroviario, “prácticamente desde la llegada de la Alta Velocidad a España”, afirma. Junto a profesionales de mantenimiento, ingeniería, planificación y management operativo, su principal responsabilidad es la de garantizar que los trenes de Iryo siempre estén en las condiciones óptimas para operar.
“Llevamos semanas trabajando en la planificación de todos los detalles”
Marisa R. Palop
Directora de Comunicación, Relaciones Institucionales y Marca de Iryo
Llerena, Badajoz, 1966
La visita papal a España es especial para esta periodista que trabajó durante más de tres décadas en Televisión Española y cubrió la muerte de Juan Pablo II, el papado de Benedicto XVI y parte del papado de Francisco. Desde su nueva posición ha tratado de ponérselo lo más fácil posible a sus antiguos colegas que se han acreditado, y de que el traslado de Madrid a Barcelona sea una experiencia satisfactoria.
“La visita de León XIV es histórica. A través de los periodistas, millones de personas nos observan”
Mientras el portavoz va respondiendo a las preguntas de los medios, en los tres primeros coches, donde se acomodan los obispos y los ayudantes que les acompañan, ya han visto pasar los paisajes manchegos, la aridez aragonesa. Rebasado el ecuador del viaje, ellos, con libros, con teléfonos, con tabletas, con ordenadores sobre las mesas, parecen disfrutar de la calma: charlan, muchos repasan las intervenciones del Papa del día anterior, hay uno que lee con un lápiz en la mano para subrayar la primera encíclica de León XIV y otros dormitan… hasta que la llegada de los carritos de comida los despereza.
Al filo del mediodía, en el coche número tres, el que alberga la cafetería, empieza una coreografía supervisada por Javier Abadía, director comercial de Iryo. Su misión es que la experiencia de todos los viajeros sea satisfactoria, a lo que ayuda una oferta gastronómica “diferencial”, apunta. En esta ocasión, su as en la manga para impresionar a la comitiva, tanto religiosa como periodística, es ofrecer a todos ellos el menú especial, habitualmente reservado a los que tienen billete para el primer coche.
Las cocinas del tren
El proceso de elaboración y envasado de los menús que los viajeros disfrutarán luego en todos los trenes operados por Iryo se realiza en Coslada, un municipio limítrofe con Madrid donde se ubica la sede de Gate Connoisseur en España. Fotos: Santi Burgos
Los menús varían a lo largo del año. El gazpacho y el yogur y la fruta, por ejemplo, toman el relevo en verano del caldo o los churros, típicos del invierno. Lo que siempre prima es el producto de calidad y español, con jamón, vinos y platos típicos como la ensaladilla o la tortilla de patatas.
La presentación de los platos, muy cuidadosa, se quiere asemejar al máximo a la experiencia que un viajero podría tener en un restaurante. Por este motivo, a los comensales se les ofrecen cubiertos metálicos, una vajilla de cerámica y vasos de cristal.
Los pasajeros del coche 1, una treintena de plazas, cuentan con un servicio en el asiento y se les sirve un menú premium que, además, pueden elegir en el momento de efectuar la compra on-line de su billete. El resto de los pasajeros tienen también a su disposición la oferta gastronómica de la zona de cafetería o en los carritos que lleva el private de a bordo.
Uno por uno, los tripulantes atienden con mimo a cada uno de los pasajeros. Les ofrecen un amplio surtido de bebidas y les preguntan: “¿Tierra o mar?”. Son las dos opciones que pueden escoger para comer. O bien un surtido de quesos y embutidos, acompañado de frutas y de un brioche, o un poco de salmón presentado junto a una ensalada ligera. Dos alternativas que han sido estudiadas a conciencia. “Para elaborar los menús hemos tenido en cuenta alergias, intolerancias…”, aclara el directivo, que trabajó durante muchos años en el sector hotelero.
Ya queda poco para alcanzar el destino y María Díaz, directora de Operaciones de Iryo, que apura el menú tierra, está a punto de cantar victoria. “No information, excellent news”, que no haya noticias es una buena noticia, es el lema que se ha ido forjando en las tres décadas que lleva en el sector, y el que se repite cada vez que todo sale bien. Es decir, cuando no hay retrasos, cuando no hay ningún incidente, cuando la coordinación entre todos los equipos es buena… Como ahora: sobre la una de la tarde por megafonía se agradece la confianza de los pasajeros y se anuncia que el tren ha llegado a su destino.
Unos minutos después, en ese convoy quieto, vacío ya de pasajeros, los reposacabezas con un diseño especial y los vinilos de las puertas y las ventanas donde se lee la inscripción “Alzad la mirada” serán lo único que recuerde que este no ha sido un trayecto cualquiera.
