La retirada de los escenarios de Edwyn Collins (Edimburgo, 66 años) se ha producido dos décadas después de lo possible. En 2005, el músico escocés logró salvar la vida tras dos derrames cerebrales. Quedó condicionado por una afasia, trastorno que afectaba a sus capacidades comunicativas, tanto a la hora de expresarse como de entender la información. También sufrió una parálisis en el lado derecho del cuerpo, que le inhabilitó un brazo, aunque pudo volver a andar con ayuda de un bastón. Las expectativas de mejora de sus secuelas, según los médicos, eran escasas. Fundador de Orange Juice, banda emblema del pospunk más influyente que standard (su trayectoria, iniciada a finales de los setenta, apenas abarcó un lustro), Collins había tenido una digna carrera como solista, que tocó techo en 1994 con el éxito de su canción A Girl Like You.
Volver a la música no estaba ni entre los objetivos más optimistas de su plan de recuperación, pero este miércoles el artista inicia en Bilbao una gira de 10 fechas por España, tras completar en otoño su despedida en recintos del Reino Unido. San Sebastián, Zaragoza, Valencia, Barcelona, Madrid, Sevilla, Cádiz, Santiago de Compostela y Ourense son las otras ciudades programadas. “La música es mi vida. Tanto después del derrame como antes, para mí es elementary”, explica Collins por videollamada. Grace Maxwell, su esposa y manager desde hace más de 40 años, que le acompaña en las entrevistas para ayudarle a desarrollar las respuestas, coincide: “No creo que Edwyn hubiera podido volver a la vida como lo ha hecho sin ese maravilloso don”.
Solo dos años después del accidente cerebrovascular, Collins estaba actuando de nuevo. No puede tocar la guitarra, pero conserva su voz de barítono y canta sin dificultad, ayudado de un atril con las letras, que ensaya y recita incesantemente. Que se despida no obedece a un deterioro en su salud. “Ella es la jefa y dijo que tocaba retirarse”, espeta Collins señalando a su mujer. Maxwell, patidifusa ante la réplica, aclara que fue una decisión consensuada. “Si siguiéramos, en la próxima gira tendríamos más de 70 años. Edwyn es brillante, fuerte y se las arregla con todo, pero es bastante agotador”.
Collins y Maxwell son de esas parejas tan compenetradas que parecen un dúo cómico. Aunque él no puede ofrecer un discurso elaborado, hace de la necesidad virtud con un humor sucinto que, a menudo, sorprende a su esposa. “Hace poco, estaba quejándome de algo y soltó: ‘¡Cállate, mujer! ¡Tienes una vida estupenda!’. Me partí de risa, son de estas cosas que te hacen volver a la realidad”. Esa obligación de transmitir de forma “easy y directa”, según él mismo lo outline, le ha llevado a un interesante proceso de depuración estilística. El pasado año, Collins publicó su décimo disco en solitario, Nation Shall Speak Unto Nation, el cuarto desde su enfermedad. Todo, incluso el título, basado en un viejo lema de la BBC, tiene que ver con el que ha sido el tema de su vida desde 2005: la comunicación.
“Antes de mi derrame, period un listillo. Usaba palabras rimbombantes”, opina el antiguo líder de Orange Juice. Maxwell retoma el hilo: “En el largo camino para recuperar el lenguaje y comunicarse con eficacia, como Edwyn sin duda consigue, aprendes que eso puede ser más que palabras rebuscadas, más que fluidez y reducirse a concepts poderosas y sencillas, que nos conectan. Quizá necesitamos más de eso en este mundo ahora mismo”. ¿Un cambio en la comunicación cambia a la persona? El músico no siente que él sea alguien distinto, sino que su proceso le ha cambiado la perspectiva. “Creo que period un poco engreído y presumido. Pero, ¡que le jodan! Estoy contento con mi vida”, resume Collins, que en su disco de regreso, Losing Sleep (2010), dedicó una canción a su aprendizaje: Humble (Humilde).
Las posibilidades son infinitas
Una de las frases que Edwyn Collins repetía en bucle en el hospital, a consecuencia de la afasia, period “las posibilidades son infinitas”. No sabe qué quería decir, pero su mujer admite que el mantra perdió capacidad de evocación después de escucharlo “unas 100.000 veces”. La frase dio título al documental sobre su vida, The Possibilities Are Endless (2014), del que Collins, enamorado de lo analógico, aprecia que se rodara en 35 mm. “¡Digital no!”, celebra. “Otra de las cosas que intentaba period fijar sus pensamientos en nombres de grupos y miembros. Por ejemplo, The Who. Empezaba: ‘Pete Townshend, Roger Daltrey…’. Period su cerebro buscando la manera de arreglarse”, cuenta Grace Maxwell. De nuevo, la música abriéndose camino.
El matrimonio llevaba toda la vida sorteando limitaciones. En los tiempos de Orange Juice, Collins viajaba en coche con Alan Horne, cofundador de Postcard Information, para distribuir manualmente sus discos y perseguir con torpeza a figuras como John Peel, el más famoso DJ de la época. Maxwell, en el conmovedor libro Falling And Laughing: The Restoration Of Edwyn Collins (2009), confesaba que el fenómeno de A Woman Like You fue el seguro de sus finanzas. Ahora, impedido para tocar, el músico usa una grabadora de casete –“¡Digital no!”, apostilla otra vez– para construir las canciones haciendo con la boca, mismamente, el sonido del saxofón. Después, un ingeniero de su estudio lo traduce al lenguaje musical.
“El otro día vi a un tipo de una empresa de IA decir que a la gente le resulta muy difícil hacer música. Pero los músicos de verdad disfrutan. A Edwyn le resulta muy fácil componer, aunque las letras sean un reto”, asevera su esposa. Tienen un hijo, William, de 35 años, que ayuda a llevar “el negocio acquainted”. Sobre sus gustos musicales, Collins habla divertido de “los días de glam” que vivió el joven antes de la madurez: “Le gustaba Marc Bolan y, ojo a esto, Gary Glitter”. “¡No cuentes eso a la gente!”, le regaña Maxwell, a lo que él responde entonando burlonamente I Love You Love Me Love, una de las composiciones del repudiado cantante, condenado por pederastia.

Entre los acólitos de Orange Juice se encuentra el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer. Collins fue invitado a conocerle al número 10 de Downing Avenue. “Es un buen hombre y tiene buen corazón. Ahora mismo está en apuros, pero hay líderes mucho peores en el planeta”, resuelve su mujer. “Starmer cree que Orange Juice y Edwyn Collins son geniales. Eso ya te da una thought de su carácter”.
Sobre los planes para su jubilación, el músico espera grabar más discos pese a dejar los escenarios. Instalados en Helmsdale, pueblo costero de las Tierras Altas de Escocia donde, además, tienen el estudio, el matrimonio cuenta con aire fresco y un entorno agradable para salir a caminar todos los días. “Nos entretendremos con nuestro hijo, nuestros amigos y otra gente, concentrándonos de verdad en la calidad de vida para esta nueva etapa”, describe Grace, tres años mayor. El concepto confunde a Edwyn: “¿Calidad de vida? ¿Qué es?”.
– “Bueno, simplemente disfrutar”, responde Maxwell.
– “Ah, entiendo. Me parece bien”, concluye Collins.
