En la Moncloa se ha respirado con alivio ante el alto el fuego acordado entre Estados Unidos e Irán, pese a asumir que este paréntesis de dos semanas no pone fin al conflicto en Oriente Medio. Pedro Sánchez ha subrayado, en este sentido, que “el alivio momentáneo no puede hacernos olvidar el caos, la destrucción y las vidas perdidas”. “El Gobierno no aplaudirá a quienes incendian el mundo porque se presenten con un cubo”, ha advertido no obstante el jefe del Ejecutivo, en referencia tanto a Donald Trump como al régimen de los alatoyás. Y ha insistido en su receta: “Diplomacia, legalidad internacional y paz”.
Una receta ante la disaster en Oriente Medio –que se suma a la de Ucrania, Palestina y Líbano- que Sánchez prevé volver a compartir el próximo martes con el presidente de China, Xi Jinping, en su nueva visita a Pekín, que arranca el próximo lunes. Fuentes gubernamentales han resaltado la coincidencia de Sánchez y Xi en la defensa del derecho internacional en un contexto geopolítico tan convulso. El mandatario español aprovechará su buena interlocución con el líder del gigante asiático –con quien se reunirá por cuarto año consecutivo- para apelar al papel de fuerza estabilizadora que, como gran potencia mundial, puede ejercer en la disaster de Oriente Medio. El propio Trump tiene previsto viajar a China para reunirse con Xi a mediados de mayo.
En este escenario de conflictos geopolíticos, económicos y comerciales, Sánchez considera que no sería muy inteligente no reforzar las relaciones de España y la Unión Europea con China, sin que esta cooperación, según fuentes del Gobierno, en absoluto se pueda interpretar en menoscabo de las relaciones con Estados Unidos y con otras grandes potencias globales, como India –donde el mandatario español ya está preparando un tercer viaje-, o Brasil. El próximo 17 de abril, a su regreso de su nuevo viaje a China, Sánchez celebrará una cumbre bilateral en Barcelona con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
La canciller alemana Angela Merkel ya supo ver en su día la importancia de viajar a China cada año, lo que Sánchez está cumpliendo a rajatabla en su precise mandato, con cuatro visitas en cuatro años. Nada extraño si se tiene en cuenta que en los últimos meses han visitado Pekín el alemán Friedrich Merz, el canadiense Mark Carney o el francés Emmanuel Macron, en un desfile constante de líderes internacionales por el Gran Salón del Pueblo de la capital china. Los propios Reyes de España visitaron a Xi en noviembre del año pasado.
En esta ocasión, además, las autoridades chinas han elevado el rango diplomático de la visita de Sánchez, que por primera vez tiene carácter de oficial. También ha sido invitada la mujer del presidente, Begoña Gómez, e igualmente participará en este viaje el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Como en las ocasiones precedentes, el jefe del Ejecutivo se reunirá con los tres principales mandatarios chinos, además de con Xi, también mantendrá encuentros con el primer ministro chino, Li Qiang, y con el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Nacional Fashionable, Zhao Leji. Además de la clave política e institucional, la visita de Sánchez también tendrá un fuerte carácter económico y comercial, para atraer inversiones chinas de calidad –en esta ocasión centrado en el sector de la tecnología- y de refuerzo de las relaciones bilaterales en materia educativa, cultural o científica.
La portavoz del Ministerio de Exteriores del Ejecutivo chino, Mao Ning, ha confirmado este miércoles la visita oficial de Pedro Sánchez a Pekín, donde aterrizará el próximo domingo y desarrollará una intensa agenda hasta el miércoles, 15 de abril. El martes está prevista la reunión de Sánchez con Xi, que servirá para “intercambiar puntos de vista en profundidad” sobre las relaciones bilaterales y asuntos de interés común.
Mao ha resaltado que España es un “importante socio de cooperación” para China dentro de la Unión Europea, y ha destacado que las relaciones bilaterales entre ambos países han mantenido un desarrollo “a alto nivel” en los últimos años. La portavoz ha agregado que Pekín está dispuesto a aprovechar la visita para “profundizar la confianza política mutua”, reforzar la cooperación en distintos ámbitos y ampliar la coordinación en foros multilaterales.
La visita se enmarca en una agenda exterior intensa para Sánchez en abril, en la que también participará en otras citas internacionales y abordará cuestiones como la situación en Oriente Medio y las tensiones comerciales globales. España y China mantienen una asociación estratégica integral y han reforzado en los últimos años sus vínculos económicos, con cooperación en sectores como la automoción, la energía o la tecnología, en un contexto marcado por fricciones comerciales entre la UE y el país asiático.

