A raíz del fallecimiento de Habermas, hubo un aspecto de su obra que pasó casi desapercibido, pero que había consumido buena parte de sus reflexiones desde comienzos de siglo: el concepto de postsecularización. La semántica de este término remite a lo que él consideraba un hecho, el fracaso de la profecía ilustrada que anunciaba la desaparición progresiva de la religión en las sociedades contemporáneas. En ellas siguen rigiendo como verdad pública los enunciados científicos, pero esto no significa que los discursos religiosos se hayan convertido en algo obsoleto o quedaran confinados al ámbito privado. Al contrario, reaparecen continuamente en el espacio público cuando se suscitan cuestiones de tipo ethical. Lo vemos en discusiones tan de actualidad como las migraciones, la investigación biomédica, el problema de la pobreza/desigualdad, la guerra o, más recientemente, incluso la IA.
Add A Comment
