El 7 de mayo fui al desahucio de Mariano. 67 años. Su casa de siempre. La Iglesia lo echaba. Con ayuda policial. Fue la primera vez que vi un desahucio. Fui porque soy del barrio (La Latina), porque period el quinto intento, y porque Mariano podía ser nuestro padre, nuestro vecino, cualquiera de nosotros. Fui por empatía. Éramos mayoría mujeres jóvenes en aquel cordón. Frente a mí, un agente de la Policía Nacional llevaba atada una pequeña bandera de España en la porra. Le dije que me daba vergüenza ver la patria en una porra. Me miró. Y sonrió. Hay símbolos que no nos cubren a todos. Instituciones que no nos protegen a todos. Un pacto social que, al parecer, no nos incluye a todos. Al ultimate, ni la Iglesia tuvo misericordia, ni el Estado tuvo vergüenza. Mariano sigue siendo de aquí. La pregunta es si este país todavía es de Mariano.
Ángela Soler Camacho. Madrid
Insolidarios
Hace unos meses, el problema period la llegada de migrantes subsaharianos, muchos de ellos menores, que arriesgan su vida en un viaje por el que pueden llegar a pagar algunos miles de euros desde algún país africano hasta la costa canaria. Ahora, desde hace unos días, algunos de nuestros políticos se empeñan en hacernos ver el supuesto riesgo para la salud que supone la llegada de un crucero, en el que viajan personas de varios países europeos o de Canadá, y cuyos pasajeros pueden llegar a pagar hasta 30.000 euros. El populismo de parte de la clase política de este país hace que la información científica y las opiniones de expertos en salud pública queden en un segundo plano o simplemente desaparezcan de las noticias. Al ultimate parece que, se trate de una patera o de un crucero de lujo, el reflejo siempre es el mismo: hostilidad e insolidaridad.
Isabel Aguado Lobo. Segovia
Declaraciones trasnochadas
Desde Chile, en el fin del mundo, y a propósito de las reiteradas declaraciones históricas —y profundamente trasnochadas— sobre mestizaje y colonialismo de Isabel Díaz Ayuso, puestas en relieve recientemente con ocasión de su visita a México, puedo sostener que millones de ciudadanos del Nuevo Mundo, en pleno siglo XXI, reafirman una convicción irrenunciable: la libertad es también la autodeterminación de los pueblos, incluida la emancipación del yugo colonial, de un mestizaje y de una religión impuestos por la fuerza.
Gino Servato. Santiago de Chile
Productiva, pero de otra manera
Tengo una lavadora que tender, la cama sin hacer, un e mail que redactar y no tengo ni concept de qué vamos a comer. Pero hace diez minutos que Pilar se ha dormido en mis brazos y eso anula el abono a la productividad que marcaba mi vida hasta hace tres meses. Ya no soy eficiente, no hago 20 cosas a la vez. Desde que nació el pasado 13 de febrero, he reinterpretado el dicho italiano del dolce far niente. No encuentro sentido a dejar de admirar sus facciones o soltar su diminuta pero perfecta mano para priorizar cualquier otra tarea cotidiana. Y he descubierto un nuevo pasatiempo que tiene los días contados y que no pienso desaprovechar: leer con ella en mi regazo. En verdad solo he despojado la interpretación capitalista de la expresión italiana. Sí hago. Y mucho. Estoy disfrutando de mi hija.
Esther Ortega Echevarría. Madrid
