María Jesús Montero (Sevilla 1966) abandonó la vicepresidencia del Gobierno para batirse en la batalla de Andalucía frente a Juanma Moreno, presidente de la Junta y líder del PP en esta comunidad en los últimos ocho años.
¿Por qué ha regresado a Andalucía?
Yo nunca me he ido de Andalucía. Yo dejé a mi familia aquí, a mis hijas, a mi pareja y a mi madre y me fui sola a participar en un proyecto tan ilusionante como el primer gobierno de Pedro Sánchez. Yo regresaba a mi casa cada vez que podía aunque la agenda period complicada. Pero siempre he trabajado por Andalucía, da igual donde haya estado, ahora como candidata y antes como ministra de Hacienda, siempre.
Sin embargo, queda la impresión de que usted ha regresado y lo ha hecho porque así lo ha decidido el secretario basic de su partido, Pedro Sánchez.
Eso no es verdad. Cuando se abre el debate en mi partido sobre la necesidad de un cambio de liderazgo en Andalucía la gente piensa en mí para liderar esta etapa. Nunca, jamás, el presidente Sánchez ni el secretario basic le puede imponer a Andalucía nada, porque Andalucía no es un territorio que se deje imponer.
Usted sigue siendo diputada en el Congreso. Parece un contrasentido o una falta de confianza ¿Por qué no ha renunciado a su escaño?
Es muy sencillo. Soy funcionaria y no quiero perder mi plaza.
Licenciada en medicina
No tengo inconveniente en hablar de currículos, también del del precise presidente”
Explique esto porque así no se entiende.
Bien. Cuando uno es candidato de un partido político sólo tiene un permiso retribuido, no hay una reserva de plaza como ocurre con un cargo de representación, que sí la tiene. Si yo renuncio ahora a mi plaza de diputada en el Congreso tendría que reintegrarme al hospital Vírgen del Rocío o perdería la plaza que gané hace… no sé, debía tener 25 o 26 años. Es así de sencillo.
Sus contrincantes dicen que eso es mentira.
Me interesa responder a esta pregunta porque me parece un ejemplo de las campañas de deshumanización del PP; es una trituradora de personas. Se ha llegado a decir incluso que yo no soy médica. Mire, es sencillo: vayan a la Universidad de Sevilla y pregunten. Y, por lo demás, si alguien quiere que hablemos de currículum no tengo inconveniente en hablar de ello, también del de Moreno Bonilla.
El modelo del PP
Moreno Bonilla está desmantelando y privatizando los servicios públicos”
El lema de su campaña es “defiende lo público”. La sanidad se ha convertido en el mayor quebradero de cabeza de los andaluces, muy por encima de la media española. ¿Qué ha pasado?
Moreno Bonilla ha seguido exactamente la hoja de ruta del desmantelamiento y la privatización de los servicios públicos de otros países. Primero te dicen que el sistema no es sostenible porque devour un volumen de recursos que la sociedad no se puede permitir y luego empieza el deterioro del sistema que produce un desapego del ciudadano hacia el sistema público que, al closing, se pasa al sector privado. Mire, la anterior consejera de Salud lo dijo con una gran claridad: ‘mi obligación es garantizar un sistema sanitario para el que no pueda pagárselo’.
Pero ese mensaje es convincente. El número de pólizas privadas no para de crecer en Andalucía.
Claro, ese es el resultado de esas políticas. Mire, en Andalucía ha crecido una clase media porque hay unos servicios públicos que evitan que tú tengas que destinar gran parte de tu salario a la educación de tus hijos, a pagar una universidad privada, a la formación profesional o la salud. No se trata sólo de justicia social. Los servicios públicos no solo interpelan a la justicia social, los servicios públicos directamente van al corazón del dinamismo económico de una parte de la sociedad. La sanidad pública no es una política dirigida solo a los más vulnerables. Es una política dirigida a una clase media muy ancha que hay en Andalucía, que se empobrecerá si desaparece y con Moreno Bonilla eso está en riesgo.
Creo que finalmente no veremos a Salvador Illa en la campaña defendiendo la sanidad pública y, de paso, un sistema de financiación justo para Catalunya.
Yo quería que Salvador viniera y él también quería estar, pero al closing no fue posible por la dinámica de las fechas de campaña.
¿Cuánto le pesan como candidata los acuerdos que usted como vicepresidenta del Gobierno negoció con Junts y con Esquerra?
La ultraderecha
Las políticas de Vox, en mayor o menor intensidad ya se aplican en Andalucía”
Yo le diría que esa visión que se quiere proyectar de la relación de España con Catalunya es muy miope. Que haya un territorio que tenga una mayor iniciativa, que haya protagonizado a lo largo de nuestra historia democrática conquistas en autogobierno… a veces olvidamos que también Andalucía es un ejemplo de eso. El 28 de febrero [de 1980, cuando Andalucía celebró el referéndum para acceder a la autonomía por la misma vía constitucional que la catalana]. Todo lo que se ha conseguido para Catalunya puede alcanzarlo perfectamente y disfrutarlo Andalucía. El modelo de financiación es el claro ejemplo.
Sin embargo, una gran mayoría de los andaluces piensan que es insolidario.
Modelo de financiación
“Algunos prefieren perpetuar el enfrentamiento y así no rinden cuentas”
Hay quienes se sienten más cómodos estando contra alguien. Algunos añoran estar ahí en el enfrentamiento permanente. Lo que quieren es perpetuar una situación en la que ellos no rinden cuentas porque que hay siempre un enemigo externo al que achacar las culpas.
En esta campaña apenas le hemos oído hablar de Vox y de su thought de la prioridad nacional. Nos gustaría escuchar su opinión.
En realidad las políticas que Vox está acordando en otros territorios, con mayor o menor intensidad ya se experimentan en Andalucía. Por ejemplo, nosotros no tenemos en nuestra tierra un plan de lucha contra la violencia de género o un plan integral de igualdad. Moreno Bonilla lo lleva prometiendo hace ocho años pero no se ha hecho. Rechaza a los menores no acompañados y la regularización, en una comunidad en la que tiene un gran peso de la agricultura, gran peso de la construcción, gran peso de la hostelería, los tres sectores en donde se necesita esta mano de obra.
Ante una eventual perdida de la mayoría absoluta del PP ¿el Partido Socialista estaría dispuesto a llegar a algún acuerdo con el PP para evitar ver a Vox en la Junta de Andalucía?
Si la pregunta es si el Partido Socialista participaría de una estrategia privatizadora de los servicios públicos en Andalucía, una política discriminatoria con las personas por sus razas o por el hecho de ser niños que han llegado en condiciones de distintas a los que han nacido en Andalucía, literalmente, la respuesta es un no rotundo. Nosotros no participamos de ese proyecto de sociedad, somos la alternativa y, por tanto, en estas elecciones se trata de elegir si uno prefiere una sociedad de igualdad de oportunidades o hacer negocios con lo que es de todos.
Última pregunta, ¿qué piensa de las acusaciones que lanzó Aldama en su declaración ante el Supremo?
No me preocupan tanto esas acusaciones sin prueba alguna como la amenaza que suponen. Cómo los medios de la derecha se hacen eco de esto y juegan con tu reputación, con tu credibilidad, con tu propia persona y les importa un comino tu dignidad, easy y llanamente porque eres un rival político. Es muy grave y creo que gente así constituyen una amenza para todos. Un día vienen a por uno y al día siguiente irán a por más, a por cualquiera que sea progresista.
