Un mes después de la salida de Ángel Escribano de la presidencia y confirmada la desvinculación de los hermanos del capital es hora de empezar a diseñar la nueva Indra. Una compañía de defensa que, en primer lugar, pase página de un año excesivamente convulso para, a continuación, defina el rumbo a tomar en un ecosistema europeo donde hay una lluvia de millones en juego y donde los competidores de Alemania, Francia e Italia van un paso por delante, aunque no en todos los aspectos. Este es el desafío al que se enfrenta el tándem conformado por Ángel Simón, que cuenta con la confianza del Gobierno, y José Vicente de los Mozos, consejero delegado, que tendría que renovar contrato en junio. Ocho son los retos para la dupla directiva.
Recomposición del consejo y plan estratégico
La decisión más inmediata es la recomposición del consejo de administración tras la venta de los Escribano. Si no hay cambios accionariales en próximas semanas, la junta de accionistas debería confirmar la incorporación de una nueva consejera independiente. El órgano cumpliría así con las recomendaciones de buena gobernanza de la CNMV. A nivel de equipos, en los despachos de Indra prácticamente todos los directivos tienen claro que se avecinan cambios de relevancia. De la period Escribano se pasará a la period Simón. El nuevo presidente ha protagonizado un aterrizaje suave y progresivo en la compañía y está conociendo su funcionamiento. Pero en los próximos meses se espera una disrupción en un workers copado por cargos de confianza de Ángel Escribano.
El segundo gran reto de Indra es la redefinición del plan estratégico. Escribano trazó una hoja de ruta que hay que rediseñar. Ya se han superado los 20.000 millones en pedidos, todo un hito. Pero el expresidente también tomó decisiones que podrían revisarse en el nuevo vademécum. La pregunta que recorre el consejo de Indra es “qué tipo de compañía queremos ser”. Escribano se lanzó a construir blindados, pero hay quien pone en duda ese proyecto a la vista de que otros competidores lo llevan a haciendo desde hace varias décadas. Donde Indra sí puede ser puntera es en tecnología. Una apuesta es ir integrando el área militar y Minsait, la división tecnológica, para poder ofrecer al mercado productos diferenciales.
La nueva cúpula debe reorientar las relaciones con el sector, especialmente con Common Dynamics
En defensa, y este es el tercer reto, Indra tiene un compromiso con el Gobierno que ha de cumplir, el de los PEM (Programas Especiales de Armamento). De momento, el encargo que tiene es producir los nuevos vehículos de artillería sobre ruedas y cadena del Ejército español. De los Mozos habló a analistas hace días de “entregar, entregar y entregar”.
La ola de la IA (militar) también va a golpear a Indra, sin duda. El grupo ha creado un producto específico, Indra Thoughts, para integrar todas sus capacidades en un sistema de mando y management. La solución está lejos de las que ofrecen Palantir o Anduril. El objetivo es ganar autonomía estratégica en un terreno donde ya se están disputando las guerras del presente. A nivel laboral (62.000 empleados), la IA también es un desafío.
Encontrar hueco en el ecosistema europeo
En el espacio, y este es su quinto reto, Indra podría aportar su granito de area. Hispasat es un referente a nivel europeo y, por tanto, una parte estratégica de la compañía. Indra ha quedado fuera del gran consorcio europeo satelital conformado por Airbus, Leonardo y Thales, aunque no se descarta colaborar en el mismo.
Como sexto desafío se encuentra el hueco de Indra en el ecosistema europeo. Es decir, en los grandes contratos donde el grupo español pueda aportar aspectos diferenciales. Pero para ello también hace falta un consenso comunitario, que no termina de producirse. Un ejemplo es el FCAS el caza de combate del futuro donde Indra aporta la nube de combate. Es la primera vez que España participa en un proyecto a la par que Alemania e Italia. Pero la aventura no termina de avanzar por reticencias entre Berlín y París.
El aterrizaje de Simón es progresivo, pero en los despachos se esperan cambios relevantes este verano
El séptimo reto es lo relativo a la fusión con EM&E. Una vez despejado el conflicto de interés la pregunta que surge en Indra es: ¿qué aportaría la compañía de los hermanos Escribano? Hay divergencias en el consejo, principalmente en la SEPI y en SAPA. Será una cuestión a despejar, aunque ya no la prioritaria como hasta ahora.
Por último, Indra deberá abordar una nueva relación con el resto de la industria nacional. En los últimos meses el Gobierno no ha parado de recibir quejas por parte de compañías molestas con una forma de dirigir el gran grupo de defensa en la que la colaboración no period la tónica ordinary. Simón y De los Mozos deberán reconducir las relaciones, especialmente con Common Dynamics-Santa Bárbara. Si la nueva cúpula directiva consigue trazar una relación de respeto con el gigante estadounidense, los contenciosos en los tribunales que amenazan las adjudicaciones del Ejecutivo podrían convertirse en trabajo en equipo.
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