
EL PAÍS de 1976 estaba lleno de señores. He repasado las portadas desde el 5 de mayo al 31 de diciembre del año en que este diario nació. Y es llamativo observar cómo titulares y pies de foto prodigaban el tratamiento de señor a figuras de la actualidad que en la prensa contemporánea comparecerían con su apellido o, a lo sumo, con nombre y apellido. Se anunciaba que el Rey mantuvo una reunión “con el señor Gil-Robles”; el caso del secuestro de un empresario daba el titular “Encontrar el cadáver del señor Fuentes”, y, rozando ya el 77, eran muchas las noticias en torno a “los secuestradores del señor Oriol”.