Las elecciones andaluzas de este domingo, además de consolidar una amplia mayoría conservadora y permitir a la extrema derecha de Vox aspirar de nuevo a ser decisiva, apuntan tendencias en la configuración de la izquierda cuya proyección a escala nacional todavía es aventurada, pero que ofrecen algunas pistas a quienes aspiran a dirigir este espacio en España. Más allá de la caída del PSOE, que cosecha su peor resultado en Andalucía, las dos marcas situadas a la izquierda de los socialistas corrieron una suerte dispar. Por Andalucía, la coalición de Izquierda Unida, Sumar y Podemos conformada a última hora y a regañadientes, no logró sus objetivos al quedarse con un 6,3% de los votos. El otro partido en este campo ideológico, Adelante Andalucía, pasó de 170.000 a 400.000 votos, un 9,6%, y cuadruplica el número de diputados, de dos a ocho. Entre los dos, tienen 90.000 votos más que Vox.