El sector biotecnológico español ha batido en 2025 su récord histórico de captación de capital al superar los 400 millones de euros de inversión, al tiempo que ya aporta el 1,2% del PIB nacional y genera más de 158.000 empleos, según el Informe AseBio 2025 presentado este miércoles en Madrid.
El estudio, titulado «Biotech Act: una oportunidad para la biotecnología española», ha sido dado a conocer por la Asociación Española de Bioempresas (AseBio) en un acto celebrado en el COAM y elaborado con el apoyo de MSD España como colaborador principal.
De acuerdo con los datos del informe, la actividad de las empresas biotech generó en 2024 una renta de 13.271 millones de euros, equivalente al 1,2% del PIB, mientras que la recaudación fiscal asociada asciende a 5.504 millones, el 0,5% del producto inside bruto.
El sector biotecnológico tiene un impacto sobre 158.366 puestos de trabajo, el 0,78% del empleo complete, con un salario medio por empleado casi el doble de la media nacional.
En materia de financiación, la biotecnología española captó 408 millones de euros en 2025, lo que supone un incremento del 125% frente a los 181 millones contabilizados en 2024. El número de operaciones también creció un 11%, hasta las 59 transacciones, con un volumen medio cercano a los siete millones por operación.
AseBio destaca el papel clave de los inversores internacionales y del vehículo público CDTI Innvierte en este salto de tamaño. CDTI Innvierte participó en rondas de financiación de diez empresas con 47,2 millones de euros, mientras que las operaciones con participación de inversores internacionales sumaron 302 millones en doce ampliaciones de capital. A estas cifras se añaden 3,6 millones de euros canalizados a través de crowdfunding y 24 millones procedentes del Banco Europeo de Inversiones y de Enisa.
El esfuerzo innovador del sector también alcanzó máximos, con una inversión en I+D de 1.460 millones de euros en 2024, el 6% del complete nacional. Las empresas biotech ejecutan el 60% de esa inversión (882,7 millones), financian el 67% de sus proyectos con recursos propios y han incrementado de forma significativa el gasto en infraestructuras físicas, lo que sitúa a la biotecnología como el tercer sector español en intensidad de I+D, solo por detrás de los servicios de I+D y la educación.
El informe subraya, además, el carácter intensivo en conocimiento del sector, que mantiene la segunda posición en porcentaje de investigadores sobre el complete de empleados, con un 14,98%. En 2024, la producción científica española en biotecnología ascendió a 1.192 documentos, el 1% de la producción complete nacional y el 2,5% de la mundial en esta área.
1.119 EMPRESAS TECNOLÓGICAS, UN 10,4% MÁS
En términos de tejido empresarial, España cuenta ya con 1.119 compañías biotecnológicas, un 10,4% más que el año anterior. El 52% son micropymes y el 43,6% pymes, con Cataluña como principal polo (23,32% de las empresas), seguida de Madrid (18,68%), Andalucía (12,33%), País Vasco (9,65%) y Comunitat Valenciana (8,85%).
La salud humana continúa siendo la principal área de actividad del sector, con el 55,5% de las compañías, si bien pierde algo de peso frente al año previo. La biotecnología aplicada a la alimentación gana protagonismo y ya aglutina el 32,6% de las empresas, por delante de ámbitos como la salud animal y acuicultura (16,1%), la agricultura y producción forestal (14%), el medio ambiente (13,1%) o la biotecnología industrial (9,8%).
El Informe AseBio 2025 también refleja avances en igualdad de género: las mujeres representan ya el 59% del empleo en las empresas biotech y el 61% del private de I+D, situando al sector en tercera posición en presencia femenina en investigación, tras farmacia y actividades sanitarias y sociales. Además, una de cada cuatro compañías biotecnológicas tiene a una mujer como consejera delegada, frente a una sola empresa dirigida por una mujer en el conjunto del Ibex 35.
Durante la presentación, la presidenta de AseBio, Cristina Nadal, defendió que la futura Biotech Act europea abre «una oportunidad histórica» para reforzar la competitividad y la autonomía estratégica de la UE, con España en posición de liderazgo gracias a su base científica, talento y capacidades industriales.
Nadal reclamó acompañar este potencial con «una financiación más accesible, un marco regulatorio más ágil y una apuesta decidida por la innovación y la biofabricación» para traducirlo en «más crecimiento, más innovación y un mayor liderazgo» de España en biotecnología.
