Tenemos reciente una imagen inolvidable de Patti Smith. Una estampa a recordar para siempre porque aquel concierto que ofreció en octubre de 2025 en el Teatro Actual de Madrid fue primoroso y resume las cualidades de una artista que hoy miércoles ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026. Salió al escenario vestida de Patti Smith: pantalón negro, botas, una camiseta blanca, chaqueta oscura y la melena orgullosamente encanecida. Celebraba los 50 años de su obra cumbre, Horses, y la interpretó al completo, pero al mismo tiempo fue muchas cosas aquel espectáculo: un recital corajudo, reivindicativo, poético, bello. Y punk: llegó a escupir en la tarima (¡del Teatro Actual!) en el fervor de Folks Have the Energy. Un compendio de lo representa Smith (Chicago 79 años) se pudo disfrutar en ese recinto. Para cuando terminó el recital, los 1.600 espectadores le habrían entregado el Princesa de Asturias, el Nobel y hasta las llaves de su casa.
Quizá haya que recordar justo ahora que Patti Smith tomó una decisión insólita en el mundo de la música de la época, e incluso hoy: después de cuatro discos, en 1979 se mudó de Nueva York a Detroit para formar una familia con su gran amor, Fred Sonic Smith, guitarrista de los obligatorios MC5. Estuvo casi diez años atendiendo a su familia, alejada del foco público, aunque no dejó la poesía el dibujo y la composición de canciones. Pero en privado, mientras veía a su familia crecer. En 1988 regresó con el disco Dream of Life.
Smith ha publicado una decena de libros y otros tantos álbumes, que han obtenido todo tipo de premios y reconocimientos. Cuenta, entre otros, con un National Book Award, una Medalla de la Orden de las Artes y las Letras de Francia o un honoris causa por la Universidad de Columbia. La autora es también célebre por su activismo, en contra de las guerras, a favor de Palestina o, entre otras causas, para que no se destruyeran los jardines de la calle Elizabeth de Nueva York. La chamana del punk, como la apodan, publicó el año pasado en castellano Pan de ángeles, sus memorias definitivas.
“Escribir es solitario. Actuar es lo opuesto: es colectivo, es eléctrico, es comunión. Amo ambos, pero vienen de diferentes partes de mí misma. Cuando escribo, estoy construyendo algo en silencio; cuando actúo, estoy compartiendo lo que he construido. No podría vivir solo como intérprete, sin embargo. Escribir me mantiene con los pies en la tierra; es donde entiendo las cosas. Actuar es donde las celebro”, relataba a El País Semanal en ocasión de la presentación de su autobiografía y de un recital en el Teatro Actual, el pasado octubre en Madrid.
Hija de una camarera con voz de cantante de jazz y de un maquinista, Smith creció como la mayor de cuatro hermanos, en una familia pobre, pero artística y unida. Fue educada como testigo de Jehová, empezó a trabajar a los 10 años, entre campos de cultivo o el cuidado de niños, y se mudó ya dos veces en su juventud con su familia: de su Chicago natal a Filadelfia y, luego, a Nueva Jersey. Ha contado en varias ocasiones que descubrió la poesía a los 16 años, gracias Las iluminaciones, de Arthur Rimbaud, al que adora desde entonces.
A los 20 años se quedó embarazada por accidente, la echaron de la universidad y terminó dando a su bebé en adopción. Ante tantas dificultades, ha contado en alguna ocasión que tuvo la revelación de que sería artista, y las cosas se arreglarían. Así que se plantó en Nueva York, sin dinero ni certezas, y se lanzó a buscarse la vida: componía poemas, escribía reseñas musicales, sacaba fotografías. Hasta que el productor Sandy Pearlman la vio recitar y le propuso grabar un disco. Sería Horses. Y cambiaría para siempre tanto su vida como la música.
[Noticia de última hora. Habrá actualización en breve]
