El president de la Generalitat, Salvador Illa, salió este miércoles en defensa de su gestión en materia educativa ante los ataques en el Parlament de aliados como Comuns y adversarios como Junts y la CUP. Tanto en lo referente al motivo de las huelgas de profesores de la escuela pública, como en el proyecto para incluir a agentes de paisanos en algunos centros para realizar tareas de mediación de conflictos, el jefe del Govern afianzó sus planes, convencido de que se trata de dos asuntos que van en la línea de mejorar la situación de la educación en Catalunya. Este convencimiento le llevó a pedir respeto para los profesores, a pesar de no estar de acuerdo con sus reclamaciones, y los mossos.
Junts fue uno de los grupos más beligerantes con la gestión del Govern. La presidenta del grupo, Mònica Gross sales, tildó de “despropósito” la “disaster en el sistema educativo” que padece Catalunya como consecuencia de las decisiones del Ejecutivo en materia de retribución, y por el proyecto para destinar mossos a los centros. “Usted es el máximo responsable”, culpó la posconvergente antes de recriminarle que es el jefe de gobierno que “más huelgas” ha tenido que afrontar, incluso más que durante el gobierno de ERC con Josep González Cambray al frente de la conselleria. “La propaganda no aguanta más”, lamentó Gross sales.
Illa se defendió reivindicando el acuerdo salarial firmado con UGT y CC.OO., “el mejor que se ha firmado nunca”, aseguró, y que pone la retribución de los profesores de la pública “en tercera posición” en España, cuando estaba a la cola, y que también comporta “una serie de compromisos para reforzar las infraestructuras, reducir la burocracia, invertir en los centros, and many others”. Para el president, lo que está haciendo su Govern es “revertir una situación de desinversión de al menos 10 años”.
Y en cuanto a la presencia policial en los colegios, insistió en que se trata de una “demanda de algunos sectores”, por tanto, de “una prueba de concepto bajo el principio de voluntariedad, y que en función de los resultados, se decidirá”. Además, Illa aseguró que “la mayoría de países de la OCDE tienen un servicio de este tipo orientado a la mediación”.
Junts achaca los conflictos en educación a la falta de liderazgo del president
Gross sales recriminó la “falta de liderazgo” de Illa, a lo que este respondió reclamando “respeto para maestros y mossos”. Pero los posconvergentes tienen la intención de ahondar en esta disaster y por ello han reclamado la comparecencia del president en el Parlament. “Deje de esconderse y, sobre todo, rectifique. Porque esta disaster tiene una causa clara y es su falta de liderazgo”, remarcó Gross sales.
La presidenta del grupo Comuns, Jéssica Albiach, también se refirió a este asunto. Aunque reconoció que en las aulas suele haber conflictos y que el sindicato Ustec señala que el 60% de los profesores han vivido agresiones físicas o verbales de alumnos y familias, la dirigente ecosocialista puso énfasis en la prevención de los problemas, en lugar de la reacción. Para ello, apostó por más “psicólogos, educadores sociales, bajar ratios, que el plan para pobreza infantil funcione…”, en lugar de una medida con la que “solo está a favor PP y Vox, lo cual debería hacerle reflexionar”, interpeló al president.
Illa insistió en su postura. “Confío en los docentes y los mossos, y si piden que los pongamos, aunque no entrarán en aulas, creo que vale la pena hacer una prueba de concepto limitada en el tiempo”. El president insistió en que se trata de una prueba piloto, y en que por tanto “no es una política que se extienda a todo el país”, de manera que “si nadie lo quiere, no se pondrá en práctica; mire qué sencillo”, remató.
Albiach advierte de que solo PP y Vox están a favor de que haya mossos en los colegios, “lo cual debería hacerle reflexionar”
También la CUP censuró las medidas del Govern en educación, pero Illa no varió su posición. Tras advertir de que tiene asumido que se ve obligado a “tomar decisiones que no son cómodas”, el president acabó pidiendo “respeto por el derecho de huelga”, pero también “respeto a los otros derechos, el de educación -por los 17 de huelga convocados- y el de movilidad”, que seguramente se verá afectada por las protestas.
En esta sesión de management ERC no cuestionó a Illa sobre la disaster educativa, sino sobre la necesidad de dar viabilidad al derecho a la autodeterminación a través de una votación, una demanda asentada esta vez en la reivindicación que hizo en Barcelona hace un par de semanas la presidente de México, Claudia Sheinbaum, en favor de la autodeterminación de los pueblos. El president apeló a la pluralidad de Catalunya, a su voluntad de liderazgo de España, y al valor de “resolver las cosas haciendo política”, que es sinónimo de “escuchar, hacer propuestas e intentar resolver los problemas de la ciudadanía”, zanjó.
Alejandro Fernández e Illa se enzarzan por el burka
Otro de los temas surgidos en la sesión de management, de nuevo a instancias del PP, fue el de la prohibición del burka, a raíz de las medidas aprobadas en el ayuntamiento de Lleida, gobernado por el PSC. El presidente del grupo in style, Alejandro Fernández, recriminó al president que diga que no le gusta el burka y que los socialistas de Lleida regulen en lugar de prohibir esta prenda. “Los problemas solo están si el president los ve por la calle”, ironizó. Fernández advirtió de que el burka “degrada” a la mujer y que “debe ser fulminantemente prohibido”. Illa remarcó su opinión y acabó reprochando a Fernández la prioridad nacional que su partido pacta con Vox. “No me dé lecciones”, sentenció el president.
