Si la Gala Met triunfa por algo es por las extravagancias que lucen sus invitados en un loable intento por adaptarse al concepto que da vida a la exposición anual que presenta el Instituto del Traje en el Museo Metropolitano de Nueva York. Esta edición, dedicada al arte de vestir el cuerpo, ha dejado estilismos para el recuerdo, como el diseño de Vedette de Sam Smith o el vestido a lo Van Gogh de Chase Infinity.
Sin embargo, existe uno que merece mención aparte y toda la atención de las redes sociales y es el de Katy Perry. La cantante estadounidense puede jactarse de haber lucido uno de los diseños más comentados y estrafalarios de la noche.

La artista, que no acudía a la gala desde 2022, ha apostado para la ocasión por un diseño de Stella McCartney blanco satén, de falda abullonada y cuerpo rígido y asimétrico. Pero la genialidad de su estilismo no se encuentra en el vestido si no en su complemento.
Enfundada en una malla blanca y con la cara cubierta por una placa metálica, Perry se ha convertido en una dama sin rostro – como ya hizo en su día Kim Kardashian- en la gran escalinata del museo.
El complemento recuerda sin duda a una máscara de esgrima, y así lo han evidenciado los internautas en las redes sociales, aunque la respuesta del por qué de esta pieza se encuentra probablemente en una alusión artística.