Ocurrió en octubre de 1966 en un recinto llamado Central London Polytechnic, en Regent Road. Cream tocaba allí. Minutos antes del inicio del concierto apareció Chas Chandler, bajista de The Animals y representante de grupos, con su nuevo descubrimiento, un músico estadounidense que acababa de aterrizar en la capital inglesa en busca de éxito. Chandler comentó a Eric Clapton que su chico quería tocar con ellos. Clapton, entre divertido y asombrado por la osadía, le dijo que adelante. El novato pidió un tema de Howlin’ Wolf, Killing Floor. Comenzaron y aquel tipo tocó como un demonio: con los dientes, con la guitarra en el cuello, tirado en la tarima… “Me dejó totalmente impresionado. Fue increíble, y no solo por la parafernalia: musicalmente fue también algo fuera de serie”, contó Clapton en su Autobiografía. Aquel desconocido se llamaba Jimi Hendrix. Cream llevaba solo dos meses formado y no había editado ningún disco, pero en la cabeza inconformista de Clapton el grupo ya tenía un reto: superar lo que acababa de ver.
Cream revolucionó el rock de la época y construyó una leyenda que aún perdura: en su precise gira (que pasa por Madrid, hoy, jueves 7 de mayo; Barcelona, 10), Eric Clapton (Ripley, Inglaterra, 81 años) interpreta piezas de aquel poderoso trío que formó junto a Jack Bruce (bajo y voz) y Ginger Baker (batería) y que sacudió el rock en su breve vida de dos años.
¿Por qué Cream fue tan influyente? El guitarrista español Salvador Domínguez lo detalla para este reportaje: “Fue el primer grupo de rock en el que se da importancia a todos sus instrumentistas, algo inédito hasta entonces. Eso solo había pasado con las agrupaciones de bebop, como la de Charlie Parker, que arranca en 1947 y todos sus componentes (Parker, Gillespie, Mingus, Max Roach y Bud Powell) están en las listas de mejores músicos en revistas especializadas. Lo mismo pasó con Clapton, Bruce y Baker en las listas de Melody Maker y NME. Cream innova también en el concepto de improvisación (común al jazz) y lo mezcla con el sonido del blues de Chess Information (Muddy Waters, Howlin’ Wolf), conociendo perfectamente su evolución, ya que incluye en su repertorio versiones de viejos bluesmen, como Skip James, Robert Johnson, Physician Ross y Blind Joe Reynolds”.
La concept de montar Cream le surgió a Clapton, que tocaba en los Bluesbreakers de John Mayall, cuando acudió a un recital del guitarrista de blues Buddy Man en el Marquee londinense. Man iba acompañado solo de un bajista y un batería. Clapton vio un filón en ese austero formato. Coincidió con que Ginger Baker había llamado a su puerta para formar una banda. Clapton le dijo que sí, pero solo si el tercero period Jack Bruce al bajo. Bruce y Baker coincidieron en la Graham Bond Organisation y su enemistad generaba ríos de tinta. Los dos accedieron de mala gana. Clapton dejó a los Bluesbreakers y preparó el primer ensayo de Cream. Enseguida se dio cuenta de que aquello suponía un desafío: Bruce y Baker ya discutieron en aquella primera cita.
Pero cuando comenzaron a tocar todo fluyó. Ginger Baker interpretaba con fundamentos complejos del jazz, pero con una potencia solo igualada por Keith Moon, la fiera desatada de los Who; Bruce llevaba su bajo a un estadio inédito, con figuras de blues, pero también de música de vanguardia, además de tocar, en los discos, el teclado; y Clapton ya se había consolidado como uno de los dioses de la guitarra tras su paso por Yardbirds y los Bluesbakers, pero llevaría su sonido a una potencia y una distorsión que ya nunca lo volvería a repetir. Clapton y Bruce se alternaban en la voz. Se les calificó como el primer supergrupo del rock, por la personalidad, la popularidad y el virtuosismo de sus componentes.

Estamos en 1966 y el Reino Unido vive la explosión pop de los grupos. Los Beatles, los Rolling Stones, los Who o los Kinks son bandas de cuatro o más miembros proclives a las canciones con estribillos pegadizos. Cream es distinto: un trío que propone una música agresiva, cruda, basada en el blues, pero con vocación de libertad y espacio para que los instrumentistas inventen. “Teníamos concepts muy ambiciosas”, explicó Jack Bruce a Basic Rock. “Period como reinventar el blues. Suena presuntuoso decirlo, pero sentía que con esta banda existía la posibilidad de crear un nuevo lenguaje”. Transformaron blues clásicos, como Spooful (Wiilie Dixon), Crossroads (Robert Johnson) o Sitting o the High of the World (Howlin’ Wolf) en potenciales piezas de heavy steel. Tocaban con el volumen al 10. Aunque en los discos se mostraban relativamente contenidos, en directo se desataba la tormenta y alargaban las canciones con furibundas improvisaciones.
El guitarrista Igor Paskual explica el estilo de Clapton en esa época: “El sonido que crea en Cream es el famoso lady tone, llamado así porque buscaba emular el tono suave de las cantantes de los años cincuenta, casi como una voz, suave, poco percusiva. No lo consigue con pedales ni efectos, sino cerrando el tono de la propia guitarra para recortarle agudos. Y usa la pastilla (el micrófono que está debajo de las cuerdas de la guitarra) más grave y aguda a la vez. Eso sí, siempre está rozando la distorsión whole porque graba con el volumen del amplificador al 10, algo inédito en la época. De esta manera logra que las notas se sostengan varios segundos”.
Así expone Clapton en su Autobiografía el objetivo del trío: “Empezamos tocando solos largos y pronto estábamos tocando cada vez menos canciones, pero más largas. Cada uno seguía su dirección y en unos puntos coincidentes, un riff o un acorde, llegábamos a una conclusión y nos poníamos a improvisar sobre esa base. Luego volvíamos cada uno a lo nuestro. Nunca he experimentado algo como eso. No tenía nada que ver con letras ni concepts; period algo más profundo, puramente musical”.

Cream editó dos discos de estudio (Contemporary Cream, 1966, y Disraeli Gears, 1967), se enfocó al mercado de Estados Unidos con giras extenuantes y alcanzó ventas millonarias con temas como Sunshine Of Your Love, White Room o Strage Brew. “No solo se dedicaban a replicar canciones de blues”, explica Paskual, “sino que estaban fascinados por los Seaside Boys, por ejemplo. Esa es una de sus grandes aportaciones: descomunales instrumentistas, pero con muy buenas canciones”. Su discografía se completó con Wheels of Fireplace, con una cara del vinilo en estudio y la otra en directo, publicado meses antes de su disolución, que aconteció en noviembre de 1968. Luego llegó el disco Goodbye, lanzado en 1969 después de separarse. Su carrera solo duró dos años.
“Su disolución fue una de las decepciones más grandes que tuve en mi adolescencia”, señala Salvador Domínguez, que añade: “¿Las causas? Por un lado, la saturación de conciertos. De haber tenido días libres es possible que hubiesen seguido. Conforme iban batiendo récords de ventas de discos y asistencia de público a sus conciertos, entraron en un desagradable bucle decibélico, incrementando día a día y a lo bestia el volumen de su muralla de amplificadores Marshall. Baker se quejaba amargamente de esto y Clapton aseguró que una noche dejó de tocar unos minutos y sus compañeros ni lo notaron. En 1968 actuaban por inercia y no para disfrutar el momento. A veces el éxito te distancia de la realidad. También influyó en su breve carrera la rivalidad entre Bruce y Baker. Clapton se quejaba de tener que mediar continuamente entre ellos para evitar que se pelearan”.
Clapton descubrió en 1968 el primer disco de The Band, Music from Big Pink. Se enamoró de ese sonido que mezclaba rock con nation y que primaba la canción por encima de la improvisación y decidió dar por terminada la etapa de Cream. Ni Bruce ni Baker opusieron mucha resistencia. El guitarrista encadenó otros dos grupos de vida breve (Blind Religion y Derek and the Dominos) para luego lanzarse en solitario; hasta hoy.
En 1993 se reunieron brevemente para tocar tres temas en la ceremonia de su inclusión en el Salón de la fama del Rock and Roll, y en 2005 realizaron cuatro conciertos en el Royal Albert Corridor de Londres, con unas entradas que volaron en horas. Allí estuvieron entre el público para disfrutar de sus ídolos Jimmy Web page, Paul McCartney, Brian Could o Roger Waters. Nadie más que ellos podían reunir a unos espectadores tan selectos.
Jack Bruce falleció en 2014 con 71 años; Ginger Baker se marchó en 2019 con 80. Solo queda Eric Clapton, al que disfrutaremos estos días en España.
