Llegó a ministro sucediendo a Nadia Calviño y desde entonces ha mantenido desplegado el estandarte de la ortodoxia económica y la fe en Europa que ya había mostrado su antecesora. Coincide con ella en el aterrizaje en la política partiendo de un perfil técnico, y también en que ha conseguido ir marcando el terreno progresivamente.
Este extremeño discreto, de origen modesto, con un abuelo esforzado al que recordó emocionado en su toma de posesión como ministro de Economía en diciembre del 2023, y unos padres profesores emigrantes a Suiza, ha forjado su carrera en la Comisión Europea en Bruselas, en la Airef y en distintos cargos del Ministerio de Economía. Siempre en posición discreta hasta su salto a la primera línea al ocupar el Ministerio de Economía.
Aterrizó en la cabina de mandos de Economía y siguió con su discreción y templanza habituales. Quizá demasiado al inicio. En los primeros meses en el puesto se quejó precisamente de que la oposición no le formulaba preguntas, lo que él atribuyó a la buena marcha de las cifras económicas.
Allí también ha heredado de Calviño su enfrentamiento con la titular de Trabajo, Yolanda Díaz. Parece que haya tomado el relevo en este sentido también. “Es igual que Calviño” dicen y repiten en Trabajo. Y es que los dos responsables de estos ministerios discrepan en casi todo, si no en el objetivo closing, muchas veces en la forma de conseguirlo; y absolutamente siempre en la forma de expresarlo. Para lidiar sus diferencias, Díaz juega con las acusaciones directas y públicas, como aquel “es casi de mala persona” que le dedicó hace un año cuando discrepaban sobre la reducción de jornada; y Cuerpo tira de los informes de su ministerio y del management del organismo por donde pasan todos los temas que van al Consejo de ministros, la CDGAE.
El último episodio del choque es el nuevo registro horario, el gran proyecto precise de Díaz, que Cuerpo critica en los informes que su ministerio ha mandado al Consejo de Estado. Es lo que Díaz ha interpretado como un boicot a la iniciativa, añadiendo que el proyecto cuenta con el apoyo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La fórmula que utiliza para desautorizar a Cuerpo. Ahora lo va a tener más difícil, porque Cuerpo ha escalada hasta la vicepresidencia primera.
Cuerpo estuvo hábil esta semana, cuando su nombre empezó a salir en las quinielas, con una frase que no lo comprometía, pero lo situaba bien. “El hecho de que me incluyan en este tipo de quinielas quiere decir que, en el ámbito de la política económica, se está haciendo un buen trabajo”, afirmó.
Es un TECO al cien por cien, miembro del Cuerpo de Técnicos Economistas del Estado, lo que no es una rareza en el Ministerio de Economía, sino al contrario, es la normalidad. Está siempre copado por estos funcionarios con fama de competentes y rigurosos.
El nuevo vicepresidente primero se mueve bien por Bruselas, como pez en el agua, y buscando una plaza entre los ministros influyentes. Se apuntó a promocionar los eurobonos, entendidos como rescate a países en apuros sino como fórmula para financiar una Europa necesitada de inversiones; y también la cuenta sueca, unas cuentas de inversión individuales sencillas y de baja fiscalidad, para dar salida a los ahorros hacia la industria. Proyectos en marcha en una Europa en la que también ha cosechado algunas derrotas, como su candidatura frustrada al Eurogrupo. Entre unos ministros de Economía con mayoría de la derecha, un candidato socialista tenía poco margen.
Le ha tocado también bregar con la Comisión Europea por los fondos del plan de recuperación, y aquí, en una maniobra de última hora, el nuevo fondo soberano, aunó dos objetivos No perder los fondos que caducaran este año y alargar más tiempo la capacidad de inversión. Dado que a Bruselas también le interesa aprovechar al máximo estos fondos, el acuerdo fue posible.
En su etapa de ministro intentó tender puentes con el Partido Widespread, con una negociación con Juan Bravo en abril del año pasado, para dar una respuesta a los aranceles que estableció los Estados Unidos, pero no llegó a fructificar. La impresión fue que no les dejaron, que no eran tiempos para pactos.
Ahora gana peso político y entra en una nueva etapa. Aquí también sigue los pasos de Nadia Calviño, ocupando la vicepresidencia primera. Es un hombre de equipo, destacan sus colaboradores y como prueba, cuentan que la comparecencia de Pedro Sánchez en la que ha anunciado los nombramientos la ha seguido en su despacho rodeado por una quincena de sus colaboradores.
