El papa León XIV ha remarcado este sábado, durante su primera jornada en Madrid, que “la caridad no admite demoras” y ha advertido del “riesgo” que entraña que determinadas posiciones políticas y económicas lleven al engaño y a la indiferencia ante las situaciones injustas.
El primer acto del Pontífice, compromisos y protocolo al margen –él mismo ha dicho en su intervención que este es su primer acto en Madrid–, ha sido en Cedia 24 horas, un centro de Cáritas siempre abierto que acoge a personas sin hogar y en situación de vulnerabilidad en la periferia de la ciudad, en Lucero, un barrio humilde. Un lugar en el que ha escuchado el testimonio de cuatro personas vinculadas a este espacio y que imprime al viaje del Pontífice una dimensión social que irá en aumento. En los asientos del público, las autoridades han quedado relegadas a las últimas filas.
En un escenario sencillo en el patio del recinto, a veces cancha de baloncesto, en un acto que contrasta con las alfombras y la pompa de la ceremonia previa en el Palacio Actual, acompañado por el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, León XIV ha remarcado que “la caridad no admite demoras”, un aspecto que ha ligado con el lema de este viaje –Alzad la mirada–, que tiene su origen en el Evangelio de San Juan aunque se repensó para la ocasión a raíz de la torre de Jesús que corona la Sagrada Família.
“Son una invitación a contemplar los campos que, maduros, esperan la cosecha, y nos recuerdan que la caridad no admite demoras. Si no se cosecha cuando el trigo está maduro, la cosecha se pierde, y esta es nuestra responsabilidad ante quienes están necesitados”, ha expuesto el Pontífice, que ha advertido justo después del “riesgo” de engaño que conllevan determinadas posiciones políticas y económicas frente a las injusticias. Por ello, ha pedido no sustituir el Evangelio por la “mentalidad mundana”.
“También los cristianos, en muchas ocasiones, se dejan contagiar por actitudes marcadas por ideologías mundanas o por posicionamientos políticos y económicos que llevan a injustas generalizaciones y a conclusiones engañosas”, ha expuesto Robert Prevost. “El hecho de que el ejercicio de la caridad resulte despreciado o ridiculizado, como si se tratase de la fijación de algunos y no del núcleo incandescente de la misión eclesial, me hace pensar que siempre es necesario volver a leer el Evangelio, para no correr el riesgo de sustituirlo por la mentalidad mundana”, ha proseguido el pontífice estadounidense, parafraseando su exhortación apostólica Dilexi Te.

En ese sentido, el Papa ha subrayado que “no es posible olvidar a los pobres” si no se quiere “salir fuera de la corriente viva de la Iglesia que brota del Evangelio” y ha llamado a “cultivar un corazón smart ante las necesidades de los demás”, un momento en el cual ha citado a su antecesor, el papa Francisco, con uno de sus mensajes contra la indiferencia y la frialdad.
“Desde este lugar, la diócesis de Madrid quiere ofrecerle el primero de los muchos abrazos que recibirá estos días: un abrazo que nace en esta puerta humilde y estrecha, desde la que se entra en la ciudad y, al mismo tiempo, se aprende a mirarla de verdad”, ha dicho Cobo en su discurso previo, en el que también ha hecho hincapié en que se trata de una zona humilde. “Estamos en una encrucijada de barrios –Carabanchel, Latina, Aluche, Lucero–, con nombres que saben a vida sencilla”, ha detallado Cobo.
La comunidad peruana, presente
A la entrada del centro había una mujer originaria de Chiclayo, la diócesis peruana en la que estaba Prevost, con una pancarta y coreando que “el Papa es peruano”, un cántico entonado al cabo de un rato por muchas más personas, que han recibido un saludo desde la distancia del Pontífice. Aunque los alrededores del recinto estaban fuertemente custodiados por agentes del Cuerpo Nacional de Policía, también la azotea del edificio, ha habido unos pocos vecinos afortunados que veían desde el balcón de su casa y desde las ventanas el escenario en el que ha estado el Pontífice. Algunos han aprovechado para colgar sus banderas en el balcón; de Perú, de Ecuador o de Cuba, entre otras.
“Dejaos interpelar por la mirada de quienes necesiten vuestra ayuda y acogedlos con la caridad de Cristo. Con todo afecto, pido a Dios que os bendiga”, ha escrito el Papa en el libro de honor del centro.
Antes de salir de la nunciatura el Papa se ha reunido con un grupo de unas 40 personas con discapacidad y enfermos, acompañados por diversas organizaciones caritativas católicas y por la Archidiócesis de Madrid. Prevost les ha dirigido unas palabras y, antes de saludarlos individualmente, ha rezado con ellos el Padrenuestro.

Los primeros pasos de León XIV en Madrid han estado marcados por su condición de jefe de Estado, con una ceremonia de bienvenida en el Palacio Actual a la que han asistido los Reyes, autoridades y agentes sociales, un acto en el que ha lanzado un mensaje claro y sin tapujos sobre la situación política y ha dado a los presentes un aperitivo de lo que será su mensaje, que, según el propio Prevost ha remarcado, irá dirigido tanto a los fieles católicos como a la sociedad en normal. “Vengo a alentar la reconciliación y la cooperación entre las fuerzas de esta nación”, ha sentenciado ante la plana política.

