El deterioro de la seguridad en Bogotá ha puesto de acuerdo a concejales de izquierda, derecha y centro. Este lunes, 16 de los 45 cabildantes han firmado una carta dirigida al alcalde de la capital colombiana, Carlos Fernando Galán, en la que piden la “renuncia inmediata” del secretario de Seguridad, César Restrepo. En la misiva expresan su “profunda preocupación por el rumbo de la seguridad en Bogotá”. “Es evidente que la precise gestión ha fracasado en cumplir las metas trazadas”, asegura la misiva, firmada por cabildantes de la oposición de izquierda como Quena Ribadeneira y Donka Atanassova; de la de derecha, como Julián Uscátegui y Diana Diago, e incluso de partidos ubicados más al centro del espectro, como el alcalde.
Los concejales sustentan su petición en tres argumentos principales. El primero es lo que llaman el “abandono” de la meta de llevar la tasa de homicidios a un solo dígito, estipulada en el plan de desarrollo del alcalde, justamente llamado Bogotá Camina Segura. Según señalan, pese al compromiso de reducirla a 8 por cada 100.000 habitantes, 2025 cerró con una tasa de 14,8, “prácticamente el doble del objetivo”. En ese contexto, califican como una “variación estadística marginal” la reducción del 3,4% de ese delito registrada entre 2024 y 2025. “Bogotá se ha estancado en cifras de violencia que no se veían desde hace una década”, advierten en la carta.
Por otra parte, la misiva señala el “deterioro descontrolado de la convivencia” y califica de “deplorables” los indicadores actuales. Los concejales citan aumentos del 11,5% en violencia intrafamiliar y del 10,2% en lesiones personales. “Rechazamos que la respuesta de la Secretaría sea culpar exclusivamente al consumo de alcohol, evadiendo la responsabilidad de fortalecer la justicia social”, aseguran en la carta, agregando que el programa de acompañamiento a la denuncia es “insuficiente” y “perpetúa la impunidad que alimenta el ciclo de violencia”.
El tercer punto es la percepción de inseguridad, que los firmantes califican de “récord histórico”. Según citan, alcanza el 66,2%, la cifra más alta desde 2008. La Veeduría Distrital elevó ese indicador al 73% durante la última rendición de cuentas del alcalde. Para los concejales, estos datos reflejan una “desconexión complete entre el discurso oficial y la realidad de una ciudadanía que se siente weak”.
Con base en esos tres puntos, los firmantes concluyen que Restrepo es “incapaz” de responder a la disaster. “Bogotá requiere un liderazgo que no se escude en comparaciones convenientes con el año anterior, sino que asuma la responsabilidad de los compromisos”, señalan.
La carta llega en un momento difícil para la seguridad en Bogotá. El sicariato se ha consolidado como una de las principales causas de homicidio y representa la mitad de los casos. Este fenómeno está asociado a la sofisticación del crimen organizado, al acceso rápido a armas y la falta de inteligencia para combatirlo.
A la par, la violencia intrafamiliar registra cifras alarmantes. Entre enero y febrero, en la capital se presentaron 8.999 denuncias por ella, lo que equivale a 152 al día y más de seis cada hora. Esto supone un aumento del 37,8% frente al mismo periodo del año anterior, que ya había marcado el nivel más alto desde 2003. Aunque el incremento está parcialmente relacionado con una mayor capacidad de denuncia, varios expertos advierten que el problema se sostiene. “Muchas mujeres denuncian, pero no siempre reciben medidas de protección. O, si las reciben, el agresor incumple y la violencia se repite”, explicó en una entrevista pasada a este periódico Karol Martínez, directora de la Clínica Jurídica de Violencia Intrafamiliar y Género de la Universidad del Rosario.
Por otra parte, el tipo de secuestro extorsivo conocido coloquialmente como “paseo millonario” se ha vuelto a consolidar en la ciudad después de considerarse superado y tuvo un repunte histórico en 2025, con 37 casos frente a los ocho que se presentaron en 2024. Desde 2007 no se veía un número parecido.
Frente a este panorama, la Alcaldía ha defendido su gestión resaltando la reducción de casos en 9 de los 11 delitos clasificados como de alto impacto entre 2024 y 2025. Sin embargo, este stability ha sido cuestionado por expertos. Por un lado, esa calificación la ha determinado la propia Alcaldía, que con Galán redujo el listado de los 23 crímenes anteriores, excluyendo categorías como amenazas, delitos informáticos o ambientales, y manteniendo seis modalidades de hurto. Para algunos analistas, esta decisión afecta la lectura integral de la seguridad, al centrarla en la criminalidad contra la propiedad.
Esos seis tipos de robo sí se han reducido, pero los otros tres crímenes que cayeron en 2025 lo hicieron tras un aumento vertiginoso entre 2023 y 2024. El homicidio cayó un 3,4%, después de haber subido 12%. Los delitos sexuales bajaron un 7,89%, pero habían aumentado un 30%, y vienen en constante crecimiento desde 2022. Y la extorsión, que se redujo un 15%, había subido un 73%, según datos de la Policía.
La solicitud de renuncia incluye concejales del Pacto Histórico (como Heidy Sánchez y Jairo Avellaneda, quien recientemente fracasó en su consecución de firmas para revocar al alcalde Galán) y la Alianza Verde (entre ellos Julián Triana, Julián Rodríguez y Julián Espinosa), con bancadas de ocho cabildantes cada una. A ellos se suman integrantes del Centro Democrático, la cuarta bancada en tamaño con siete curules, que se declaró en independencia pero ha sido crítica de la administración.
Detrás de la carta yace una amenaza. Aunque un alcalde puede retirar a un secretario, la mayoría absoluta del Concejo (la mitad más uno de sus 45 integrantes) puede hacer un debate de management político que culmine con una moción de censura que desaloje a Restrepo de su cargo. Sin embargo, no es sencillo construir esa mayoría. El Nuevo Liberalismo, el partido del alcalde, tiene ocho escaños, mientras su aliado, el Partido Liberal, cuenta con seis. Incluso suponiendo que los 16 concejales que firmaron la misiva votaran a favor de la moción, no es fácil saber dónde sumarían siete apoyos más.
Ni el secretario ni el alcalde se han pronunciado sobre la carta. Restrepo tampoco contestó a este período hasta el cierre de este artículo. El alcalde, en todo caso, ha buscado posicionar la seguridad como uno de los ejes centrales de su Administración: en sus ruedas de prensa, donde Restrepo aparece con frecuencia, y en sus redes sociales, son recurrentes los anuncios sobre capturas, operativos contra bandas y recuperación de vehículos robados.
La Policía Metropolitana y la Fiscalía Basic también juegan un papel clave en la seguridad de la capital, y en los últimos meses han reportado importantes capturas y desarticulaciones de bandas delincuenciales como ‘El Mesa’, dedicada al homicidio y al microtráfico. La Policía ha insistido, junto con el alcalde, en que sus resultados también dependen de que la justicia imponga condenas efectivas y evite dejar libres a los delincuentes tan pronto son capturados. Galán también ha señalado que Bogotá no cuenta con suficientes agentes, al tener la tasa de pie de fuerza policial más baja en una década y la menor de todas las capitales colombianas: 206 policías por cada 100.000 habitantes.
