Hay tantos estilos como novias y es por ese motivo que la Barcelona Bridal Vogue Week se ha convertido en una cita ineludible, con un público diverso y una pasarela que, edición tras edición, prolifera con nombres nuevos e internacionales pero también el diseño innovador de las maracas locales más relevantes.
Esta semana, la ciudad se ha convertido en epicentro de la moda nupcial mediante una pasarela que exhibió hasta ayer 34 propuestas. Y aunque cada una trata de presentar una novia única, hubo varias tendencias que se repitieron a lo largo de las tres jornadas de desfiles.
La novia del 2027 rezuma carácter y no tiene miedo a lucir cuerpos con volumen con flores recortadas en 3D y sutiles transparencias. El tejido se supedita a la creación para dar vida a formas nuevas y contrastes de estilos. Porque el vestido de novia es tratado como un monumento arquitectónico modernista. Se constató en el décimo aniversario de la Barcelona Bridal Night time con el desfile en forma de espectáculo de Stepháne Rolland, pero también en las colecciones de Yolancris, dónde la corsetería y las siluetas estructuradas conversan con transparencias etéreas y volúmenes inesperados.
La novia del 2027 rezuma carácter y no tiene miedo a lucir cuerpos con volumen
Destacó, en la misma línea, la novia de Mariano Moreno: sin miedo al colour, el contraste de tejidos y con una apoteósica Sita Avellán vestida con un traje que evocaba a un jardín florecido cerrando el miércoles su desfile.
España no es solo líder en el sector por la influencia de esta feria sino por su producción native. Aquí, los diseñadores locales tratan la moda nupcial como un arte que lejos de seguir normas o patrones clásicos, evoluciona en paralelo a la alta costura.
Así, Isabel Sanchís – que en la actualidad trabaja junto a su hija Paula Maiques– celebró el trabajo de atelier con una línea vanguardista y muy elegante e Inmaclé, firma que dispone de showroom en Canet de Mar, Barcelona y Madrid, apostó por los brocados, los satenes y, de nuevo, las transparencias en diseños de aire setentero, de espíritu bohemio y salvaje.
Más allá del made in Spain, esta feria rica en contrastes contó esta edición con cifras récord en participación internacional, el 87 por ciento de nombres extranjeros en la agenda de desfiles.
Entre ellos Sima Couture, de la alemana Silvia Erkoc, presentó el clásico corte princesa con alguna que otra vuelta de tuerca, con el uso de volantes, chantillí o incluso con flores bordadas.
La naturaleza se repitió como inspiración en los diseños de creativos como Wang Feng, que ilustró pequeñas y delicadas flores de colores en vestidos, también de corte princesa y Demetrios, la gran firma nupcial asentada en Nueva York pero de origen griego, se volcó en reeditar la novia romántica y escultural que regresa a los altares como clara tendencia de la temporada por el éxito en la gran pantalla de Hamnet y la adaptación del clásico Cumbres Borrascosas.
La emblemática casa estadounidense Justin Alexander fue, con su novia encorsetada y arropada con elaborados brocados, el encargado de cerrar la pasarela de esta edición que se alarga hasta hoy con su Commerce Present, feria comercial, para conectar a firmas y proveedores y abrir nuevos canales de distribución.
