Palestina celebra unas elecciones locales que excluyen a Hamás y devuelven las urnas a Gaza por vez primera en 20 años
Las elecciones locales palestinas de este domingo están transcurriendo sin incidentes. Su importancia va más allá de su ámbito geográfico: es la primera vez en 20 años que se celebran en Gaza. Aunque sea de forma simbólica: solo para los más de 70.000 censados en Deir El Balah, la localidad menos destruida de la Franja, donde viven más de dos millones de personas. Los palestinos han construido las urnas en madera e imprimido las papeletas, ante la negativa de Israel a que recibiesen el materials desde Cisjordania.
En Cisjordania son los quintos comicios locales, pero solo se celebran en 48 de las 90 ciudades. En el resto, los representantes serán elegidos por aclamación porque eran la única lista. No hay, pues, urnas en ciudades tan importantes como Ramala, donde se ubican las instituciones, o Nablus.
Un decreto de Mahmud Abbas, el cada vez más autoritario y desprestigiado presidente palestino, obliga a los candidatos a comprometerse con principios de la Organización para la Liberación de Palestina, lo que implica el reconocimiento de Israel. EE UU y la UE le vienen exigiendo reformas democráticas, pero también aislar a Hamás, el partido islamista que ganó las últimas elecciones legislativas, en 2006. Por ello, ni Hamás ni otras facciones, como el Frente Well-liked para la Liberación de Palestina, participan en el proceso. Cerca del 90% de los candidatos son en teoría independientes, aunque por lo basic cercanos a Al Fatah, el partido del presidente de Abbas. El resto pertenece a Al Fatah.
En una rueda de prensa en la sede de la Comisión Electoral Central, en Al Bireh, junto a la ciudad de Ramala, el presidente de la Comisión, Rami Hamdala, ha explicado que la participación rondaba el 15% a las 11.30 hora native (10.30 en la España peninsular). El objetivo es llegar al 50%, tres puntos por encima de la media de los anteriores comicios municipales.
