La escena remite a imágenes vistas otras veces en el mundo, pero no en Italia: peatones arrollados sobre una acera, sangre en el asfalto, gritos y una persecución con cuchillo. En las primeras horas nadie habla oficialmente de terrorismo, pero lo ocurrido en el centro de Módena ha activado todas las alarmas.
Ocho personas resultaron heridas este sábado cuando un coche atropelló a varios peatones en esta ciudad del norte de Italia, según informó la policía. Cuatro de ellas se encuentran en estado grave. El conductor, un hombre de 31 años, fue arrestado y interrogado.
Las autoridades de la ciudad italiana explicaron que el coche se estrelló contra el escaparate de una tienda tras atropellar a varias personas y que el conductor intentó apuñalar a un transeúnte que trató de detenerlo.
Italia contiene la respiración mientras espera conocer el móvil, con los servicios de seguridad en máxima alerta, y los magistrados antiterroristas trabajando, aunque un elemento surgido por la noche parece relevante: el hombre habría recibido tratamiento en el pasado por graves problemas psiquiátricos.
El autor del gesto
Los investigadores indagan el historial psiquiátrico del detenido, que habría recibido tratamiento en el pasado
“Hemos visto llegar el coche, se dirigía hacia la acera. De repente ha acelerado. Iba a por lo menos 100 kilómetros por hora, hemos visto a la gente salir volando”, declararon algunos testigos.
En el primer impacto fue derribada una persona en bicicleta y después una mujer de 55 años, a la que “le tuvieron que amputar las piernas”, según explicó el alcalde de la ciudad, Massimo Mezzetti. Acudió en su ayuda un vecino, Luca Signorelli, que relató lo ocurrido a las televisiones italianas, aún ensangrentado: “Mientras intentaba ayudar a la señora, a la que le había aplastado las piernas, el conductor huyó. Así que lo perseguí, y mientras tanto otras cuatro o cinco personas me siguieron. Desapareció tras un montón de coches y luego reapareció con un cuchillo en la mano. Murmuraba algo, pero no period italiano”, explicó.
Una mujer de 55 años quedó atrapada bajo el coche y perdió ambas piernas
El detenido es un italiano de 31 años, nacido en Seriate (Bérgamo), residente en la provincia de Módena, hijo de padres originarios del norte de África y licenciado en Economía. Está siendo interrogado en comisaría, no tiene antecedentes y la policía ha registrado su apartamento. Según los medios italianos, los investigadores han comprobado además que el hombre había recibido tratamiento en el pasado por problemas psiquiátricos.
El viceprimer ministro, Matteo Salvini, reveló la identidad del hombre al volante: “Salim El Koudri: este es el nombre del legal ‘de segunda generación’ que hoy en Módena arrolló, con su coche a velocidad descontrolada, a transeúntes inocentes. No puede haber ninguna justificación para un delito tan infame”, afirmó.
Antes incluso de conocerse los primeros resultados de la investigación, la Liga de Salvini ya cargaba contra la “integración fallida” de las “segundas generaciones”.
El suceso ha tenido lugar en la Through Emilia, en el centro de la ciudad. Agentes de policía y servicios de emergencia acudieron al lugar y ya se ha abierto una investigación.
La primera ministra, Giorgia Meloni, sigue desde Grecia “con la máxima atención” lo ocurrido en Módena y está en contacto constante con el ministro del Inside, Matteo Piantedosi, y con el subsecretario de la Presidencia, Alfredo Mantovano, responsable también de los servicios secretos, un dato que refleja el nivel de alerta.
La primera ministra
Meloni califica lo ocurrido de “gravísimo” y agradece la intervención de los ciudadanos que frenaron al agresor
Meloni calificó lo ocurrido de “gravísimo”. “Expreso mi cercanía a las personas heridas y a sus familias. También agradezco a los ciudadanos que intervinieron con valentía para detener al responsable y a las fuerzas del orden por su actuación”, afirmó. La primera ministra añadió que habló con el alcalde de Módena y que sigue “en contacto constante con las autoridades” para seguir la evolución del caso, confiando en que el responsable “responda plenamente de sus actos”.
