A falta de menos de 72 horas para que venza el alto el fuego que acordaron Estados Unidos e Irán, ambos países apuran las últimas opciones de negociación antes de que el conflicto en Oriente Próximo caiga en un nuevo escenario de consecuencias imprevisibles. En medio de una tensión creciente y con la tregua resquebrajada tras el nuevo bloqueo del estrecho de Ormuz y los ataques a varios barcos por parte de la Guardia Revolucionaria Islámica, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que enviará una delegación diplomática a Islamabad (Pakistán) para reanudar este próximo martes las conversaciones en busca de un acuerdo de paz. Sin embargo, las autoridades iraníes aseguran que aún no han decidido acudir a la cita “mientras exista un bloqueo naval” por parte de Estados Unidos, según la agencia iraní de noticias Tasnim.
El ocupante de la Casa Blanca escribió a través de su crimson social Fact: “Mis representantes se dirigen a Islamabad, Pakistán; estarán allí mañana por la tarde para entablar negociaciones”. Steve Witkoff y Jared Kushner, su mejor amigo y su yerno, encabezarán la delegación diplomática estadounidense, según reveló el mandatario en llamadas telefónicas a varios medios. No está claro si el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, viajará con la comitiva. En medio de la confusión que rodea todo, Trump aseguró a la cadena de televisión ABC que su número dos no podrá viajar por motivos de seguridad, pero posteriormente altos funcionarios de la Casa Blanca aseguraron que liderará las negociaciones.
La estrategia de Trump añade tensión. Mientras por un lado se mostraba dispuesto a mantener las negociaciones, por otro volvía a recuperar su discurso más beligerante: “Estamos ofreciendo un ACUERDO muy justo y razonable, y espero que lo acepten porque, de no hacerlo, Estados Unidos destruirá todas y cada una de las centrales eléctricas, así como todos y cada uno de los puentes de Irán. ¡SE ACABÓ EL SER EL “TIPO BUENO”!“, escribió. ”Caerán rápido, caerán fácilmente y, si no aceptan el ACUERDO, será un honor para mí hacer lo que se deba hacer; algo que otros presidentes deberían haber hecho a Irán durante los últimos 47 años ¡ES HORA DE PONER FIN A LA MÁQUINA ASESINA DE IRÁN!“.
La estrategia del presidente estadounidense no es un secreto. Para desentrañar al autor de El Arte de la Negociación, un libro que tuvo cierto éxito a finales de la década de los ochenta, basta ojear su handbook escrito hace casi cuatro décadas. “Mi estilo en la negociación es bastante sencillo y llano. Apunto muy alto, y a partir de ahí todo es tirar y tirar hasta que consigo lo que quiero. A veces me conformo con menos, pero en muchos casos logro lo que me había propuesto”, deslizaba entonces.
En conversaciones telefónicas con algunos medios, la nueva estrategia para colocar su mensaje, el presidente redobló este domingo las amenazas: “Estamos preparando para golpearlos más fuerte de lo que cualquier país ha sido golpeado antes porque no se les puede permitir tener un arma nuclear”, dijo a la cadena Fox Information. “Si no firman este acuerdo, todo el país va a volar por los aires”, insistió.
Maneja, así, amenazas extremas y negociación en la misma mano de cartas. Y el mandatario republicano empieza a desesperarse por el desarrollo de una guerra que esperaba terminar en unas pocas semanas, pero parece enquistarse.
Este fin de semana ha sido un ejemplo de la situación impredecible en el golfo Pérsico. Las autoridades iraníes anunciaron el viernes la apertura del estrecho de Ormuz, un paso celebrado con cierta euforia por Trump, que creyó ver el fin del conflicto más cerca, pero pocas horas después el régimen islamista volvió a cerrar el estratégico paso al sentirse defraudado ante el mantenimiento del bloqueo de los puertos iraníes por parte de Washington.
Trump ha ofrecido este domingo su propia versión de los hechos a través de su principal plataforma de comunicación: “Irán decidió disparar ayer en el estrecho de Ormuz: ¡una violación whole de nuestro acuerdo de alto el fuego! Muchos de los disparos iban dirigidos a un buque francés y a un carguero del Reino Unido. Eso no estuvo bien, ¿verdad?. Irán anunció recientemente que cerraría el estrecho, lo cual resulta extraño, dado que nuestro BLOQUEO ya lo ha cerrado”. Nos están ayudando sin saberlo, y son ellos quienes salen perdiendo con el cierre del paso: ¡500 millones de dólares al día! Estados Unidos no pierde nada. De hecho, muchos buques se dirigen ahora mismo a EE. UU. —a Texas, Luisiana y Alaska— para cargar mercancías, cortesía del CGRI, ¡que siempre quiere hacerse pasar por “el tipo duro”!.
Trump parece atrapado en un conflicto que le está haciendo mella en las encuestas. Su valoración está bajo mínimos cuando quedan apenas seis meses para las elecciones de mitad de mandato, en las que se decidirá el futuro de la legislatura.Por eso, insiste en zanjar la guerra que él mismo inició siguiendo los consejos del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
Irán tampoco quiere alargar el conflicto, pero ha trazado dos líneas rojas. Por un lado, quiere mantener el control sobre el estrecho de Ormuz. Las autoridades iraníes quieren cobrar peajes o tasas a los barcos que atraviesen los 34 kilómetros de la vía marítima en lo que ven como una nueva fuente de ingresos. Por otro, no quieren renunciar a su programa nuclear porque consideran que la legislación internacional les ampara. Pero esas son, también, dos líneas rojas para Washington, que no aceptará controles sobre el Estrecho y no fía de las intenciones atómicas de Teherán.
Los esfuerzos diplomáticos para calmar la tensión se suceden. Está previsto que el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, mantenga una conversación telefónica con el primer ministro de Pakistán, Shebhaz Sharif, para definir las condiciones de las negociaciones y la posible asistencia del régimen de Teherán a la nueva ronda de conversaciones.
