El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a dar marcha atrás en su amenaza de reanudar las hostilidades con Irán. A través de su plataforma, Fact Social, y a pocas horas de expirar el plazo del alto el fuego anunciado hace dos semanas, el mandatario ha dicho que suspende su “ataque contra el país de Irán hasta que sus líderes y representantes puedan presentar una propuesta unificada”.
El anuncio llega horas después de que el vicepresidente, J.D. Vance, haya suspendido el viaje a Islamabad (Pakistán) para su segunda ronda de diálogo con Teherán, que no había confirmado en ningún momento su asistencia a la reunión. Trump asegura que ha tomado la decisión “en vista del hecho de que el Gobierno de Irán está seriamente fracturado, algo que no resulta inesperado, y a petición del Mariscal de Campo Asim Munir y del Primer Ministro Shehbaz Sharif, de Pakistán”.
Trump mantiene el bloqueo naval y amplía el alto el fuego hasta que Irán “pueda presentar una propuesta unificada”
“He ordenado a nuestras Fuerzas Armadas que continúen con el bloqueo y, en todos los demás aspectos, permanezcan listas y preparadas. En consecuencia, extenderé el alto el fuego hasta que dicha propuesta sea presentada y las discusiones concluyan, de una forma u otra”, concluye Trump en su comunicado.
El presidente mintió el lunes al anunciar que Vance ya estaba volando e iba a llegar a Islamabad de madrugada. La Casa Blanca dijo después que la previsión period que despegara esta mañana, pero sigue en Washington y, según informan medios estadounidenses, se quedará en la capital hasta que Trump vea voluntad negociadora honesta por parte de Teherán.
La falta de acuerdo sugería que, si no ocurría otro giro de guion, EE.UU. e Irán iban a reanudar las hostilidades cuando concluyera el alto el fuego. Sin embargo, tampoco estaba claro cuándo iba a ocurrir eso. Trump anunció la tregua de 14 días el 7 de abril, por lo que debía expirar este martes, pero el lunes dijo que concluiría “la noche del miércoles”, esta madrugada en horario español. Pakistán, el país que está mediando más activamente para alcanzar la paz, ha dicho que finalizaba a las 3:30h de Irán, las 2h de la madrugada del miércoles en España.
Finalmente, Trump ha anunciado que mantiene el alto el fuego, aunque, en esta ocasión, no ha establecido un nuevo plazo. De momento, no hay respuesta por parte de Irán al último bandazo de Trump.
Las líneas rojas maximalistas de ambas partes han imposibilitado, por ahora, la segunda ronda de negociación. EE.UU. envió una propuesta escrita a los iraníes en la que remarcaba que solo aceptará la entrega de las reservas de uranio enriquecido que tiene Teherán en su poder y la suspensión de su programa nuclear, tal como ha dicho Trump en repetidas ocasiones.
Es algo inasumible para Irán, que por su parte exige el fin del bloqueo naval estadounidense a sus puertos como condición para volver a negociar. El Comando Central de EE.UU. informó ayer que ya ha hecho retroceder a 27 buques que entraban o salían de Irán. Este domingo, el Pentágono abordó y capturó en el golfo de Omán un buque de carga iraní con 5.000 contenedores, el Touska, que había intentado evadir el bloqueo.
La incautación, que supuestamente convenció a Teherán para no negociar, se produjo después de que su Guardia Revolucionaria disparara contra dos buques que intentaban cruzar el estrecho de Ormuz.
Teherán afirma que no puede negociar dados los “mensajes contradictorios, comportamiento inconsistente y acciones inaceptables” de EE.UU.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, ha dicho esta mañana que el régimen todavía no ha decidido si acudirá a la mesa de diálogo en Pakistán. Ha señalado que no es posible negociar dados los “mensajes contradictorios, comportamiento inconsistente y acciones inaceptables por parte del lado estadounidense”, según la cadena estatal iraní IRIB. En paralelo, Teherán ha advertido que está preparado para “revelar nuevas cartas en el campo de batalla”.
Ante la incertidumbre sobre el futuro de la guerra, Trump ha recuperado su tono amenazador. Cuando expire el alto el fuego, “vamos a bombardear, porque creo que es la mejor actitud”, ha dicho esta mañana en una entrevista con CNBC, después de advertir ayer que sus objetivos serán las infraestructuras energéticas y los puentes iraníes, algo que sugiere la comisión de crímenes de guerra. “Estamos listos para actuar. El ejército está deseando hacerlo”, ha insistido.
Preguntado por si tenía pensado prorrogar el alto el fuego si no había acuerdo, ayer descartó esa posibilidad: “No quiero hacer eso. No tenemos tanto tiempo”. Hoy, por enésima vez en esta guerra, ha vuelto a prorrogar sus amenazas.
En paralelo, Trump se ha mostrado optimista con que EE.UU. pueda lograr un “gran acuerdo” con Irán. “Creo que no tienen otra opción. Hemos destruido su marina, hemos destruido su fuerza aérea, hemos destruido a sus líderes”, ha afirmado. Usando el mismo argumento, la semana pasada dijo repetidamente que Teherán, donde afirma que ha habido un “cambio de régimen”, había “aceptado todas las condiciones” de EE.UU., incluida la entrega de su uranio enriquecido. No dio ninguna prueba de ello y, de hecho, el rechazo de Irán a la negociación sugiere lo contrario.
EE.UU. sigue sin encontrar un camino de salida viable, que le permita vender una victoria actual a un pueblo estadounidense cansado de esta guerra impopular, que ya ha entrado en su octava semana. Trump prometió inicialmente que la agresión militar a gran escala, la mayor en dos décadas para EE.UU., period una “excursión” que iba a terminar en “cuatro o cinco semanas”. Hace dos, dio un discurso a la nación pidiendo más tiempo, y señaló que en las siguientes dos semanas iba a bombardear con “dureza” hasta cumplir sus objetivos. Pero la paz sigue pareciendo ahora igual de lejana.
Irán no ha confirmado en ningún momento su asistencia a la reunión en Islamabad. Pero tampoco lo hizo en los días y horas previos a la primera ronda de diálogo, el 11 de abril, aunque finalmente sí envió a su delegación, que se marchó de la capital pakistaní después de 21 horas de negociación infructuosa. Como en aquella ocasión, la delegación estadounidense, si se produce la reunión, estará liderada por Vance, uno de los miembros de la Administración que más abanderó el discurso pacifista antes de la guerra, pero que se ha alineado con Trump a lo largo del conflicto. También tienen previsto acudir a Islamabad el yerno del presidente, Jared Kushner, y su amigo cercano y enviado especial a los conflictos en los que interviene, Steve Witkoff.
