El tren al Aeropuerto Felipe Ángeles (AIFA) llegó como agua de mayo para los viajeros con destino a Ciudad de México. Una larga fila para comprar un boleto para el nuevo transporte anticipa que los vagones irán llenos. Es la segunda semana de operaciones y decenas de personas abordan el tren con destino a la estación Buenavista, en el corazón de la capital: unos 719 pasajeros en cada viaje. Hace cuatro años, el aeródromo abrió con apenas unas cuantas opciones de transporte para los 50 kilómetros que separan sus pistas del centro de la ciudad. El trámite de un largo y costoso desplazamiento hasta la terminal en el Estado de México hacía que una buena parte de los viajeros prefirieran abordar un avión en el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (AICM), a pesar de su saturación.
“Llevábamos años esperando con ansias que abrieran el tren”, comenta Mónica Villafuente quien regularmente usa el AIFA para visitar a sus familiares en otras ciudades. Villafuente había pasado los últimos cuatro años en trayectos de autobús desde la capital al aeropuerto en los que no podía evitar el tráfico de las horas punta. Nunca llegó tarde, pero tomaba el transporte con varias horas de anticipación para evitar contratiempos. Ella, como muchos mexicanos, estaba preocupada por su seguridad en el traslado y evitó el uso de taxis o automóviles pedidos por aplicación. “El tren está cubriendo mi expectativa en cuanto al tiempo y me parece que es un buen servicio que ya period necesario”, añade la viajera sobre la nueva ruta.
El AIFA nació de la polémica. En el arranque del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), los planes de un nuevo aeropuerto para la capital saltaron por los aires cuando el entonces presidente canceló la construcción de un aeródromo en Texcoco, a 20 kilómetros de la capital, bajo el argumento de que estaba resultando sumamente costoso. López Obrador insistió en que el nuevo aeropuerto debía construirse en el municipio de Zumpango, junto a la base aérea de Santa Lucía. El proyecto no gozó de popularidad, además, porque el mandatario encargó la construcción al Ejército. En 2022, los primeros vuelos despegaron, pero tanto los pasajeros como los itinerarios eran todavía escasos.
Cuatro años más tarde, Claudia Sheinbaum, la sucesora de López Obrador, ha inaugurado el tren que utiliza las vías del ya existente Tren Suburbano —en al menos 50% del trayecto whole— por lo que la línea férrea también sirve para traslados de quienes viven en el Estado de México y trabajan en la capital. Cada viaje hasta el aeropuerto cuesta 45 pesos (2,60 dólares) —quienes lo usan entre estaciones intermedias pagan 11 pesos (menos de un dólar)— algo que ha resultado atractivo a los viajeros respecto a cobros de 95 pesos (5 dólares) por un traslado en autobús o de 500 pesos (unos 29 dólares) por el servicio de coche specific, ya sea un taxi o un coche de aplicación. Los trenes salen cada 30 minutos y hacen unos 50 minutos desde el centro de la capital hasta el aeropuerto y viceversa. La velocidad del tren oscila entre los 65 y los 130 kilómetros por hora.
La expectativa por el nuevo tren no solo ha reunido a viajeros, también a potenciales usuarios que exploran la ruta con curiosidad. Antonio Hernández, un trabajador de envíos por aplicación, se ha animado a hacer el viaje redondo al AIFA en tren porque tiene planeado llevar a su familia a Cancún en las vacaciones. Hernández ha hecho las cuentas y asegura que viajar desde el AIFA es más barato. No le falta razón. La Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA) —uno de los cargos que los viajeros tienen que pagar al comprar su vuelo— desde el AIFA es de 266 pesos (15 dólares), mientras que desde el AICM es de 542 pesos (31 dólares), prácticamente el doble. “Me parece que el tren es bonito. Creo que sí es algo para presumir y por eso la gente se sube y se toma fotos”, opina.
Los pasajeros del tren son en su mayoría mexicanos. El AIFA ofrece vuelos a 41 destinos nacionales y solo cinco internacionales, por lo que una buena parte de los viajeros son del país. El Gobierno mexicano ha buscado ampliar su oferta de vuelos internacionales en los últimos meses, sin embargo, la tensión con Estados Unidos, que ha señalado el incumplimiento de un acuerdo de transporte aéreo de 2015 entre los países, frenó en octubre la apertura de 13 rutas de aerolíneas mexicanas con destino a Estados Unidos. La inauguración de la línea férrea mejora significativamente la conexión de la terminal aérea con el sistema de transporte de Ciudad de México, además de que cut back el tiempo de traslado a un aeropuerto que se considera lejano de la capital. El tren podría ser la llave que por fin popularice al AIFA.
Mientras los vagones avanzan, suena en los altavoces La Llorona. La venta de boletos es todo un éxito y los empleados de la taquilla no dan abasto a la larga fila de viajeros. Las máquinas de recarga de tarjetas no están funcionando y hay sistemas provisionales para ofrecer billetes. “Son detalles que espero que vayan arreglando, pero que son importantes para que el tren funcione y de verdad sea útil para la gente”, señala Francisco Dávila, un vecino de Ciudad de México que ha acudido con su esposa por curiosidad a hacer el recorrido completo. Un grupo de followers de la banda coreana BTS ha viajado desde Hermosillo y Durango para sus conciertos en la capital y se han subido al tren por la novedad, la curiosidad y el buen precio. En la primera semana de operaciones 200.000 personas estrenaron el tan esperado tren. Muchas fotos y movies de la experiencia ya circulan en las redes sociales. En la tarde calurosa de mayo, el tren ha cumplido a tiempo con su itinerario.

