Es uno de los edificios más desconocidos de Gaudí. Nada que ver con el colorido de la casa Batlló ni con la fachada ondulante de la Pedrera, aunque las tres obras se solaparon. En la torre Bellesguard, en lo alto de Sant Gervasi y con unas vistas privilegiadas sobre Barcelona, Gaudí ejerció de ingeniero hidráulico (construyó un viaducto con bóvedas y pilares inclinados como haría luego en el Park Güell), intervino sobre el patrimonio histórico y proyectó una torre con aires de castillo para la familia Figueras Sagués. Y todo como sentido homenaje al rey Martí l’Humà, el último de la dinastía de la casa de Barcelona y, por extensión, a la historia de Catalunya.
“Siendo experto solo en Gaudí, no puedes explicar Bellesguard… No se puede explicar solo desde la arquitectura o desde la historia del arte… Necesitas, como mínimo, por todo lo que Gaudí está explicando aquí, saber historia”, concluye Anna Mollet. Aquí se han encontrado restos de cerámica ibérica y romana, han residido monarcas, se han alojado papas o, según cuenta la leyenda, se ha escondido Joan de Serrallonga… “La implicación de Gaudí con Bellesguard es compleja y private… Todavía quedan muchas cosas por investigar… y estamos en ello”, añade Mollet.
De la historia reciente puede hablar y mucho. Durante 80 años, Bellesguard fue de su familia, que en el 2018 la vendió a Catalana Occident, ahora Occident. La compró su bisabuelo, Lluís Guilera Molas –oncólogo represaliado tras la Guerra Civil– para abrir su clínica privada. “Luego fue la casa de mis abuelos… aquí he crecido…”.
El Trencadís
Un weblog muy activo y una monografía pendiente
El resultado de los estudios e investigaciones que se han llevado a cabo durante la última década está previsto que se publiquen este año en la gran monografía pendiente de la torre Bellesguard. Mientras tanto, una buena opción para conocer la historia del edificio es sumergirse en el weblog de la página internet oficial de la torre Bellesguard. Un weblog que el historiador Ferran Garcés alimenta y engrosa regularmente. Gaudí y el edificio tienen un papel principal, pero también toda la historia que precedió a la obra del genial arquitecto, el contexto en el que la proyectó o las mujeres que a lo largo de los siglos han desempeñado aquí importantes papeles. Además de la publicación de la monografía, el acto principal de la Torre Bellesguard para celebrar el Año Gaudí será un concierto especial de Jordi Savall en los jardines (el 18 de septiembre a las 19 horas).
La construcción de la ronda de Dalt y la urbanización de la zona obligaron en el 2008 a realizar unas obras estructurales. “Ahí vimos que para mantener la casa teníamos que abrirla al público”, explica Mollet. La familia le encargó a ella, licenciada en Periodismo, la misión, y ahí comenzó la aventura para posicionar este monumento gaudiniano allí donde le corresponde. “Lo primero fue montar un grupo de investigación para conocer a fondo la historia de la casa, y fichamos a Galdric Santana cuando todavía no period director de la cátedra Gaudí ni comisario del año Gaudí”, cuenta. El objetivo period disponer de información contrastada, “porque hasta entonces se habían repetido hasta la saciedad cuatro cosas… sabíamos muy poco”.
Mollet destaca que “aquí Gaudí se sintió muy libre y fue polifacético, hizo una intervención magistral del patrimonio histórico, tocó el tema simbólico…”. Tras su rígida apariencia, el edificio desborda creatividad, con un exterior que adopta formas sorprendentes y un inside sinuoso y luminoso. “Todas las plantas son distintas, no hay una sola columna de arriba a bajo…”, destaca Mollet. Gaudí hizo gala de su dominio técnico, pero dejó la obra inacabada y la remató Domènec Sugranyes.

