Los abogados de Elon Musk y Sam Altman pronunciaron este jueves en Oakland (California) sus conclusiones finales y el gran juicio que puede cambiar el futuro de la IA quedó visto para sentencia. El jurado deberá decidir ahora quién tiene razón. Elon Musk denunció que Sam Altman se aprovechó de sus donativos iniciales a OpenAI a sabiendas de que acabarían pasando de una compañía sin ánimo de lucro a una común. Altman cube que Musk solo se interesa ahora porque OpenAI se ha convertido en la empresa líder del sector.
El cierre de los abogados buscó los puntos más débiles de los rivales. El de Musk, Steven Molo, buscó una metáfora sencilla. Pidió al jurado que imaginara una ruta campestre en la que, de repente, llegan a un puente suspendido cien metros sobre un río. En la entrada del puente hay una mujer que les decía que no se preocuparan, que el puente estaba construido sobre la versión de la verdad de Altman. “¿Cruzarían ese puente? Yo creo que pocos lo harían”, dijo Molo.
“La credibilidad de Sam Altman está directamente en juego en este caso”, dijo Molo. “Los demandados necesitan a toda costa que ustedes crean a Sam Altman. Si no pueden fiarse de él, si no le creen, no pueden ganar. Así de sencillo”, añadió. Molo citó a varios testigos que declararon que Altman había sido deshonesto o evasivo.
El alegato remaining del abogado principal de OpenAI, William Savitt, se centró en defender que Musk ya sabía desde 2017 que la empresa estaba planteándose crear una entidad con ánimo de lucro, y que él mismo había intentado hacerse con el management de la compañía. “Se dio cuenta de que había cometido un gran error”, dijo Savitt, al marcharse de la empresa. “Ni siquiera las personas que trabajan para él, ni siquiera la madre de sus hijos, respaldan su versión”, añadió. También aprovechó para fijarse en la ausencia de Musk, que viajó esta semana con Donald Trump a China.
El jurado de nueve personas deberá decidir si la denuncia de Musk es creíble: ¿mintieron Altman y Greg Brockman, presidente y cofundador de OpenAI, y se enriquecieron injustamente a costa de Musk? Musk fue uno de los primeros financiadores y cofundador de OpenAI en 2015, cuando fue fundada como un laboratorio de investigación sin ánimo de lucro, con la misión de desarrollar inteligencia synthetic en beneficio de la humanidad. Musk sostiene ahora que Altman y los demás le convencieron de invertir bajo esa premisa altruista y que solo después la convirtieron en una empresa de ánimo de lucro estrechamente vinculada a Microsoft, traicionando la misión authentic y haciéndose millonarios.
OpenAI responde que Musk se marchó voluntariamente del consejo en 2018 tras intentar sin éxito tomar el management de la compañía, y que el giro hacia una empresa común period la única forma viable de captar los millones necesarios para entrenar modelos tan grandes. Según esa versión, ahora, tras el éxito inimaginable, Musk está celoso y quiere además someter a un rival enorme para su propia empresa de IA, xAI.
Más allá de los argumentos de cada parte, el caso supone una amenaza muy concreta para OpenAI justo cuando se prepara para salir a bolsa a finales de este año. Musk pide la destitución de Brockman y Altman al frente de OpenAI y la reversión de la estructura con ánimo de lucro. También reclama que se transfieran unos 134.000 millones de dólares de la parte con ánimo de lucro de OpenAI a su organización sin ánimo de lucro.
El veredicto podría llegar incluso esta próxima semana. Será entonces cuando la jueza Yvonne Gonzalez Rogers deberá decidir si acepta la decisión del jurado y establecerá luego las compensaciones.
