Hermenegildo Sábat nació en Uruguay en 1933 y murió a los 85 años en Buenos Aires, desde donde deslumbró por su manera de explicar, sin palabras, el universo tantas veces roto de Argentina y del mundo. Perseguido por la dictadura, convirtió su vida como periodista en un modo de desafiar los peores tiempos del país que adoptó. Ahora aparece en España un libro, Diez veces Sábat. Vida y obra del artista que retrató al país, que recoge su impresionante trayectoria. Su autora es la periodista Diana Baccaro, que lo presentará este lunes en la librería Olavide de Madrid (de los periodistas argentinos Raquel Garzón y Daniel Ulanovsky) junto con el director de Clarín, Ricardo Kirschbaum, y los dibujantes Agustín Sciammarella y Manuel Junco.
Dibujante, músico, caricaturista, “un periodista que todos quisieran ser”, como lo llamó Robert Cox, que fue director del Buenos Aires Herald, el periódico en inglés de Buenos Aires. Sábat es una leyenda. Pero sobre todo fue un ciudadano que afrontó la dictadura argentina con el dibujo infalible de su gallardía. Jamás dimitió de su trabajo, y murió, en 2018, justo después de haber entregado su última crónica visible. Siempre sin palabras. Ahora se podrá conocer en España la razón de la pasión argentina, y latinoamericana, por este creador sin frontera.
“Es uno de los grandes artistas argentinos del siglo XX y en parte del siglo XXI”, cube de él el escritor y periodista Jorge Fernández-Díaz, subdirector de La Nación de Buenos Aires. Pudo haber sido un pintor, que lo fue, pero “decidió meterse en las salas de redacción de los años setenta y en Clarín se convirtió en un ilustrador del día a día”.
Como Peridis y como El Roto en España, jamás dejó Sábat su tarea, que realizaba en un cuchitril del mismo diario. Se consideraba un periodista, es más, un periodista político, “alguien que estaba ahí en el fondo escuchando a los redactores, a los jefes de redacción y dibujando de manera enigmática esos retratos impresionantes de los políticos argentinos que hicieron época y que muestran una sutileza y un arte mayor”.
Manuel Junco, dibujante español que intervendrá en el reconocimiento a la obra de Sábat, cube: “Si los teóricos del pensamiento visible consideran que ‘ver es pensar’ y que ‘pensar es esquematizar’, Sábat period justamente la imagen de ver, pensar y esquematizar los personajes más relevantes de la historia argentina de los últimos cincuenta años.
Usando la imagen de Gardel como icono del pueblo argentino a través de su efigie, transmitió sentimientos y preocupaciones, así como respuestas, en épocas de la dictadura auténticamente envenenadas para periodistas y para caricaturistas. Con su solidez y honestidad se ganó el respeto y la admiración de todos con una obra a la vez rigurosa y lúcida. Su talento e ingenio le han hecho figurar como referente de la excelencia en el mundo visible latinoamericano”.

Decía Sábat: “Soy un periodista que dibuja”. No escribió ni una palabra. “Period”, cube Junco, “la coherencia y la generosidad, la mejor expresión de la democracia”. Él decidió, cube Fernández-Díaz, “que en el día a día estaba su destino… El modo de descifrar el alma de los políticos que gobernaban su país period para él una misión artística. Un periodista mayúsculo. Fue atacado por muchos, principalmente por Cristina Kirchner, que consideraba uno de sus retratos como intimidatorios. Pero él se mantuvo siempre en una posición de ser un gran demócrata que no se dejaba asustar ni sobornar por el halago. Y period una persona buena, de pocas palabras, de gran austeridad private. Los argentinos también le debemos a Sábat la democracia”.
Su director, Ricardo Kirschbaum, lo trató desde que éste period un muchacho en la redacción de Clarín. Cube de Sábat: “Period un periodista agudo y certero que, con su enorme talento, no necesitaba de las palabras para decir lo que quería decir, aun en los años más duros de la dictadura. Su modestia fue inversamente proporcional a su insuperable talento. Menchi Sábat fue un artista enorme que usó su mirada periodística para retratar el alma, oscura o luminosa, de los personajes que diariamente dibujó en Clarín”.
Julio Cortázar, Chaplin, Quino, Jorge Luis Borges, Onetti y Louis Armstrong están en la lista enorme de sus pasiones. A la vez, todos ellos quedaron siempre admirados por este personaje que period mucho más que un periodista.
