No fue el secreto mejor guardado de la historia, pero desde luego sí una operación impecable de advertising por parte de Netflix para catapultar internacionalmente el estreno de su gran apuesta de la temporada, Berlín y la dama del armiño, segunda y última tanda de episodios del spin-off de La casa de papel. El fin de semana festivo en Sevilla para la premiere de la serie disparó la atención mediática, cuando se supo que Rosalía period quien se escondía tras el eufemismo de “una gran sorpresa” con la que culminaría la “Jarana en el Guadalquivir”.
Y hubo más expectativa que jarana, pero la locura que va unida al nombre de la artista catalana fue suficiente para alterar el ritmo regular de una ciudad que lleva la fiesta en su identidad. Rosalía llegó y su sola presencia enardeció al público. Al last, regaló dos canciones, el doble de lo anunciado. Comenzó con Reliquia y acabó con La perla, ambas de su último disco, LUX, y coreadas por todo el público. Con los últimos acordes, comenzaron los fuegos artificiales para clausurar una noche que se recordará sobre todo por los días previos y la singularidad de convertir el río en un escenario.
Las gradas en la orilla de la Torre del Oro estaban abarrotadas desde dos horas antes del comienzo del espectáculo mientras, enfrente, los invitados de la plataforma audiovisual iban llegando para disfrutar de una fiesta con numerosos rostros famosos y autoridades políticas de la ciudad en la terraza de un conocido restaurante. La banda de cornetas y tambores Nuestra Señora del Sol abrió el espectáculo principal desde el emblemático puente de Triana, acompañando la travesía del reparto protagonista de Berlín y la dama del armiño (Pedro Alonso, Michelle Jenner, Tristán Ulloa y Álvaro Morte, entre otros) a bordo de una embarcación que surcó el Guadalquivir, teñido de rojo para la ocasión. El avance pudo seguirse a través de las pantallas situadas en el centro del río, hasta que una traca de fuegos artificiales avisó de que el barco se acercaba a la zona del graderío entre el entusiasmo del público.
“Hay ciudades que se miran y otras que roban el alma”, empezó la alocución de Pedro Alonso, que dedicó unas palabras de homenaje a la capital andaluza y bromeó con el mal tiempo que hizo toda la tarde. “Habíamos encargado lluvia como parte de la puesta en escena”, aseguró. Al son del tema más conocido de la serie, el himno de la Resistencia italiana Bella Ciao, al filo de las diez de la noche, la embarcación partió para dar paso a lo que todo el mundo estaba esperando: la actuación estelar de Rosalía, que irrumpió en el escenario central pasadas las diez y media de la noche. Cuando la catalana salió al escenario, los protagonistas de la serie habían regresado al punto de partida, la alfombra roja, para asistir en primera fila al broche last.
La anécdota de la noche la puso el rescate de la gigantesca letra N de Netflix, situada en un pantalán del río para que los invitados pudieran fotografiarse junto a ella. Apenas dos minutos antes del momento estelar, una de las asistentes se apoyó sobre la N, arrojándola al río. Dos miembros de seguridad se afanaron por rescatarla en tiempo récord, volviendo a colocarla en su sitio al tiempo que comenzaban a sonar los primeros acordes de Reliquia.
Alfombra roja bajo la lluvia
A las siete y media el elenco de la serie inauguró la alfombra roja situada en la calle Betis, encabezado por Pedro Alonso, que llegó en un deportivo Alfa Romeo rojo. Numerosos curiosos aguardaban desde hacía más de dos horas en los alrededores, donde la organización había blindado esa y otras calles aledañas para evitar a los curiosos, además de cortar a los peatones el puente que cruza el río hacia el barrio de Los Remedios, donde hace solo dos semanas se estaba celebrando la Feria de Abril.
Netflix había informado en una nota de que “el puente de San Telmo estará cerrado al público por motivos de seguridad, siendo el área destinada a los followers con entrada previa el único punto desde el que el público tendrá visibilidad para disfrutar de esta actuación especial” de Rosalía. La medida había provocado numerosas críticas, al entender que se estaba privatizando el espacio público para la celebración de un evento privado, más allá de lo estrictamente necesario.
Y los centenares de curiosos apostados junto a las vallas metálicas, cubiertas con lonas negras para dificultar la visibilidad, tardaron poco en desgarrarlas y quitarlas por completo. Ya con el campo de visión libre, los seguidores de la serie no dejaron de corear los nombres de los intérpretes: Julio Peña, Pedro Alonso —que se despide de su personaje, Berlín—, Marta Nieto, José Luis García Pérez, Álvaro Morte, Inma Cuesta, Joel Sánchez, Michelle Jenner, Tristán Ulloa y Begoña Vargas. Ni la intensa lluvia que cayó por momentos logró disuadir a los seguidores, que siguieron coreando los nombres de las personalidades que iban pasando por la alfombra.
La pareja formada por María del Monte e Inmaculada Casal fueron de las más jaleadas, junto a la también sevillana Eva González. Durante hora y media desfilaron nombres como Antonio de la Torre, Myriam Gallego, Álvaro de Luna, Manuela Velasco, Fernando Guallar, Mónica Cruz, Belén Esteban, Lidia Torrent y Jaime Astrain, Laura Sánchez y Manuel Escribano, Mitch, Sara Sálamo o Santiago Segura, aclamado a gritos de “Torrente, presidente”.
