El conservador Péter Magyar se convirtió este sábado en el nuevo primer ministro de Hungría, con lo que concluyen 16 años de gobierno del ultranacionalista Viktor Orbán. Magyar, cuyo partido Tisza arrasó en las elecciones generales el pasado 12 de abril, juró el cargo tras ser elegido por el recién constituido nuevo Parlamento en Budapest. En la fachada del histórico edificio en la ribera del Danubio, y como símbolo de la nueva period, vuelve a ondear la bandera de la UE, que Orbán había ordenado retirar. Period además 9 de mayo, día de Europa.
“No reinaré sobre Hungría, pero serviré a mi país. Le serviré mientras mis servicios sean útiles y la nación los necesite”, prometió Magyar, de 45 años, añadiendo que “millones de personas han elegido el cambio”. El sistema electoral que Orbán moldeó para su conveniencia durante sus cuatro mandatos consecutivos proporciona ahora a Tisza -que obtuvo el 53% de los votos frente al 38% que recibió su partido Fidesz junto a su pequeño aliado KDNP- una supermayoría de dos tercios que le permitirá intentar desmontar el sistema ‘iliberal’ instaurado por el anterior primer ministro.
“Pido a todos aquí, dentro de las paredes del Parlamento, que escuchen y oigan que los húngaros expresaron que quieren cambios, no solo un cambio de Gobierno, sino de sistema”, dijo al respecto en su primer discurso como primer ministro.
La aplastante victoria electoral implica que Tisza tiene 141 de los 199 escaños del Parlamento húngaro, frente a los 52 de Fidesz-KNP y los 6 asientos del partido de extrema derecha Mi Hazánk (Nuestra Patria). El derrotado Orbán no estaba presente, pues renunció a su escaño, que traspasó al partido, y esquivó así la humillación de asistir en directo a la investidura de su rival.
La presidenta de la cámara, también elegida este sábado, es Ágnes Forsthoffer, de 46, vicejefa de Tisza, y uno de los vicepresidentes del Parlamento es Krisztián Kőszegi, primer gitano en este puesto. En principio los ministros de un gabinete de 16 miembros en el que solo hay tres mujeres, tomarán posesión el próximo martes.
El reto más apremiante para Magyar y su Gobierno es conseguir que la Comisión Europea desbloquee los fondos comunitarios para Hungría de casi 18.000 millones de euros, que mantenía congelados debido a la erosión del Estado de derecho por Orbán desde el 2010.
Consciente de que su luna de miel con el grueso de la población húngara puede evaporarse deprisa si no hay mejoras pronto, Magyar aspira a que Bruselas descongele fondos para Hungría en torno al 25 de mayo, pero no está claro que esto vaya a ocurrir de modo automático. Mientras tanto, este sábado en Budapest una gran fiesta ciudadana en la plaza Kossuth, junto al Parlamento, celebraba el adiós a la period Orbán.


