Los legisladores del Partido Laborista en Reino Unido invocan nombres para reemplazar al primer ministro, Keir Starmer, cuya imagen se ha deteriorado por la derrota electoral de las elecciones regionales y otros cuestionamientos a su mandato.
El nombre del alcalde del Gran Manchester, Andy Burnham, suena como el favorito entre los votantes laboristas para suceder a Starmer como líder del partido y, en consecuencia, como jefe del Gobierno, según sondeos como el de YouGov o el de BMG Research y The i.
Burnham, considerado del ala izquierdista del partido, fue miembro del Parlamento antes de ser elegido alcalde del Gran Manchester en 2024. Antes de ello, ejerció como ministro en el gobierno de Gordon Brown (2007-2010) y se presentó sin éxito a la dirección del partido en 2010 y 2015.
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¿Cómo podría ascender Andy Burnham en el poder laborista?
En primer lugar, cualquier plan de Burnham para llegar al poder está supeditado a la dimisión Starmer, quien no da muestras de querer dar un paso al costado, a pesar de que cerca de 80 legisladores de su partido se lo pidieron por escrito.
Pero los miembros de su partido y los analistas destacan que en la actualidad el premier tiene poco o escaso respaldo y, por tanto, se encuentra sin margen para maniobrar el Gobierno.
En su defensa, un centenar de laboristas difundieron otro documento en el que sostenían que “no es momento para una competencia por el liderazgo”. Si Starmer logra superar esta disaster, aún tendría tres años más en el poder.
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Entretanto, para materializar su llegada a Downing Street, el favorito de la bancada gobernante tiene un camino sinuoso por delante que deberá comenzar con su reingreso al Parlamento, lo que implica recibir el aval de su partido para ser candidato y vencer en unas posteriores elecciones.
Todo ello le permitiría embarcarse en una lucha interpartidista por suceder la dirección laborista, donde tendrá que vencer a peces gordos del partido. Este proceso puede tardar varios meses, lo que parece una eternidad, dada la sensible situación política del país.
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El primer paso: un regreso al Parlamento
La posibilidad del regreso a la Cámara de los Comunes se abrió el jueves 14 de mayo para Andy Burnham después de que su copartidario Josh Simons, representante del distrito electoral de Makerfield en el Gran Manchester, anunciara su dimisión, con el objetivo de allanar el camino a la aspiración de Burnham.
Ese mismo día, el alcalde del Gran Manchester verbalizó su aspiración de volver al Parlamento, donde fue diputado entre 2001 y 2017. “Se necesita un cambio mucho mayor a nivel nacional… cambiaremos el Partido Laborista para mejor y lo convertiremos en un partido en el que se pueda volver a creer”, manifestó en una extensa publicación en redes sociales.
El órgano ejecutivo del Partido Laborista deberá ahora decidir ahora si le permite a Burnham presentarse como candidato, una oportunidad que le negó a principios de este año.
En caso de que consiga el aval de su partido, el alcalde del Gran Manchester tendrá que vencer al candidato designado por el partido de ultraderecha Reform UK.
Aunque Makerfield ha sido laborista desde 1983, el panorama político está cambiando allí con rapidez, en una representación a escala de lo que sucede en todo el país.
Reform UK fue el ganador de las elecciones locales del pasado 7 de mayo, doblando la votación de los laboristas.
En Makerfield, una antigua ciudad minera donde muchos sufrieron el cierre de las minas de carbón, el electorado comienza a dividirse entre Burnham y la propuesta de Reform UK.
Rachael Hulse, una enfermera entrevistada por Reuters, explicó que su familia siempre había votado al Partido Laborista, “pero ahora eso ha cambiado por completo”, ya que, a su juicio, esa bancada “ya no goza de tan buena reputación”.
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Superar a los rivales internos
Si logra conseguir el aval del partido y resulta electo como diputado de Makerfield, Burnham deberá afrontar una lucha remaining contra los miembros del Partido Laborista que compartan su aspiración de dirigir esa bancada.
En esta contienda fratricida, uno los nombres más comentados en la prensa británica es el de Wes Streeting, quien se convirtió el jueves en el primer ministro del Gobierno en dimitir en medio de la tormenta política que golpea de Keir Starmer.
Streeting, de 43 años, fue elegido legislador en 2015. Considerado de la derecha laborista, recibió varios portavocías tras la elección de Starmer en 2020. Cuatro años más tarde, fue desginado como ministro de Salud, donde ha destacado por liderar la mejora del Servicio Nacional de Salud.
Aunque es considerado como un aspirante a la dirección laborista, él ha negado rotundamente cualquier plan para reemplazar a Starmer. No obstante, su elocuente carta de renuncia demuestra su deseo de un cambio al inside del partido. “Donde necesitamos visión, tenemos un vacío. Donde necesitamos dirección, tenemos deriva”, escribió Streeting en la misiva.
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Otra posible aspirante la dirección laborista es la exviceprimera ministra de Starmer, Angela Rayner, quien dimitió en septiembre de 2025 tras admitir que no había pagado suficientes impuestos por la compra de una vivienda. Este escándalo fiscal representa actualmente su mayor obstáculo hacia Downing Road.
Rayner, de 46 años, fue una figura sindical activa antes de convertirse en diputada en 2015. En el Parlamento, comenzó su escalada hacia los puestos más altos del Partido Laborista cuando este se encontraba en la oposición. Finamente fue elegida viceprimera ministra en 2020.
El jueves, Rayner anunció que fue “exonerada de toda culpa” por las autoridades fiscales, lo que algunos interpretaron como un paso hacia una posible disputa por el liderazgo del partido.
Tanto Rayner como Streeting se mostraron a favor esta semana de que Burnham vuelva al Parlamento.
Otros perfiles que pueden aspirar a reemplazar a Starner son el secretario de Energía, Ed Miliband; la ministra del Inside, Shabana Mahmood; o Alistair Carns, el ministro de las Fuerzas Armadas que sirvió en la Marina Actual en Afganistán.
Hasta la tarde de este viernes, ningún político laborista dio el primer paso para presentar su candidatura contra Starmer, una aspiración que debe ser respaldada por al menos 81 legilsladores laboristas —cerca de una cuarta parte de la bancada—.
El secretario de Vivienda, Steve Reed, hizo un llamamiento el viernes a los miembros del partido para disuadirlos de emprender una contienda por el liderazgo que, según él, impediría al gobierno abordar problemas como la disaster del coste de la vida y reforzaría el proyecto del populista Reform UK.
“Este fin de semana, la gente necesita respirar hondo, analizar qué ha salido mal esta semana y volver la semana que viene dispuestos a hacer lo que dijimos que haríamos —primero el país, después el partido— y centrarnos en lograr el cambio para el que fuimos elegidos”, declaró a la ‘BBC’ .
Con Reuters, AP, EFE y medios locales
