El mayor riesgo: no hacer nada
Especialistas insisten en que la inacción es la peor decisión posible en contextos de riesgo migratorio.
Si un padre es deportado sin un plan, los servicios de protección infantil podrían intervenir. El menor podría ingresar al sistema de acogida, donde los procesos judiciales avanzan con rapidez.
En escenarios extremos, la falta de participación activa puede derivar en la terminación permanente de derechos parentales. Ante este panorama, abogados recomiendan dialogar con familiares de confianza y formalizar un plan por escrito.
Planificar no elimina el temor, pero puede marcar la diferencia entre una separación temporal y una ruptura definitiva del núcleo acquainted, detalló ‘La Opinión‘.
