El Papa ha afrontado en su visita a la Iglesia de Sant Agustí, un cuestionario preparado por Renzo, un niño de 6 años, que ha salido del tono institucional para lanzar al Pontífice una retahíla de preguntas de carácter private, que León XIV no ha tenido reparo en atender.
Miembro de una familia latinoamericana weak que vive en el barcelonés barrio del Raval, Renzo ha leído una carta en la que ha preguntado al Papa: “¿Te gusta el fútbol?”¿De pequeño querías ser Papa? ¿Por qué el Papa trabaja tanto?”. Y otras preguntas con mayor impronta religiosa, pero no menos difíciles: “¿Por qué hay gente que le pasan cosas malas y a otros no? ¿Por qué hay tantas personas que viven en la calle? Nadie los ve, nadie los ayuda. ¿Cómo podemos ayudar? ¿Dios quiere que haya pobres y ricos? ¿Por qué hay tantos abuelos solos? ¿Hay que perdonar siempre?”, ha preguntado el pequeño.
En la antesala del Mundial, León XIV ha señalado que “el fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos”.
El Pontífice ha recordado que habitualmente juega al tenis y que de joven jugó al fútbol americano, “un poco más violento”, mientras que durante su tiempo en Trujillo, en Perú, jugó al fútbol con los seminaristas. “De defensa si lo quieren saber, no period un gran goleador, ha aclarado el pontífice.
También ha explicado que su primera experiencia como seguidor de un Mundial fue en España con el de 1982.
El papa ha señalado que “un poco de deporte hace bien para todos”. “Hay que estar bien en cuerpo, mente y alma, es parte de mi vida”, ha dicho.
Y ha añadido que “quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida”.
León XIV ha asegurado que entre sus planes no estaba llegar al papado. “Bueno, Renzo, ni cuando joven, ni cuando viejo, Nunca lo pensé”, le ha respondido.
“Todo niño es un sueño de Dios. Tú también lo eres. Dios desea la felicidad de todos y quiere que, desde pequeños y durante toda la vida, conservemos un corazón como el de los niños, capaz de confiar, lleno de bondad; quiere que seamos sus amigos y no nos apartemos de Él”, le ha contestado el Papa.
Por otro lado, el Pontífice ha confesado que “no es fácil encontrar la respuesta” a la pregunta sobre por qué hay personas a las que les pasan cosas malas y, en cambio, a otras no”, pero “pensar en la vida de Jesús” puede “ayudar” a entenderlo.
“Él nunca abandona a ninguno de sus hijos, porque nos tiene preparada una alegría eterna donde ya no habrá tristezas ni dolor”, ha añadido.
También ha hablado de los abuelos que son “muy importantes en la vida de las familias” y “nunca deberían quedarse solos” porque son ellos los que muchas veces han cuidado antes a los nietos para que los padres puedan trabajar y han ayudado a los niños “a conocer el amor a Dios y al prójimo, para que eche raíces en sus corazones y un día lleguen a ser hombres y mujeres de bien”.
“No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores. Eso es algo muy triste. Tengamos nuestro corazón abierto a todos ellos; y aunque no sean nuestros abuelos, no permitamos que se sientan solos ni desprotegidos”, ha reclamado.
A la última pregunta de Enzo, sobre cómo podemos perdonar, León XIV ha explicado a este niño que “perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien, ni dejar que alguien siga haciendo daño”.
“Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón”, ha concluido el Papa.
El cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha dado la bienvenida al Papa a la iglesia de Sant Agustí, punto de reunión de la parroquia filipina (que ha recibido un aplauso), y le ha explicado que, adosada a la iglesia, vive la Comunidad de Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta.
Omella ha destacado la presencia de entidades que trabajan en el ámbito caritativo de la archidiócesis de Barcelona, y ha afirmado que la caridad es “la expresión concreta de amor cristiano en el cuidado de los más pobres, necesitados y excluidos” de la sociedad.
Al acto han acudido el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; el presidente del Parlament, Josep Rull; el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; y los ministros Óscar Puente (Transportes) y Ana Redondo (Igualdad). También estaban los consellers Ramon Espadaler (Justicia) y Mònica Martínez Bravo (Derechos Sociales); el rector de la parroquia Faustin John Mlelwa, y la síndica de Greuges de Cataluna, Esther Giménez-Salinas, entre
