Clive Davis, famoso ejecutivo de la industria musical estadounidense y productor discográfico, ha muerto este lunes a los 94 años. “Fue una leyenda icónica de la música cuya visión, instinto y búsqueda incansable de la excelencia dieron forma a la banda sonora de innumerables vidas”, escribió su familia en redes sociales. “Descubrió, guio y apoyó a los mejores artistas de la historia de la música moderna, dejando una huella indeleble en la cultura que perdurará durante generaciones”.
Davis, que presumía de un oído infalible, fichó a muchos de los músicos más emblemáticos del siglo XX, entre ellos Bruce Springsteen, Janis Joplin, Laura Nyro, Santana, Whitney Houston, Billy Joel y Aerosmith. Estuvo al frente de importantes discográficas como Columbia, Arista, el sello J Data de Sony, el Grupo RCA y BMG North America, y en el momento de su fallecimiento ocupaba el cargo de director creativo de Sony Music Leisure desde 2018. Hacía poco que había sido ingresado en el hospital por una infección de las vías respiratorias superiores y se encontraba en recuperación en su domicilio de Nueva York, donde ha fallecido.
1/ To the world, our father was the long-lasting music legend whose imaginative and prescient, instincts, and relentless pursuit of excellence formed the soundtrack of numerous lives. pic.twitter.com/K2fBvbDo4z
— Clive Davis (@CliveDavis) June 22, 2026
Abogado de formación, a partir de 1966 pilotó la modernización de Columbia, compañía convencional que se abrió al rock con los fichajes de Janis Joplin, Santana, Chicago, Aerosmith o Springsteen. Pero Davis adquirió máxima visibilidad con Arista, una discográfica plural: encontró figuras como Barry Manilow, Patti Smith y Whitney Houston, aparte de relanzar a Dionne Warwick, Grateful Useless o Aretha Franklin. Como hizo también con Santana y un álbum que ganó nueve premios Grammy en 2000.
Sin embargo, su currículo en el siglo XXI se empobreció. La disquera que fundó en 2000, J Data, solo cosechó un hallazgo indiscutible (Alicia Keys) y una resurrección notable (Rod Stewart reconvertido en vocalista de standards). Los demás fueron artistas genéricos, nombres fugaces envueltos en los sonidos de moda. En la última década, se dedicó a moldear cantantes salidos de concursos de talentos, donde incluso apareció como jurado.
Originario de Brooklyn, Davis (4 de abril de 1932) se crio en una familia judía en el barrio de Crown Heights, de clase media en su mayoría, con un padre electricista y vendedor y una madre ama de casa. A los 18 años, sus padres fallecieron con un intervalo de 11 meses entre ambos: su madre, Florence, de una hemorragia cerebral, y su padre, Herman, de un infarto. “Me endureció el hecho de que mis padres murieron cuando yo tenía 17 o 18 años, de tener que seguir estudiando como huérfano y de tener que ganarme todo”, contó en una entrevista para Rolling Stone. “Es difícil separar la vida que he llevado de mi carrera y de la música contemporánea”, declaró Davis en 2017.
Sin apoyo económico, Davis estudió en la Universidad de Nueva York gracias a una beca y, al graduarse, recibió una más para estudiar Derecho en Harvard. Las dificultades económicas que atravesó durante esa época, según contó, le inculcaron una ética de trabajo incansable y un impulso inagotable por alcanzar el éxito. Antes de su muerte, Davis llevaba más de medio siglo como director de grandes discográficas: “Me considero afortunado de que, a lo largo de cinco décadas y en un entorno empresarial muy difícil, la música me haya proporcionado toda una vida de placeres y satisfacciones inesperadas”, dijo en aquella charla.
A lo largo de su carrera, Davis ganó cuatro premios Grammy por producir trabajos de Clarkson, Carlos Santana y Jennifer Hudson, y un quinto por su contribución a la música.
