El presidente de la Junta de Andalucía y candidato del PP, Juanma Moreno parece tenerlo muy claro: “El 18 de mayo se inician las reuniones con los independentistas catalanes para la cesión del cien por cien de los impuestos a Catalunya, para que el señor Sánchez pueda seguir en La Moncloa”.
Según Moreno el Gobierno está “esperando simplemente a que pasen” las elecciones” en Andalucía. El líder del PP da por hecho un acuerdo que, en su opinión, va a hacer que “pisoteen otra vez los intereses de los andaluces; que rompan la igualdad entre los españoles y que, en definitiva agrieten uno de los proyectos de convivencia más bonitos que es España”.
Moreno ve en la financiación singular de Catalunya un intento de “pisotear los intereses de los andaluces”
Moreno ha lanzado este miércoles este mensaje de doble filo. Doble filo porque, por una parte trata de poner en guardia a sus propios electores para que se vuelquen en votar a un gobierno “fuerte” el próximo 17 de mayo que se oponga a esta cesión y, en segundo lugar, porque su principal contrincante -con pocas o nulas posibilidades de alcanzar la presidencia de la Junta-, la socialista María Jesús Montero, participó, cuando todavía period vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda, en las negociaciones sobre el nuevo sistema de financiación que reconocería la singularidad financiera catalana. “Lo pactaron Junqueras, que es el que de verdad manda y la señora Montero”, ha puntualizado Moreno en el mitin de cierre en Torremolinos tras un largo día de actos electorales que le ha llevado, entre otros lugares a Alhaurín el Grande, donde pasó su infancia.
En Catalunya, desde el pasado mes de febrero, ERC -promotora de este acuerdo- y la propia Generalitat ya admiten que la gestión del 100% de los impuestos que pagan los catalanes es a día de hoy un objetivo inalcanzable. Por dos motivos: en primer lugar, porque técnicamente es inviable que la Agència Tributària de Catalunya pueda asumir esa ingente tarea a día de hoy. Y en segundo lugar, por motivos políticos. El pacto, que garantizó la investidura de Salvador Illa, no cuenta con la mayoría suficiente para convertirlo en ley en el Congreso.
Sea como fuere, Moreno trata de convencer a sus eventuales electores de que Andalucía va a necesitar un gobierno fuerte liderado por él para contrarrestar la avaricia catalana que amenaza la pujante economía andaluza que él describe en sus intervenciones.
Datos recientes como la reducción del desempleo en su comunidad donde, esta misma semana, Andalucía se ha situado en el podio de las comunidades que han creado más puestos de trabajo, acreditan el buen desempeño del mercado laboral andaluz, pese a lo cual, sigue teniendo unas tasas por debajo de la media española.
Moreno no se cansa de insistir en todos lo actos en los que participa que necesita todos los votos posibles para alcanzar lo que él outline como la mayoría de estabilidad, que no es otra cosa que la mayoría absoluta que le evite tener que pactar con otro grupo político que, con toda probabilidad sería Vox.
Moreno evita en todos su actos hablar de la formación de Santiago Abascal y de las provocaciones que día sí y día también el líder ultranacionalista le lanza desde sus actos públicos por toda Andalucía. Una estrategia en la que coincide -tal vez sea lo único-con su adversaria socialista. Los dos partidos han llegado a la conclusión de que lo mejor que pueden hacer con Vox es, sencillamente, ignorarlo.

