Emmanuel Macron ha pedido con vehemencia a los andorranos, este martes, que apoyen el acuerdo de asociación con la Unión Europea, cuando sea sometido a referéndum, porque será bueno para su país y difícilmente tendrán otra oportunidad.
Hacía casi siete años, desde septiembre del 2019, que el presidente francés y copríncipe no visitaba el Estado pirenaico, cuyo modelo institucional, muy singular, lo vincula a Francia y al obispo d’Urgell. Macron pronunció un discurso en la Casa de la Vall ante el Consell Common -órgano legislativo- y luego en la plaza del Poble, en el centro de Andorra la Vella. En ambos actos estuvo acompañado por el otro copríncipe, el obispo Josep Lluís Serrano Pentinat.
Macron, que llegó a Andorra el lunes en helicóptero desde el vecino departamento francés de Ariège, puso énfasis en que el acuerdo de asociación se ha negociado bien -desde el 2015- y que él mismo intervino para poner el asunto en la agenda de la Comisión pese a la acumulación de disaster internacionales y económicas de los últimos años. El acuerdo permitirá acceder al mercado único pese a no ser miembro de la UE, como Noruega o Islandia, y disfrutar de otras ventajas. El titular del Elíseo alertó de que, si los andorranos lo rechazan pensando que puede renegociarse un texto mejor, “la puerta no volverá a abrirse” porque la paciencia de la UE no es infinita. “No os equivoquéis”, advirtió.
Antes del discurso de Macron, mientras hablaba el jefe el Govern andorrano, Xavier Espot Zamora, hubo una sonora protesta, con pitidos, por la disaster de la vivienda y lo caro que resulta vivir en el principado. El presidente francés no esquivó el asunto. Atribuyó el problema al desequilibrio en tiempos de fuerte crecimiento económico, aunque también mencionó la especulación, y se congratuló de las medidas ya tomadas en Andorra para mejorar la situación.
Tanto en la Casa de la Vall como en la plaza del Poble, Macron insistió varias veces en que el obispo d’Urgell y él comparten la vocación de “servir al pueblo andorrano”. Como presidente francés, Macron prometió trabajar para mejorar las conexiones por carretera y por ferrocarril con Francia.
El jefe de Estado francés -y cojefe de Estado de Andorra- alabó el trilingüismo en las escuelas y la posición andorrana en los asuntos internacionales. Sobre la polémica cuestión del aborto, aún penalizado en Andorra, dijo que apoya “que el debate progrese”, es decir, que deje de ser delito.
Macron quiso hacer una broma que no se llegó a entender por el público que le escuchaba, ya que necesitaba una lectura muy francesa. Dijo que el vínculo de Francia con Andorra “es una forma de en même temps (al mismo tiempo) que existe desde hace siglos”. Se refería a una muletilla que él usa mucho y de la que se han burlado desde hace años porque indica su pretensión de no ser ni de derechas ni de izquierdas, de tener una voluntad exageradamente sincrética que al closing no funciona, según sus críticos. Fue una autoironía.
Espot Zamora lamentó que los intercambios comerciales con Francia correspondan solo al 15% del volumen whole de Andorra y que la diferencia con España, el primer socio, sea cada vez más grande.

