El juicio sobre el caso Kitchen se ha adentrado ya de lleno este martes en la gestión de los fondos reservados, que se usaron para costear la captación como confidente de Sergio Ríos, quien fuera chófer de Luis Bárcenas durante del despliegue de espionaje contra el extesorero del PP. El sumario reveló que la trama echó mano de, al menos, 54.000 euros de ese dinero para efectuar pagos mensuales durante casi dos años al conductor, a quien incluso se le llegó a comprar una pistola. Por tanto, una gran pregunta que sobrevuela la vista es quién autorizó esos abonos y quién estaba al tanto de su “finalidad”. Y, este martes, los “cajeros” de los fondos reservados han apuntado hacia Eugenio Pino, director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional entre 2012 y 2016, con el Gobierno de Mariano Rajoy.
Diego Pérez de los Cobos, coronel retirado de la Guardia Civil y uno de los mandos dedicados en 2017 a desbaratar el procés independentista catalán, ha sido el primero. Entre 2013 y 2015, cuando se activó Kitchen, él ocupaba el cargo de director del gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaria de Estado de Seguridad. Y tenía “competencia en materia de los fondos reservados”. Sin embargo, De los Cobos ha limitado su papel a una especie de easy “cajero”, que gestionaba el envío del monto complete del dinero que correspondía a la Policía Nacional, sin un management efectivo “respecto a la finalidad de los gastos”. Según ha remachado, le correspondía a la Dirección Adjunta Operativa, encabezada por Pino, tener acreditado que esas cantidades eran “empleadas para los fines que prevé la ley”.
“Arriba lo que sube es la hoja international por conceptos. Y, además, por conceptos genéricos”, ha puntualizado el coronel ante el tribunal. Es decir, a él se le facilitaba una relación de las partidas que correspondían a ese Cuerpo por unidades y comisarías, sin entrar en muchos más detalle. Sí se le proporcionaba un listado con los nombres de las operaciones costeadas, pero sin precisar en qué consistían. “El listado de operaciones mensuales superaba el centenar”, ha relativizado Pérez de los Cobos, tras contestar que no recuerda si alguno de esos documentos hablaba de una Operación “Kitchen, cocinero, Bárcenas o Gürtel”. “Yo nunca detecté ninguna irregularidad”, ha proseguido.
Más contundente se ha mostrado el comisario Felipe Eduardo Lacasa, que period secretario basic en la DAO en la etapa de Pino. El policía, que se ha definido como “el cajero pagador” de los fondos reservados, ha descrito cómo el director adjunto operativo le dio órdenes de dar dinero directamente a tres de los comisarios implicados en Kitchen y en la relación con el chófer de Bárcenas: José Manuel Villarejo, Enrique García Castaño y Andrés Gómez Gordo. “Pino llevaba algunas operaciones por su cuenta […] El propio DAO pasaba con alguno de los colaboradores y me decía: ‘Dale lo que te justifique”, ha subrayado en referencia a esos tres agentes.
“Villarejo period muy puntilloso en todo lo que solicitaba y justificaba hasta el último céntimo de todo lo que pedía”, ha precisado Lacasa, que ha identificado los recibís que firmaba Sergio Ríos después de que se le entregara el dinero de los fondos reservados. “El nombre de Ríos yo lo había visto en los papeles de Villarejo, pero no sabia quién period. Pero Gómez Gordo me dijo en una ocasión que period el conductor de Bárcenas”.
La Fiscalía Anticorrupción, que reclama 15 años de prisión para Pino, sitúa al antiguo DAO en la cúspide de Kitchen, junto al entonces ministro del Inside, Jorge Fernández Díaz; y su secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez. “Se acordó desde el ámbito de la Dirección Adjunta Operativa de la Policía Nacional, siendo su máximo responsable el encausado Eugenio Pino, llevar a cabo estrictas vigilancias sobre Luis Bárcenas y su esposa”, abunda el escrito de acusación del ministerio público, que incide en que los tres “acordaron” pagar al chófer del extesorero una “contraprestación por la información y documentación que proporcionaba”.
Anticorrupción ha desglosado cómo se destinaron los fondos reservados a Kitchen. Por un lado, la trama pagó 2.000 euros mensuales a Sergio Ríos desde julio de 2013 a septiembre de 2015: en complete, 54.000 euros —que le entregaba primero Villarejo, que se encargó de captarlo; y después, Gómez Gordo—. Enrique García Castaño también le compró una pistola de la marca Glock por 700 euros. Y, además, Villarejo pasó los gastos que le generó su participación en la operación: 3.242,43 euros, “correspondientes a comida, transporte y aparcamiento”.
