
Todo, parece, tiene un límite. El fondo de casi 1.800 millones de dólares en dinero público que la Administración de Donald Trump planea crear para repartir entre los suyos ha escandalizado incluso entre los hasta ahora fidelísimos diputados de su partido. Hasta tal punto de que los líderes del Partido Republicano en el Senado han cancelado los planes para votar esta semana sobre el proyecto de ley que debía asignar miles de millones de dólares en presupuesto adicional para las agencias de inmigración (incluida ICE, la policía migratoria), debido a los profundos desacuerdos en torno al establecimiento de ese fondo de compensación millonaria para los simpatizantes trumpistas “perseguidos” judicialmente durante el mandato del republicano Joe Biden.