Iván Redondo ha construido toda su carrera política alrededor de una thought tan sencilla como audaz. Que las victorias más interesantes son las que nadie ve venir. Lo hizo con un entonces desconocido Xavier García Albiol en Badalona; con José Antonio Monago, al que transformó de dirigente casi anónimo en el “barón rojo” que conquistó Extremadura; con un Pedro Sánchez al que muchos daban por “desahuciado” en el PSOE; y, también con Salvador Illa, un ministro discreto que ha terminado presidiendo la Generalitat.
Ese hilo conductor atraviesa El Guide (Contraluz), el libro que Redondo presentó este lunes en el teatro Bellas Artes de Madrid en conversación con la periodista Susanna Griso. Una cita que reunió desde personas vinculadas a la Casa Actual, como Jaime Alfonsín –exjefe de gabinete del Rey–; de la política como la delegada de la Generalitat en Madrid, Núria Marín, o los alcaldes de San Sebastián y Vitoria; y de la sociedad civil como Santiago de Torres, presidente del consejo asesor de la Presidencia del Grupo Godó y de ATRYS Well being.
Redondo desliza que podría volver a la primera línea: “Estoy preparado”
Más que un ensayo, el El Guide funciona como “una hoja de ruta private” y testimonial de alguien que ha dedicado media vida a diseñar las de otros levantando“campañas improbables”.
El exdirector del Gabinete de la Presidencia admite haber escrito algunas páginas “casi sangrando”, reivindicando un humanismo que echa en falta en la “corrosiva” política precise y por medio del cual aborda el desgaste de gestionar la pandemia.
Redondo revela que atravesó “algo parecido a una depresión” tras combatir una disaster que ni siquiera pensaba afrontar, ya que una fallo detectado en su corazón, y que solo su familia y el propio Pedro Sánchez conocían, le estaba empujando a parar.
Recuperado y ya con “un corazón sano” –cuando el diagnóstico, de nuevo, apuntaba otras probabilidades–, anoche deslizó que está “preparado para regresar” a la primera línea “si llega el momento, y más estando España como está”. “Quiero a mi país”, justificó, reivindicando por encima de todo su “vocación de servicio público”.

