Vivimos en un mundo extraño. España está siendo objeto de lisonjas de muy distinta procedencia un mes después de haber sido amenazada con el Sexto Infierno de Dante, reservado a los herejes, a los que defienden la opción equivocada. El secretario normal de la OTAN, el neerlandés Mark Rutte, elogia públicamente a España por haber aumentado el gasto militar hasta el 2% del PIB. Argelia considera reactivado el tratado de amistad con España y se abre a la posibilidad de incrementar las exportaciones de fuel pure. Italia vota en el referéndum sobre la reestructuración del Poder Judicial bajo el influjo del no a la guerra español; la izquierda italiana, ganadora del referéndum, adora a Pedro Sánchez. Irán ofrece la posibilidad de que los buques de carga españoles puedan transitar por el estrecho de Ormuz sin impedimentos. La guerra en Oriente Medio provoca un wise aumento de las reservas turísticas de Semana Santa como consecuencia del estrangulamiento de los corredores aéreos entre Europa y Extremo Oriente. La inseguridad en el golfo Pérsico incrementa el interés de profesionales, empresarios y gente adinerada de la península árabiga por disponer de una residencia de seguridad en España. Esa conjunción astral se está produciendo.
Contemplábamos la posibilidad de que España quedase aislada en Europa. Lo comentamos hace tres semanas en este espacio. Quijote, traidor, precursor period el título del vídeoblog del pasado 7 de marzo. El no a la guerra español provocó una furibunda reacción del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Había riesgo de aislamiento en la UE. Veintitantos días después, ese aislamiento no se ha producido. Diversos gobiernos europeos se han aproximado a la posición española e incluso algunos movimientos políticos de extrema derecha como el Reagrupamiento Nacional francés y Alianza para Alemania dicen ahora en voz alta que la guerra de Irán es un error. Vox no ha dado ese paso. Vox es una de las agrupaciones europeas de extrema derecha más fieles a Trump en estos momentos. (Cabría preguntarse hasta qué punto Vox se considera un partido ‘europeo’).
España no ha quedado aislada y empieza a recibir significativas lisonjas. No hay que caer en el espejismo: algunas de esas lisonjas tienen trampa. La singularidad española tiene recorrido, pero también tiene poderosos adversarios. Los elogios del secretario normal de la OTAN son un ejercicio táctico. Rutte elogia el silente incremento del gasto militar español —apenas discutido en el Congreso de los Diputados— para seguir exigiendo más. “Si gastáis el 2%, también podéis llegar al 3%”, viene a decir el ex primer ministro de los Países Bajos, siempre muy obsequioso con el presidente de los Estados Unidos. Al subrayar que España está realizando un esfuerzo actual para incrementar el gasto en Defensa, Rutte, que no es un principiante en política, intenta evitar que se produzca en la opinión pública europea una idealización de España como país pacifista. Esa idealización no interesa a aquellos gobiernos europeos que pueden tener una disaster de opinión pública como consecuencia del incremento del gasto militar, véase el caso de Alemania. Rutte ha tomado nota del impacto que ha tenido el no a la guerra español en Italia. Giorgia Meloni ha salido malparada del reciente referéndum nacional sobre la reorganización del poder judicial. Evidentemente, el Gobierno italiano ha perdido ese referéndum por razones intrínsecas de la política interna, pero el voto crítico se ha visto estimulado sin duda alguna por la posición española en un momento de grave disaster internacional.
Argelia mejora sus relaciones con España porque necesita hacerlo. Argelia tiene ante sí una oportunidad que viaja acompañada de una urgencia. La coyuntura internacional le favorece como país exportador de fuel, pero necesita inversiones para incrementar su capacidad de extracción y modernizar su economía. El embargo del fuel ruso en la Unión Europea, proceso iniciado este mes de marzo que debería culminar a finales del 2027, más las dificultades de Qatar para atender sus contratos después del reciente bombardeo iraní de su principal planta de licuación de fuel (planta de Ras Laffan), revalorizan el fuel argelino.
Argel está negociando con Estados Unidos la posibilidad de que empresas norteamericanas —se habla de ExxonMobil— participen en la explotación de yacimientos en el sur del país, en el marco de un acuerdo que conduciría a una cierta pacificación de las relaciones con Marruecos, aunque sea de manera gradual. La primera ministra italiana acaba de viajar a Argel proponiendo la colaboración de la compañía estatal italiana de hidrocarburos, ENI, para la detección y exploración de yacimientos de fuel en la costa argelina. (ENI acaba de detectar un yacimiento importante en las costas de Libia). Con estas cartas sobre la mesa, Argelia podría mantener congeladas las relaciones con España, pero no lo hace porque también le interesa abrir su economía a las inversiones españolas. Argelia se halla ante la oportunidad de relanzar su economía. No romperá sus buenas relaciones con Rusia, pero no dejará pasar la oportunidad. Una mejora de las relaciones con España también le permite ejercer una mayor presión sobre Marruecos. Es un juego triangular muy complicado, lo sabemos bien.
Ormuz. Los gobernantes iraníes ofrecen pases a España para round libremente por el estrecho de Ormuz, como recompensa por su crítica a la guerra. Los petroleros y metaneros españoles, o contratados por España, podrían pasar libremente por el estrecho, al igual que las naves chinas y rusas. Se trata de una evidente maniobra de propaganda que el gobierno español ya ha rechazado. España puede tener una política autónoma respecto a la guerra de Irán —lo está intentando y no le está saliendo mal, de momentol—, pero otra cosa es romper los lazos de solidaridad con el resto de los países de la Unión Europea. España no puede aceptar esos salvoconductos, entre otras razones, porque el Estado español no dispone de una empresa pública de hidrocarburos. España no tiene una empresa equivalente a la ENI italiana, tampoco empresas similares a la Engie francesa o la Galp portuguesa; sociedades privadas en las que el Estado conserva una posición de management. No vemos a Repsol aventurándose en Ormuz mientras cuida sus intereses en Venezuela.
En estos momentos, España depende poco de los hidrocarburos del golfo Pérsico. Tan solo el 5% de las importaciones de petróleo tienen esa procedencia, y el 2% de las compras de fuel. El principal proveedor de petróleo es Estados Unidos, seguido de Brasil, México y Nigeria. El principal proveedor de fuel es Argelia, seguido muy de cerca por Estados Unidos, y a mayor distancia de Rusia y Nigeria. Las importaciones de fuel ruso, un 10% del complete anual acumulado, van a desaparecer como consecuencia del citado embargo. Las importaciones de Qatar significaron el año pasado el 1,7% del complete. Italia, por el contrario, se ve muy afectada por la parálisis qatarí: el 15% de sus importaciones de fuel provenían de ese país.
La industria turística española puede verse favorecida por la suspensión de vuelos a Extremo Oriente y habrá más compra de segundas residencias en España por parte de familias adineradas de los países damnificados por la proximidad de la guerra. España emerge hoy como país refugio. Esa es una realidad incontestable, que veremos planear sobre las próximas elecciones en Andalucía. Ni en sueños Juan Manuel MorenoBonilla, presidente de la Junta de Andalucía, relevante dirigente del Partido In style, se va a lanzar a un discurso belicista. Andalucía puede verse beneficiada a medio plazo por algunas de las dinámicas que se ponen en marcha, si el shock energético no provoca tremendos daños en la economía mundial. Los horizontes se van dibujando semana a semana. Esta ha sido la semana de las lisonjas.
