“Vamos a hacer en mayo de 2026 un julio de 2023”. Con ese mensaje, Antonio Maíllo lanzó hoy en Sevilla su apuesta por repetir el efecto de la unidad de la izquierda que permitió la entrada de Sumar en el Gobierno y trasladarlo a Andalucía para desafiar unas encuestas que hoy favorecen al PP de Juanma Moreno.
El candidato de Por Andalucía reunió en el Cartuja Middle a los ministros Pablo Bustinduy (Podemos), Mónica García (Más Madrid) y Ernest Urtasun (Comuns) en un acto, la segunda edición de la iniciativa ‘Un paso al frente’, que buscaba escenificar cohesión tras años de fragmentación. El objetivo no period otro que el de recuperar la confianza de un electorado desencantado y plantar cara a una posible nueva mayoría absoluta del bloque de la derecha.
El eje del discurso fue claro: defensa de los servicios públicos y rechazo a los recortes. Sanidad, educación y vivienda centraron las críticas a la gestión del Gobierno andaluz, mientras se presentaba a Maíllo como el contrapeso perfecto para defender “los intereses de la gente trabajadora”.
En defensa de los servicios públicos y en contra de los recortes y la privatización
El tono combativo lo marcó desde el inicio Inma Nieto, que cargó contra el líder del PP-A y defendió la “coalición mestiza” como una “herramienta al servicio de la gente” para revertir políticas que, a su juicio, perjudican a la mayoría social. “Hay que quitarle esa insoportable sonrisilla a Moreno Bonilla” cuando se vaya de San Telmo, comentaba la portavoz en el Parlamento de Por Andalucía.
En la misma línea, Pablo Bustinduy reivindicó los avances del Gobierno central y llamó a “plantar cara” a la derecha y la extrema derecha. En ese steadiness, Sumar aprovechó el steadiness para marcar perfil frente al PSOE. Los buenos datos, vino a decir, no son del PSOE, sino del giro social impuesto dentro de la coalición.
Alguien que quiere a su tierra no vota para echar a la gente de su casa. No desmantela los servicios públicos, defiende la sanidad, defiende a la gente trabajadora, como hará Antonio Maíllo, sin doblegarse ante nadie”
“Aquí está la izquierda, diciendo alto y claro que no queremos un mundo de fascistas y oligarcas. Vamos a seguir defendiendo el interés de la gente trabajadora, con los principios bien altos y a mucha honra. España es la voz de la justicia, de la cordura y la decencia en este mundo en llamas”, afirmó el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. “Le digo a Moreno que alguien que quiere a su tierra no vota para echar a la gente de su casa. No desmantela los servicios públicos, defiende la sanidad, defiende a la gente trabajadora, como hará Antonio Maíllo, sin doblegarse ante nadie”, añadió.
“Las urnas están vacías, tenemos un mes para llenarlas de esperanza e ilusión de Por Andalucía”, decía Esperanza Gómez, candidata por Cádiz de la coalición andaluza. “Hoy le decimos a Moreno que a los andaluces nos gustan los derechos universales, no lo privilegios de unos pocos; los servicios públicos y la igualdad, y el 17M se lo vamos a dejar muy claro”, argumentaba.
Más duro fue Ernest Urtasun, ministro de Cultura, que combinó las críticas al Ejecutivo andaluz con la defensa de la gestión estatal. Acusó a Moreno Bonilla de aplicar recortes bajo una imagen moderada —“un lobo con piel de cordero”— y situó el debate en el futuro de los servicios públicos. Al mismo tiempo, reivindicó los resultados económicos del país. “Los datos de España son buenísimos porque hemos ampliado los derechos”, afirmó, defendiendo que políticas como la reforma laboral o la subida del salario mínimo han impulsado el empleo. Frente a las críticas internacionales, llegó a cargar contra el presidente estadounidense: “lo que da pena es la ignorancia absoluta de Donald Trump”, dijo.
Los datos económicos de España son buenísimos porque hemos ampliado los derechos”
“En todas las elecciones hay una gran pregunta: ¿qué pasa con el futuro de los servicios públicos en esta tierra? Aquí Maíllo es el que tiene más credibilidad en la defensa de los servicios públicos”, terminaba justo antes de darle paso a la ministra Mónica García.
Frente a ese tono, la portavoz de Más Madrid apostó por un mensaje más movilizador, animando a dejar a un lado el pesimismo. “Venimos a gobernar”, subrayó, “no a mirarnos el ombligo”. “No vamos a renunciar a nuestras concepts. Tenemos los mejores valores: solidaridad, igualdad y la paz, es nuestro ADN”. En su discurso, y para denunciar la lacra de la violencia de género, algo que la extrema derecha se niega a admitir, ha leído los nombres de las mujeres asesinadas este año a manos de sus parejas o sus exparejas. Ante esto, ha dicho, “más feminismo”.
Tenemos los mejores valores: solidaridad, igualdad, feminismo y la paz, es nuestro ADN”
El cierre quedó en manos de Maíllo, que insistió en la thought de unidad como clave electoral. Reivindicó el papel de las siete fuerzas que integran Por Andalucía y defendió que el proyecto tiene “voluntad de gobierno”, toda vez que destacaba que “hay buen ánimo, hay afecto y agradecimiento porque se ha hecho una lectura adecuada: estamos al servicio de la gente”, dijo.
También cargó con dureza contra el modelo del PP, al que acusó de “despreciar lo público” y de aplicar políticas “indistinguibles” de Vox. “Quien vote a Moreno cae en la trampa”, en un “modelo” caracterizado por el “clasismo” y “el desprecio a lo público”, advirtió, al tiempo que alertó del deterioro de la sanidad, las listas de espera, la vivienda o el crecimiento de universidades privadas.
Quien vote a Moreno va a caer en la trampa. PP y Vox son lo mismo, formaciones absolutamente indistinguibles”
“Andalucía no aguanta un tercer mandato del PP, la sanidad no lo aguanta y la educación gratuita no soporta otro mandato Moreno Bonilla”, insistió, antes de cerrar con un llamamiento a la movilización: “Podemos cambiar la historia”, expresó, “somos gente que lucha, no nos sentimos derrotadas. Con alegría, con esperanza, con futuro, a ganar las elecciones”, terminaba con un público ya en pie en una sala con capacidad para alrededor de 500 personas abarrotada.
‘Un paso al frente’ para frenar el avance de la derecha
Este encuentro, cuyos organizadores se vieron obligados a cambiar el lugar de celebración del Palacio de Congresos al Cartuja Middle CITE para poder contar con más aforo (una sala a rebosar), no se enmarcaba como tal en un acto de precampaña. Más bien se trataba de un movimiento de refundación de Sumar, una iniciativa que arrancaba el pasado 21 de febrero en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y que tenía calendarizada una segunda entrega en Barcelona, pero que, tras el anuncio electoral andaluz, obligó a alterar los planes de la plataforma y dirigirse hoy al mismo centro de Sevilla.
Por la naturaleza del acto, no ha contado con la participación de ningún miembro de Podemos. Hay que recordar que la formación morada se integraba en el paraguas de Por Andalucía a última hora, a regañadientes. Sin embargo, este lunes, su coordinadora, Raquel Martínez, sí presentará a Maíllo en un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum en el que se intentará dar una imagen de unidad y de lucha compartida
Sánchez en Huelva y Feijóo en Córdoba: los partidos ponen la carne en el asador en plena precampaña
Concepts que llegan en un fin de semana políticamente intenso en el sur. Todos los partidos intentan aprovechar al máximo las oportunidades que se plantean para arañar votos durante esta precamapaña electoral con el fin de decantar la balanza a su interés. De hecho, el presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez, acompañaba hoy a la candidata María Jesús Montero en un acto en Gibraleón, Huelva, mientras que el dirigente del PP, Alberto Núñez Feijóo, hacía lo propio con Moreno Bonilla en Córdoba.
Ambos aspirantes a San Telmo se juegan mucho en estos comicios. Por un lado, el standard necesita conseguir el mayor apoyo posible para sumar, al menos, 55 escaños (mayoría absoluta en el Parlamento andaluz) para evitar tener que abrir conversaciones con Vox, mientras que Montero intenta obtener mejores resultados que los de su compañero Juan Espadas, con los que el socialismo obtuvo los peores resultados en la historia del partido en Andalucía, y darles un giro radical a las encuestas.
Según los datos del último barómetro del CENTRA (el CIS andaluz), el partido de Moreno Bonilla, que en 2022 obtuvo 58 escaños, podría conseguir el apoyo del 42,8% del electorado y entre 54 y 57 sillones en el Parlamento. Por su parte, el PSOE, que en los anteriores comicios se hizo con 30 escaños, conseguiría dos puntos menos de apoyo (se quedaría con el 21% del respaldo de los andaluces) y 26-27 sillas. Según este estudio, Vox seguiría figurando como el tercer partido más votado y pasaría de 14 diputados a 17-20 tras conseguir el 15% de las papeletas (un 1,5% más que en las elecciones pasadas). Las izquierdas subirían un poco, quedando Por Andalucía con 5-6 diputados (ahora tiene 5 escaños) y Adelante Andalucía con 2-3 (ahora ocupa dos puestos en el Parlamento).
Queda por ver si la estrategia de las izquierdas logra movilizar a un electorado tradicionalmente fragmentado y permite a Por Andalucía (que aúna a IU, Sumar, Podemos, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Alianza Verde, Alternativa Republicana y Partido Verde Andaluz) ganar peso en el Hospital de las Cinco Llagas, donde se encuentra el Parlamento autonómico, en un escenario que, por ahora, sigue favoreciendo al bloque de la derecha.

