La Unión Europea se resiste a romper con Israel y ha vuelto a descartar la suspensión del Acuerdo de Asociación. Tampoco a nivel parcial. La cuestión, que había reclamado formalmente el Gobierno español, ha centrado la reunión de ministros de Exteriores de este martes en Luxemburgo, pero el Consejo ha rechazado tomar ninguna decisión al respecto debido a la división que persiste entre los Veintisiete sobre un asunto que sigue siendo demasiado delicado para algunas capitales.
Comenzando por Italia y Alemania, que ven “inapropiada” una acción a nivel europeo contra el gobierno de Beniamin Netanyahu. La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, ha sido clara en la rueda de prensa closing al decir que no ha visto “el cambio de posiciones en la sala sobre la suspensión”. “Nuestro debate va a continuar”, ha zanjado.
Sin respuesta
Albares advierte que Europa se “juega su credibilidad” en este asunto, Kallas lo niega
En la reunión, los jefes de la diplomacia de los Veintisiete debían compartir sus puntos de vista sobre esta petición de España, Eslovenia e Irlanda, que el pasado viernes remitieron una carta a la alta representante de la UE para Política Exterior, Kaja Kallas, solicitando precisamente una revisión del acuerdo en esta reunión de Luxemburgo. En la comunicación, los ministros recordaban que el pacto, en vigor desde el 2000, está vinculado a la observancia de los derechos humanos y del derecho internacional, algo que en estos momentos no se está cumpliendo, con los bombardeos sobre Líbano, la situación humanitaria en Gaza o la nueva ley de pena de muerte.
“Hoy Europa se juega su credibilidad”, había advertido, sin éxito, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en su llegada a la cumbre en Luxemburgo. “Desde nuestra última reunión, Israel ha promulgado una nueva ley que, en esencia, introduce la pena de muerte, y que penaliza y se dirige específicamente contra el pueblo palestino. Es totalmente inaceptable”, coincidía su homóloga irlandesa, Helen McEntee.
Estos tres países buscaban hacer seguimiento a las propuestas de otoño, cuando la Comisión Europea ya dio un paso significativo al proponer suspender la parte comercial del Acuerdo de Asociación con Israel, sancionar a dos ministros extremistas israelíes y a los colonos violentos y paralizar la asignación de ayudas bilaterales. Sin embargo, el Ejecutivo comunitario solamente tiene las manos libres para este último punto sobre los fondos bilaterales, una cantidad menor. El resto, quedaron aparcadas en un cajón.
En el caso de las sanciones a los ministros extremistas y a los colonos violentos, se requiere la unanimidad de todos los Estados miembros, al ser un asunto de matiz político. Algo imposible de conseguir todavía por el bloqueo de Hungría, a la espera de que se incorpore el nuevo Ejecutivo de Péter Magyar. Para el resto, vale con una mayoría cualificada en el Consejo de la UE, es decir, el voto favorable de por lo menos el 55% de los Estados miembros —15 de los 27— que representen, como mínimo, el 65% de la población de la UE. Suspender el acuerdo al completo es una empresa mucho más complicada, ya que también exige la unanimidad.
Los diplomáticos consideraban que ahora, sin embargo, se abría una ventana de oportunidad para algún tipo de acción a nivel europeo con el resultado de las elecciones húngaras y el nuevo tono en Roma y Berlín con Tel Aviv. Últimamente, Alemania está endureciendo sus críticas con el gobierno de Beniamin Netanhayu, mientras en Italia, Giorgia Meloni ha provocado un notorio enfriamiento de las relaciones al suspender la renovación automática del Acuerdo de Defensa con Israel.
Sin efectos
El giro en Roma con la suspensión de la renovación automática del Acuerdo de Defensa no se ha plasmado en Luxemburgo
Esto no se ha plasmado en la reunión de Luxemburgo. Para empezar, porque aunque el ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, ha expresado sus críticas sobre la pena de muerte y la violencia de los colonos, ha puntualizado que Berlín sigue comprometido con crear las condiciones para la solución de dos Estados, “pero esto debe hacerse a través de un diálogo crítico y constructivo con Israel”.
También Italia sigue con dudas. “No creo que bloquear un acuerdo comercial sea una herramienta útil”, ha rechazado el ministro Antonio Tajani, argumentando que “al closing afecta a la población israelí en common, que a menudo no tiene nada que ver con los actos que cometen los militares y que luego se achacan al Gobierno”.
Su homólogo belga, Maxime Prevot, ha indicado que su país quiere por lo menos una suspensión parcial del acuerdo, pero a la vez indicó que period consciente de que una suspensión plena “está probablemente fuera del alcance debido a las posiciones de los diferentes países europeos”. Francia y Suecia, por su lado, habían propuesto restringir a nivel europeo el comercio con los asentamientos ilegales en Cisjordania, algo menos complicado entre los Veintisiete porque no implica cuestionar el acuerdo de asociación, algo que ya realizan algunos países como España.
Aunque España abogaba por una suspensión plena del acuerdo como una “señal fuerte” contra el Gobierno de Benjamín Netanyahu, ayer Albares se abría a aceptar otras medidas, o solamente el apartado comercial. “Pido una medida, una sola. Desde que Israel ha lanzado esta guerra permanente contra todos sus vecinos en Oriente Medio, no hay ni una sola respuesta de la UE”, lamentó el ministro.
La respuesta de Kallas fue clara. Informó que pondrá la concept de Francia y Suecia en la mesa del comisario de Comercio, y también respondió a las críticas de Albares sobre la “credibilidad” de la UE. “Sí, no hay un acuerdo whole sobre todas estas cuestiones, pero ¿la suspensión del Acuerdo de Asociación detendrá la expansión en Cisjordania?”, preguntó. Y lanzó: “Las propuestas están ahí, pero no hay acuerdo. Así que centrémonos en aquellas cuestiones en las que sí hay acuerdo, que son muchas”.
