La movilización widespread y la posterior intervención del Ayuntamiento de Barcelona han conseguido frenar el desalojo del Ágora Juan Andrés Benítez, un photo voltaic público ocupado en el barrio del Raval desde 2014, que gestionan vecinos y entidades y que está abierto al público todas las tardes y los fines de semana acoge actividades. El photo voltaic tiene calificación urbanística con uso de vivienda, es propiedad de la Sareb y el desalojo estaba previsto para el próximo jueves día 14. El colectivo que gestiona el Ágora ha celebrado jornadas de protesta contra el desalojo, la última el pasado domingo, con más de mil personas y la actuación del músico Manu Chao. Y también acudió a la sede del distrito de Ciutat Vella para alertar al concejal Albert Batlle. El Ágora fue bautizada como Juan Andrés Benítez en homenaje al vecino del barrio que murió en 2013 fruto de la reducción policial a la que fue sometido por parte de Mossos d’Esquadra.
Fuentes del distrito explican que solicitaron a la Sareb “la paralización del desalojo y la apertura de un diálogo para analizar y estudiar la función social que pueda tener el espacio”. La empresa que gestiona activos inmobiliarios ha confirmado este lunes que acudió al juzgado el pasado día 6 para trasladar la petición de la suspensión del lanzamiento por parte del Ayuntamiento. La suspensión aceptada es por un periodo de 60 días (lo que supone de facto aplazarlo hasta septiembre), durante el que se abrirá un proceso de diálogo entre la Sareb y el Ayuntamiento, añaden las mismas fuentes.
En representación del Ágora, Iñaki Garcia, de la librería El Lokal, explica que el Ágora es “un proyecto muy especial en un barrio donde el espacio público verde es escaso y está masificado, se dedicó a la memoria de Juan Andrés y que 12 años se ha autogestionado y se ha demostrado que cualquier conflicto se ha resuelto”. “En El Raval no hay un espacio igual”, destaca sobre un barrio con población muy susceptible y con escaso espacio público y elevadísima densidad de población y con colectivos que rechazan la ampliación del MACBA por la pérdida de espacio público que supondrá. En el Ágora cada día se ofrece comida para las personas sin techo, hay una zona verde y juegos infantiles y acoge desde charlas o talleres hasta presentación de libros. Siempre actividades diurnas para evitar molestias a los vecinos.
Durante la Audiencia Pública del barrio del pasado 30 de abril el concejal Albert Batlle señaló que el Ágora explicó que el consistorio debate “si se destina está pidiendo “que se dé un uso social al espacio”. “Específicamente sobre el espacio de la calle de Aurora esquina Riereta, el debate es si se destina a vivienda asequible o a equipamiento, pero continuará presionando que tenga un uso público”, precisó.
