Por fin, la Ley del Cine y de la Cultura Audiovisual tendrá fecha de estreno. Al menos, ya tiene más claro su recorrido, tras recibir esta mañana el apoyo de Junts per Catalunya. De la Ley del Cine se sabía prácticamente todo: el nombre, las intenciones, las principales medidas y el contenido del articulado. Se quedó a un paso de la meta, en 2023, debido al adelanto electoral, porque ya estaba escrita con Miquel Iceta como ministro de Cultura y Beatriz Navas como directora del ICAA (Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales). Volvió a salir con un texto idéntico del Consejo de Ministros en junio de 2024 para acelerar su aprobación en el Congreso, donde se tramitó por la vía de urgencia. El Ministerio de Cultura pretendía que saliera adelante en 2024. Eso no ocurrió. El pasado mes de mayo, en el competition de Cannes, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, explicó a EL PAÍS que solo faltaban unos flecos para presentar el articulado a trámite parlamentario. Y uno de esos inconvenientes period la necesidad de apoyo de Junts para poder ser aprobada. Hasta esta mañana.
En la tribuna del Congreso, el diputado de Junts Josep Maria Cruset ha explicado que rechazaban las dos enmiendas a la totalidad de la Ley que se votaban hoy, presentadas por PP y Vox. Y que lo hacían tras ceder el Gobierno nuevas competencias a la Generalitat, y cerrar una protección al catalán con un porcentaje de recursos del fondo de fomento del cine y el audiovisual, y un incentivo additional a las salas que programen un mayor número de películas en catalán.
El Ministerio de Cultura ha confirmado a EL PAÍS que esa protección se aplicará a todas las lenguas oficiales, y que su intención es acelerar en la medida de lo posible el trámite de aceptación y estudio de las enmiendas parciales, donde entrarán así estas últimas medidas y se pulirá la definición de productor independiente. El objetivo: aprobar la nueva normativa a más tardar antes de fin de año. Sería el primer proyecto de ley —es decir, iniciativa del Gobierno— que sale adelante este 2026. Para no descarrilar el proyecto, en estos cuatro años ha habido 70 ampliaciones del plazo de enmiendas.
El Congreso, además, ha rechazado las enmiendas a la totalidad presentadas por el Partido Common y Vox al proyecto de ley. “Hoy iniciamos un camino hacia la mejor ley posible”, explicaba el ministro después del rechazo a ambas enmiendas a la totalidad con 172 votos a favor (a PP y Vox se ha sumado UPN) y 175 en contra (el resto del arco parlamentario, que previsiblemente apoyará en otoño la ley). El responsable de Cultura ha anunciado, además, una elevación de los incentivos fiscales al máximo permitido por la Unión Europea, algo que se ha acordado con el Ministerio de Hacienda. “Invito a todos los grupos a que no perdamos esta oportunidad”, insistía. Eso sí, habrá enmiendas parciales para la mejora del articulado en el siguiente trámite para sustituir la norma de 2007 que regula este sector.
“Potente y necesaria”
Por su parte, Cruset ha asegurado que la ley “potente y necesaria” lleva “una huella importante” de su grupo, como que se programe un 15% de sesiones de películas en catalán como mínimo y se aumente el límite de las ayudas hasta el 80% del coste de producción de las rodadas en catalán.
La definición que aparece actualmente de productor independiente es ahora el principal escollo para que la industria cinematográfica española apoye la norma. En el Congreso, el diputado de ERC Francesc-Marc Álvaro Vidal ha comunicado que en el trámite de enmiendas debe resolverse ese problema: “Vamos a intentar que las ayudas públicas, y eso es capital y estratégico, no acaben en manos exclusivamente de los grandes grupos”.
Esta es una de las quejas de las asociaciones de pequeños productores. La semana pasada la Plataforma Audiovisual de Productoras Independientes (PAP) —que agrupa a las asociaciones que, sumadas, suponen el 90% de la producción audiovisual independiente de España, como son AECINE, DIBOOS, PROA, PIAF-MAPA y PROFILM— aplaudía el impulso del Ministerio de Cultura para retomar la tramitación de la Ley del Cine, pero solicitaba “la apertura urgente de un proceso de diálogo actual con el sector antes de su tramitación definitiva”.
Su miedo procede de la Ley General de Comunicación Audiovisual de 2022, donde se introducía una definición de producción independiente que, según PAP, “abría la puerta a que empresas vinculadas a grandes grupos [se refieren a televisiones y corporaciones de telecomunicaciones] pudieran acogerse a ella y beneficiarse de ayudas y cuotas diseñadas para proteger a las pequeñas y medianas empresas del audiovisual”.
En su articulado, y como prioridad legislativa, se ha desarrollado la protección del patrimonio fílmico y de la producción independiente, inclusión de las sequence en el texto y en las ayudas, y un fomento de transparencia, diversidad e igualdad. Plataformas como Netflix o Disney+ estarán obligadas a compartir públicamente sus datos de visionados, que suelen mantener ocultos complete o parcialmente (Netflix actualmente publica un informe cada seis meses con la audiencia de ese periodo). Además, no podrán recibir ayudas “las películas cinematográficas producidas directamente por prestadoras de servicios de comunicación audiovisual”. Aunque cabe la posibilidad de que las compren y las incorporen a su catálogo, algo muy ordinary, que genera dudas sobre la eficacia de la medida.
La Filmoteca Española, además, recibirá la protección de BIC (Bien de Interés Cultural) para garantizar el cuidado del patrimonio audiovisual que conserva. Y se establece que al menos un 35% de las ayudas a la producción vaya destinado a filmes dirigidos por mujeres, como ya sucede en la práctica.
Otras medidas: el texto elaborado en 2022 y mantenido ahora incluye la creación de un Consejo Estatal de Cinematografía y la Cultura Audiovisual, un organismo autónomo pero consultivo, cuyo poder y alcance actual representa aún una incógnita; y el ICAA deberá elaborar y publicar cada cierto tiempo un plan estratégico. En otoño se verá qué enmiendas parciales retocan lo escrito y cómo se solventan esas dudas.
