Si todos fueran Jérémy Doku el Manchester City ganaría el triplete inglés y Pep Guardiola no tendría que preocuparse de encauzar tantos desvíos, de corregir tantos desatinos, de enseñar a tantos muchachos inexpertos el arte de hacerse profesionales en el límite de la exigencia, ahí donde las alturas enrarecen el aire y el oxígeno no llega al cerebro en cantidades suficientes para despejar la neblina. Esa nube psychological que desorientó al joven central Marc Guéhi cuando cerca del minuto 70 se giró con el balón controlado y sin mirar a dónde lo enviaba se lo dio a Thierno Barry, el delantero del Everton. El Metropolis ganaba 0-1 en el campo marítimo de Liverpool y se disponía a encadenar su séptima victoria sucesiva cuando Guéhi, sin mediar presión ni urgencia, se arrojó al vacío con los ojos cerrados. No verificó si al pie del acantilado había agua. La marea estaba vacía. El 1-1 de Barry, que definió mano a mano con Donnarumma, precipitó al Metropolis a un bucle de desesperación que lo arrastró hacia un 3-1 en su contra antes de acabar 3-3 gracias al gol postrero de Doku.
Trending
- La Oreja de Van Gogh reactiva con Amaia Montero sus clásicos más intergeneracionales | Cultura
- Las llamas arrasan un templo en China
- Catalogan de “muy peligroso” el hantavirus que pudo causar brote en un crucero | Noticias Telemundo
- Trump dice que habló con Putin sobre alto al fuego en Ucrania
- Los secretos para combatir la niebla: cancelaciones y riesgos | #ALaBarbarossa
- “ME PARECE UN MONTÓN”: EL COLO PASÓ POR LA BALANZA Y CON INQUIETUD RECIBIÓ SUS OBJETIVOS
- The prediction markets betting on Colombia’s upcoming election
- España, un país de 50 millones de habitantes con infraestructuras para 40 millones de personas: “Las costuras empiezan a chirriar”
