El número de usuarios de los autobuses interurbanos en Catalunya no para de crecer. En cinco años ha pasado de 50 a 100 millones de viajes anuales y esto ha evidenciado más que nunca la falta de lugares en condiciones en Barcelona para dar cabida a todos estos vehículos cuando llegan a la ciudad.
La capital catalana sigue a día de hoy sin un intercambiador de buses como los que hay en Madrid desde hace décadas y las pocas instalaciones que existen están anticuadas, como le sucede a Fabra i Puig y estación del Nord. Especialmente decadente es también la terminal de buses junto a la estación de Sants, que se ha visto menguada por las obras de reforma de la estación de tren y desaparecerá cuando se construya el nuevo entorno del edificio.
El secretario de Movilidad e Infraestructuras de la Generalitat, Manel Nadal, ha considerado este martes en un acto organizado por la patronal de autobuses Fecav que la estación condenada a la piqueta “debería mantenerse de alguna manera” para seguir haciendo de este rincón de la ciudad un lugar al que lleguen y salgan autobuses interurbanos.
Ese mismo espacio está pensado como un nuevo acceso a la reformada estación firmada por el estudio de arquitectura RCR, con un patio semisoterrado en el que se llevará a cabo el encoche y desencoche de los taxis, así como un espacio para dejar a pasajeros a modo de kiss&experience. Ese espacio intermodal también incorporará paradas para los autobuses de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), pero no habrá espacio para una estación de interurbanos como tal, a no ser que se modifique el proyecto acordado por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) y el Ayuntamiento de Barcelona.
Plaza Espanya es el proyecto más avanzado de un catálogo que nunca se hace realidad
La estación de Sants se incorporaría así al listado de intercambiadores para autobuses interurbanos que tiene el Govern en un horizonte a largo plazo. El proyecto más avanzado es el de plaza Espanya, aún en proceso de redacción, donde se espera construir una estación soterrada conectada con el acceso a Ferrocarrils de la Generalitat (FGC), para entonces se espera que ya con la L8 prolongada hasta Gràcia.
Junto a la Sagrera también está pendiente construir un intercambiador en paralelo a la apertura de la gran estación ferroviaria, todavía sin fecha y con mucho trabajo por delante. A estos hay que sumarles un intercambiador en un lugar por definir en la Diagonal, que podría ser Zona Universitària, como se planificó hace ya décadas, o Francesc Macià, aprovechando el potencial de intercambio que tendrá cuando se unan los tranvías y pase la L8 de FGC por allí. Por su parte, las actuales estaciones de Fabra i Puig y del Nord habrá que remodelarlas para sacarles provecho y adaptarlas a las necesidades actuales.
Hace unos años se quitaron algunas paradas de calles céntricas como la ronda Universitat, pero no se han dado más pasos en ese sentido. La teniente de alcalde Laia Bonet, en una entrevista en El País, se mostraba esta semana favorable a “reducir drásticamente” el número de buses interurbanos que llegan al centro de Barcelona. La cuestión surge con cierta recurrencia, pero el precise secretario de Movilidad de la Generalitat no se muestra favorable a limitar el acceso de los buses interurbanos en calles del centro de Barcelona como la Gran By way of o el paseo de Gràcia hasta que no se cuente con “al menos cinco o seis estaciones de autobús en condiciones” en la trama urbana.
La historia del sector del autobús en un libro
El debate sobre los intercambiadores de bus ha aparecido durante la presentación del primer libro que recoge la larga historia del sector del autobús catalán. L’autobús i l’autocar a Catalunya es una obra escrita por Joan Carles Salmeron, que también se ha encargado él mismo de recopilar fotos históricas que muestran la evolución del transporte de viajeros por carretera desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. El libro, editado por la Federación Empresarial Catalana de Autotransporte de Viajeros (Fecav), pone en valor el papel de las líneas de autobús common en la vertebración territorial y la movilidad sostenible.
